
El apuñalamiento masivo en el IES Elena García Armada de Jerez deja cinco heridos y un menor detenido. Los hechos se produjeron cuando un alumno de catorce años ha asestado varias puñaladas a docentes y compañeros.

La ciudad de Jerez, en la provincia de Cádiz, se ha convertido en el escenario de una inquietante amenaza. En los últimos meses, se han producido una serie de ataques violentos contra jóvenes de la localidad, todos ellos relacionados con un misterioso código: el Código Negro 3×4. El 3×4 es un código Morse que significa «E*A», es decir, «Apuñalar». Los jóvenes lo usan para comunicarse entre ellos y para amenazar. El código se puede escribir con números, con signos de puntuación o con cualquier otro símbolo que represente los puntos y las rayas del Morse.

El Código 3×4, o «3-4-3-4» Código Negro, parece inofensivo en apariencia. Pero bajo su aparente simplicidad se esconde un mensaje aterrador. Aquellos que están al tanto de su significado, saben que se traduce como «E*A», que a su vez significa «apuñalar». Es una amenaza velada, un mensaje de violencia que deja helados a quienes lo reciben.

El significado de este código es el siguiente:
3: la letra «E» en el código Morse.
x: el símbolo «*» en el código Morse.
4: la letra «A» en el código Morse.
Por lo tanto, «3×4» o «(3-4-3-4)» se traduce como «E*A», que significa «Apuñalar».

El Código Negro 3×4 es una amenaza silenciosa que acecha. Una amenaza que siembra el terror y la incertidumbre entre los vecinos de la ciudad. Los vecinos de Jerez viven con el miedo de que la próxima víctima puedan ser ellos mismos.

Es necesario exponer estos temas de una forma realista y, a la vez, compasiva. Y, sobre todo, buscar soluciones que vayan más allá de la penalización y que traten de atacar los problemas de raíz. La violencia juvenil no es algo tan simple como «buenos» contra «malos» o «felices» contra «tristes». La mayoría de los jóvenes que cometen actos de violencia también tienen situaciones complicadas en su vida y muchas emociones encontradas.

No, creo que no es tan simple como decir que son «villanos». Es cierto que sus actos son terribles y terriblemente condenables, pero también es importante entender qué puede llevar a un joven a cometer este tipo de actos. No digo que lo que hicieron estuvo bien, sino que quizás sea más productivo analizar la cultura, la familia y los problemas que tienen

La sociedad tiende a acusar a los jóvenes de ser un grupo problemático, cuando en realidad la mayoría de los jóvenes están intentando encontrar su lugar en el mundo y hacer cosas buenas. Quiero decir que es importante tratar a los jóvenes con respeto y tomarse en serio sus necesidades y sus emociones.

Me gustaría agregar que la violencia puede ser una respuesta aprendida, una reacción a la forma en que los jóvenes creen que se supone que deben comportarse. Es como si dijeran: «Esto es lo que se espera de mí, así que actúo de acuerdo con ello».

Lo que aprenden los jóvenes en las redes sociales y en internet no solo afecta su comportamiento, sino también su sentido de identidad. Las redes sociales están cambiando la forma en que los jóvenes piensan en sí mismos.

Una de las formas más notables en que las redes sociales perjudican la identidad juvenil es la presión social. Muchos jóvenes se sienten obligados a hacer ciertas cosas o a tener ciertos objetos materiales para parecer «modernos» y «aceptables». Otra forma en que las redes sociales afectan la identidad juvenil es que dan la impresión de que todo el mundo tiene una vida perfecta, bonita y divertida. Esto puede hacer que los jóvenes se sientan como si su propia vida fuese inferior o menos importante, lo que puede estropear su autoestima y autoimagen.

La televisión e internet pueden dar una visión de la realidad muy distorsionada. Los jóvenes pueden estar expuestos a películas, programas de televisión y videojuegos que promueven y normalizan la violencia.

Además de esto, hay que considerar la exposición a la pornografía y la violencia desde muy temprana edad. Este tipo de exposición no solo puede afectar la visión que un joven tiene del mundo y de las relaciones humanas, sino que también puede promover comportamientos agresivos y sexuales inapropiados.

FOTOS: M. A. González y otros