LA NARIZ MASÓNICA DE PINOCHO

Esforzarse por alcanzar un nivel más alto de espiritualidad a través de la superación personal es un tema universal que se encuentra en la mayoría de las religiones. Vista a través de los ojos de un iniciado, la historia de Pinocho, en lugar de ser una serie de aventuras al azar, se convierte en una alegoría espiritual profundamente simbólica. El autor de la historia de Pinocho, Carlo Collodi, escribió una historia de iniciación en 1882, refiriéndose al aspecto más importante de la vida masónica. Pinocho es un ejemplo del lado más noble de las enseñanzas ocultas.

De la misma manera que los masones representan el proceso de iluminación mediante la transformación de una piedra tosca en una lisa, Pinocho inicia su viaje como un trozo de madera basta y busca suavizar sus bordes para convertirse finalmente en un niño de verdad. No se le entrega nada regalado. Es necesario que tenga lugar un proceso alquímico interno para que él sea digno de iluminación. Tiene que ir por la vida, luchar contra sus tentaciones y, usando su conciencia, debe encontrar el camino correcto.

Geppetto creó una marioneta de gran apariencia, pero se da cuenta de que necesita la ayuda del «Gran Dios» para darle a Pinocho la chispa divina necesaria para convertirse en un «niño de verdad» o, en términos esotéricos, un hombre iluminado. Entonces, ¿Qué hace? Él «desea una estrella». Le pide al Dios Mayor (el Gran Arquitecto de los Masones) que infunda a Pinocho con algo de su esencia divina.

El “Hada Azul”, representante del Gran Dios, desciende entonces a la tierra para dar a Pinocho una chispa de la Mente Universal, el “Nous” de los gnósticos. El Hada le confiere a Pinocho el don de la vida y el libre albedrío. Aunque está vivo, todavía no es un «niño de verdad».

Las escuelas de misterio enseñan que la vida real solo comienza después de la iluminación. Todo lo anterior a esto no es más que una lenta descomposición. Cuando Pinocho pregunta ¿Soy un niño de verdad?, el Hada responde “No, Pinocho. Hacer realidad el deseo de Geppetto depende totalmente de ti. Demuéstrate valiente, veraz y desinteresado y algún día serás un niño de verdad”.

Hay dos formas de leer “Las aventuras de Pinocho”. El primero es lo que se llama “profano” donde el lector, se entera de los percances del títere de madera. La segunda es una lectura desde un punto de vista masónico, donde el pesado simbolismo completa, sin sustituir, la narración simple y lineal de los hechos. Usted estimado lector@ escoge, solo usted decide.