LA SOLEDAD DEL PENITENTE JEREZANO

A veces asumimos posiciones con demasiada prisa, decimos: soy ateo, agnóstico, creyente… La pregunta no es si crees o no, sino por qué desde hace tanto tiempo nadie puede evitar plantearse este dilema.
No se educa para la soledad, para la reflexión, para el autoconocimiento. Se nos educa para que nuestra agenda sea tan ajetreada que no tengamos un minuto para pensar en nuestras vidas.
Nacemos solos, vivimos solos en una soledad multitudinaria, morimos solos y nos enfrentamos solos a nuestro propio Juicio por únicamente nuestros propios actos. La soledad es un terreno propicio para la locura, si se trata de una soledad espiritualmente estéril. Un viaje alucinado por las cicatrices interiores.

El sistema ha logrado desencadenar una terrorífica guerra que aísla al individuo y lo vuelve más débil y manejable que nunca. Es la sociedad reducida a una simple suma de egos sin alma, enfrentados por el principio de competencia y unidos por la mutua desconfianza. Puedes, como les ocurre a muchos, perder el contacto con la realidad, volverte inadecuado a tu tiempo y refugiarte en lamentos y rencores hacia el presente.

El poder, la ambición, la nostalgia, las dudas, la soledad y el paso del tiempo sobrevuelan. Es esencial convencernos de que hay dominios de soledad, de secreto, a los cuales no todo el mundo tiene acceso. Ese terreno personal que se llena de melodía, de aquel dolor y de aquella dulzura que el cantaor de saetas de Jerez de la Frontera pone cuando pide la soledad, porque quiere hablar consigo.
El Nazareno está solo, vive en la calle de la soledad.

DE JEREZ A JEREZ Y TIRO PORQUE ME TOCA

Según Ibn Galib, la capital de la Cora era Saris Saduna, es decir Jerez; sin embargo, al- Udri primero, y más tarde, al- Himyai sitúan su capital en Qalsana (Calsena), ciudad yerma, localizada por Dozy en la confluencia de los ríos Guadalete y Majaceite, al sur de Arcos de la Frontera. Otra ciudad yerma, no lejos de Qalsana, es Lakka, que correspondía a la antigua ciudad romana de Lacca, exportadora de aceite a Roma, y que daba nombre al río que por ella pasaba Wadi Lakka, o Guadalete. Dice al-Mimyari que la antigua capital de la región había sido Medina Sidonia, llamada a partir de finales del s. IX, Madinat Ibn al- Salim.
Los límites de la Cora de Saduna (=Sidonia) parecen relativamente fáciles de determinar con los textos de al-Razi y de Ibn Galib; por el Norte limitaba con las coras de Sevilla y Morón; al Este lindaba con la gran Cora de Écija (ya que, según el-Razi y otras fuentes, éste incluía a la ciudad de Ronda) y con la Rayya; por el sur limitaba con la Cora de Algeciras, en la laguna de La Janda, y por el oeste, con el Atlántico. Incluiría gran parte de los actuales partidos judiciales de
Sanlúcar, Jerez, Arcos, Puerto de Santa María, Chiclana, Medina Sidonia, Grazalema y Olvera.

LA LÚGUBRE INQUISICIÓN EN JEREZ

Andalucía se ha estudiado con la intención de hacer un relato único y reduccionista desde el nacionalcatolicismo, con la eliminación del influjo morisco, sefardí o sufí. Se ha enseñado desde una sola religión, lengua y poder.
Nos encontramos ante una “mutilación” del pasado y la necesidad de reconstruir la memoria con un rastro de huellas “apabullante”.
“Es un proceso donde una cultura y una fuerza política que tiene una cierta supremacía intenta dominar otros pueblos y descaracterizarlos, obligarlos a disfrazarse en sus identidades, cambiar de nombres, mantener las puertas abiertas para que la Inquisición pueda mirar todo lo que pasa en la casa. O sea, asistimos realmente a un proceso de colonización”.
Se puede decir sin ninguna duda que la Inquisición actuó en Jerez desde el año 1481. La confiscación y aplicación al fisco regio de todos los bienes que poseyesen los condenados a partir de 1479, fecha de la bula de instauración de la Inquisición, daría lugar en Jerez a las numerosas quejas que se mencionan en las actas capitulares, pues afectaba a todos los bienes que el condenado por herejía hubiese enajenado a partir de dicha fecha, y significaba su pérdida por parte de sus poseedores.

Son tratables las certezas académicas en donde añaden una represión religiosa, política, social y cultural desde un “norte de reinos sin ciudades hacia un sur de ciudades sin reinos”. “Traen a extranjeros, belgas, franceses o alemanes y se les entregan las tierras para que las ocupen condenando a los que estaban ya aquí a ser nadie”. Felipe V se considera español siendo francés y en cambio se niega la españolidad a Abderramán III “que es hispano de los pies a la cabeza”.

Marc Sala nos dice que cuando los moros invadieron la península y empezaron a conquistar territorio, con ellos trajeron ciencia e higiene. Sus fuentes, piscinas y baños y sus costumbres sanitarias chocaron frontalmente con la fe cristiana. Es por eso que se extendió la creencia de que no había que bañarse si se era cristiano y que la suciedad era virtud. Es más, se llegó al punto de que si se podía pasar un año entero con la misma ropa sin habérsela quitado nunca se llegaría obtendría el “olor de santidad”.
Era tal la aversión al agua que el propio Cardenal Cisneros, aconsejó a los Reyes Católicos que cerrasen y prohibieran los baños moros en Granada después de su reconquista. “El único agua que tocarán los moros será el agua bendita” se cree que llegó a decir. En la Inquisición, la purificación se alcanzaba a través del fuego.

LOS FANTASMAS DE GOYA. PELICULA COMPLETA. en Español

FUENTE: Marc Sala, F.J. García Rodrigo, V. Feréal, M.García Guzmán otros
Película: LOS FANTASMAS DE GOYA – Milos Forman

LA VIRGEN MORENITA DE CHIPIONA – DOCUMENTO FOTOGRÁFICO

La leyenda dice que la veneró San Agustín en su oratorio, más ante la inseguridad de que se apoderaran de ella los vándalos en sus incursiones en Hispania, se trasladó a las costas gaditanas por los eremitas agustinianos.
Transcurrido un tiempo fue guardada en un pozo, bajo una higuera, para evitar la profanación de los musulmanes, y hallada de modo milagroso en el siglo XIV por un canónigo reglar de León. Junto al Santuario se erigió el Humilladero, para reafirmar esta devoción remozada en la leyenda.
Nuestra Señora de Regla, existe en el monasterio del mismo nombre en la localidad gaditana de Chipiona. Las fotos son de inicios del s XX.