PEGARSE POR GUSTO, DINERO Y GLORIA

A los tontos solo hay que darles una cuerda y se ahorcan solos. Los dioses no son más que el nombre que les damos a nuestros deseos y, sobre todo, a nuestros miedos. El miedo, el miedo mantiene a los esclavos (individuos) en su sitio y a los amos en sus reinos económicos. La mala suerte es la manera que tienen los mediocres de llamar a sus errores.
Antes se ponía a pelear a dos gallos, ahora se enfrentan a personas. Las apuestas son altas, el dinero corre de mano en mano. Es un “deporte” peligroso, muy nocivo para las manos y para la cara. Pero el instinto del ser humano es más fuerte, la esencia te manda a luchar.
La idea es escapar a las reglas o, dicho de otra manera, tener por única regla el “sin reglas”, el encuentro debe ser clandestino. Es uno contra otro, sin guantes, sin árbitros, dentro de una jaula. ¿El lugar? La provincia de Cádiz.
Las peleas clandestinas e ilegales, de competidores que están decididos a dejarlo todo para ganar, siempre han existido y seguirán existiendo. Ya se sabe que se necesita muy poco para organizar una en Jerez, Cádiz, Arcos, Sanlúcar, Tarifa o cualquier pueblo que tenga gimnasio de artes marciales.

Sin vendas, ni guantes, Solo unas muñequeras. A puño limpio. Con sangre, sudor y lágrimas. Los nudillos cortan los rostros y las peleas son baños de sufrimiento. Son hombres y mujeres que luchan, tanto dentro como fuera del ring. Se destrozan por un poco de dinero y por la esperanza de alcanzar la gloria efímera.
Cinco minutos es el tiempo que dura cada asalto de “Artes Marciales Mixtas”, con un minuto de descanso. No vale morder, “meter dedos”, tirar del pelo, ni golpes en testículos, columna o nuca. Los flancos por excelencia son la nariz, los ojos, las mejillas y el mentón, entre otros. Las reglas prohíben patadas y golpes bajos. Pero sí se puede sujetar de la nuca al rival. Y en algunos casos, hasta se meten los dedos en los ojos. Es una pelea sucia. Y ensangrentada.
El ring es una “jaula” rodeada de tejido, de similares dimensiones a uno de boxeo. Se pelea de pie y también en el piso. Vale (casi) todo. Según como se pacte, pueden lanzarse codazos y golpes en el suelo. La pelea finaliza con “nock out”, empate o la sumisión, cuando uno de los dos obliga a su oponente a rendirse.

En la provincia de Cádiz, proliferan los gimnasios que ofrecen clases de “Vale Todo”. No es fácil entrar a la “jaula”, no cualquiera lo hace. Mucha gente habla, pero el que nunca peleó ni entrenó en Artes Marciales Mixtas no puede abrir la boca.