JEREZANOS MALOS MALÍSIMOS

LA CATETA. Delincuente afeminado licenciado de presidio que, para poder volver a la cárcel, donde no le faltaba el sustento, no se le ocurrió otra cosa que romper de una pedrada el cristal del reloj de “Losada” de la plaza del Arenal. “La Cateta” fue perdonado por el alcalde, quien le dio trabajo en los servicios municipales de vías y obras, con lo que el problema de su manutención le quedó resuelto por mucho tiempo.
EL DIABLILLO, llamado Miguel Gomarín Franco, quien solía robar en los vagones de la antigua Estación de Mercancías y al que detuvieron, una vez, tras sorprenderle cargando sobre sus espaldas un saco de azúcar, Como toda excusa, alegó que lo había hecho para poder tomar café.

EL TUERTO DEL RASTRO. Conocido matón de Jerez, que era tuerto y siempre andaba merodeando por “El Rastro”, metiéndose con la gente y buscando bronca.
EL BIZCO DEL BORGE. Bandido jerezano, llamado Salvador Fondevilla Trujillo, apodado de tal guisa por emular las fechorías de otro bandido mucho más famoso, de la misma época,apodado igual y llamado Luis Muñoz García, quien fuera muerto por la Guardia Civil. El jerezano “Bizco del Borge”, a sus 18 años, ya estaba en la Cárcel de Jerez, quedándole pendiente otra condena, en el penal del Puerto de Santa María.
RAMÓN EL BOLLERO. Asesino que violó y mató a una niña, en una casapuerta de la plazoleta de las Monjas Victorias — hoy, plaza de Salvador Allende -. Este hecho dio lugar a un dicho muy popular, entre los jerezanos de la época: “Te coja Ramón el Bollero“.
Se ignora si lo de “Bollero” le venía al tal Ramón, por ser conductor carretas de bueyes, o por freír y vender churros, ya que a estos, en Jerez, se les ha llamado siempre “bollos”.

JUAN EL DE LAS BREVAS. Individuo llamado Francisco Rodríguez, condenado a muerte por envenenar a su mujer, dándole a comer unas brevas, previamente envenenadas por él.
Después de pasar varios años en presidio, fue ajusticiado este parricida a quien condujeron al suplicio, metido en un serón y arrastrado por una caballería. Una vez ajusticiado públicamente, “El de las Brevas” fue introducido en una cuba y transportado en un carro hasta el río Guadalete, al que fue arrojado, para que la corriente lo arrastrara al mar. No obstante, la Hermandad de la Santa Caridad, logró rescatar su cuerpo, procediendo a darle piadosa sepultura.

FUENTE: Juan de La Plata, otros.