MUERTE DE UN RUISEÑOR EN EL VATICANO

Obviamente, es bien conocido que la Banca Vaticana se ha visto envuelta en todo tipo de actividades delictivas, desde quiebras fraudulentas hasta financiación de golpes de Estado y venta de armas sin que hasta el momento ninguno de sus dirigentes haya sido juzgado nunca por un tribunal terrenal. Lo más probable es que las preguntas en torno a la muerte de Juan Pablo I queden sin respuesta.

Digámoslo así, fue una cadena de muertes que también se llevó por delante a un periodista del Osservatore Politico, Mino Pecorelli, el primer periodista que se atrevió a hacer públicos los nombres de los conspiradores masones infiltrados en el Gobierno italiano y el Vaticano, fue asesinado en una calle de Roma con un disparo en la boca, “il sasso in bocca”, castigo tradicional de la mafia para los delatores.

Licio Gelli

Nos deja claro también que arrastró a un fiscal encargado de escándalos financieros, a un teniente coronel de los servicios de seguridad del Estado, a un juez, a varios cardenales y al policía siciliano Boris Giuliano hasta llegar al presidente del Banco Ambrosiano, Roberto Calvi, cuyo cadáver apareció una mañana de 1982 con los bolsillos llenos de piedras (ladrillos), colgado del puente londinense de Blackfriars, que curiosamente significa «frailes negros». «Frailes Negros», es una clara referencia eclesiástica.

La muerte del papa Juan Pablo I el 29 de septiembre, y el halo de misterio que rodeó su fallecimiento repentino a los treinta y tres días (mensaje masónico) de pontificado sin que ningún médico quisiera firmar el acta de defunción y sin autopsia. Más que la persona encargada de informar al papa muerto sobre las actividades del Instituto para Obras de la Religión apareció ahorcada en un parque de Roma muy concurrido por travestis.

Roberto Calvi, el ‘banquero de Dios’

Sencillamente, Licio Gelli sigue figurando entre los principales sospechosos implicados en la muerte del papa Juan Pablo I, junto con Roberto Calvi, el ‘banquero de Dios’ y Umberto Ortolani. Licio Gelli: el capo de la temible logia P2.

El Vaticano dijo que Juan Pablo I murió de un «infarto de miocardio», es decir, de un ataque al corazón. Pero nunca se realizó una autopsia. Los críticos han cuestionado cómo los funcionarios podían estar seguros de que el Papa había muerto de un ataque al corazón en ausencia de una autopsia.

Realmente necesitamos saber por qué el cuerpo de Juan Pablo I fue embalsamado inmediatamente después de ser descubierto, lo que se aparta del protocolo del Vaticano y de la legislación italiana.

El Papa eligió lema de su papado la expresión latina «Humilitas» (humildad), lo que se reflejó en su polémico rechazo de la coronación y de la tiara papal (la corona usada desde el siglo VIII) en la ceremonia de entronización, sustituyéndola por una simple investidura. Sin apenas tiempo de entrar en renovar el contenido, Juan Pablo I entusiasmó a los católicos por su humildad.