NEGRO, QUE NO TE QUIERO “NEGRO”

Digámoslo así, la utilización del color negro en la moda de los jóvenes puede tener un gran impacto en cómo ellos se ven y se sienten acerca de sí mismos y cómo son observados por los demás. El uso excesivo de ropa negra logra ser percibida como una señal de tristeza, depresión o rebeldía, y aleja a los demás. También puede ser utilizado para proyectar una imagen de peligro o misterio de manera negativa.

El negro, color de lo desconocido, de lo que es secreto y escondido, parece representar, en la vestimenta, una barrera defensiva y de frontera entre el propio mundo interior y el ambiente exterior, protegiendo y ocultando las emociones más turbulentas e íntimas, la propia vulnerabilidad e inseguridad, la falta de confianza en sí mismo.

No tiene explicación razonable, el color negro se asocia a la muerte y al sufrimiento, al luto, a la oscuridad de las tinieblas, al terror de lo desconocido, a la magia y al misterio. Si algunos eligen el negro para ocultar o disimular partes de su cuerpo que son difíciles de aceptar, como las redondeces (a mí me encantan en la mujer), otros parecen utilizar el negro para esconder, sin saberlo, partes internas de la propia personalidad o estado de ánimo.

Sencillamente, en la moda, el color negro se utiliza para crear una imagen más de «oscuro» o «gótico», que puede ser atractivo para algunos jóvenes que buscan expresar su individualidad y rebeldía. Esta tendencia se ha vuelto cada vez más popular en los últimos años, y puede ser vista en ropa, accesorios y maquillaje. Sin embargo, este uso excesivo del color negro puede ser percibido como un intento de llamar la atención de manera negativa y puede alejar a los demás.

De algún modo, el color negro puede tener un impacto negativo si se usa de manera inadecuada. El uso desmesurado de ropa negra puede indicar una tendencia hacia la depresión o la rebeldía. También puede ser percibido como una señal de tristeza o desesperación. ¡Ojo! Influye en el cuerpo energético.

Realmente necesitamos que los jóvenes entiendan cómo utilizar el color negro de manera apropiada para proyectar una imagen positiva de sí mismos. Las “fuerzas del mal” quieren a los jóvenes sumisos, apocados, hechos polvos para que no armen follones. El “negro” abre camino en su manipulación.

El color negro en la vestimenta de la juventud no es aleatorio, no es casual. Fomenta la negación, el «no» incondicional, el rechazo, la renuncia, y expresa siempre un grave malestar existencial, afectivo, adaptativo o relacional.

CUENTO JEREZANO EN EL DÍA DE REYES

Había una vez un niño llamado Manuel que vivía en el barrio de Santiago, en Jerez de la Frontera. Manuel era un niño muy alegre y travieso, siempre estaba buscando algo divertido que hacer. Pero lo que más le gustaba era el día de Reyes, porque eso significaba que iba a recibir regalos.

Este año, Manuel no podía esperar para ver qué le traerían los Reyes Magos. Desde el día de Navidad, no había dejado de hablar de ello con sus amigos del barrio. «¿Qué crees que me traerán?«, les preguntaba a menudo. «¡Seguro que me traen una consola de juegos!», exclamaba entusiasmado.

El día de Reyes finalmente llegó, y Manuel se despertó temprano con mucha emoción. Corrió al salón para ver si había algún rastro de los Reyes Magos, pero no encontró nada. «¡No puede ser!», exclamó. «¡Seguro que han olvidado mi casa!».

Pero Manuel no se dio por vencido. Decidió vestirse lo más rápido posible y salir a buscar a los Reyes Magos. Corrió por las calles de Jerez, mirando en todas direcciones. «¡Aquí estoy!», gritaba. «¡Soy Manuel!».

Finalmente, después de mucho buscar, Manuel encontró a los Reyes Magos en la plaza del Mercado. Estaban rodeados de niños y adultos, repartiendo regalos a todos. Manuel se acercó corriendo y se puso en fila para esperar su vez.

Cuando le llegó el turno a Manuel, los Reyes Magos le preguntaron: «¿Qué es lo que más deseas, niño?». Manuel pensó por un momento y luego respondió: «Quiero una consola de juegos». Los Reyes Magos sonrieron y le dieron una gran caja envuelta en papel de regalo. Manuel la abrió con emoción y descubrió que su deseo se había cumplido. Manuel estaba tan feliz que no podía dejar de saltar de alegría. «¡Gracias, gracias, gracias!», exclamó.

Los Reyes Magos le dieron un beso en la mejilla y le dijeron: «¡Que pases un feliz día de Reyes, Manuel!». Luego, se subieron a sus carrozas y se fueron volando por el cielo, dejando a Manuel con su nueva consola de juegos y una sonrisa de oreja a oreja.

TERRORÍFICA NOCHE DE REYES MAGOS EN JEREZ DE LA FRONTERA

Era una noche de 5 de enero, y había una extraña sensación en el aire. La cabalgata de los Reyes Magos acababa de pasar por la avenida Domecq de Jerez de la Frontera, repartiendo regalos y caramelos para todos los niños buenos, pero esa noche en mi barrio, en mi calle, en el edificio Huelva, construido sobre el antiguo cementerio de la ciudad, había algo siniestro en el aire.

Como todas las noches, me fui a la cama temprano, con la esperanza de tener una noche de sueño reparador. Pero esa noche no fue como las demás. A medida que me sumergía en la somnolencia, empecé a tener una serie de sueños terroríficos. Soñaba con monstruos y criaturas sobrenaturales que me perseguían por el pasillo y habitaciones de mi casa. Me desperté sudoroso y con el corazón latiendo a toda velocidad.

Decidí levantarme y tomar un poco de agua para calmar mis nervios. Mientras caminaba hacia la cocina, noté algo extraño. La puerta del lavadero-trastero estaba entreabierta y desde dentro se oía un ruido extraño. Mi instinto me dijo que debía alejarme de allí, pero algo me atrajo hacia esa puerta. Lentamente, empecé a abrirla, con el corazón en la boca. Cuando llegué al final de su abertura, vi algo que jamás podré olvidar.

Había una figura oscura y tenebrosa, sentada en el suelo, rodeada de velas encendidas. A su alrededor, había una especie de altar con objetos de ritual.

La figura se volvió hacia mí y me miró con ojos brillantes y malignos. Empecé a retroceder lentamente, sin quitarle la vista de encima. De repente, la figura se levantó y comenzó a avanzar con una sonrisa malévola en el rostro. Salí corriendo de allí lo más rápido que pude, sin mirar atrás. No sé cómo logré llegar a mi habitación, pero cerré la puerta con el pestillo y me escondí debajo de las sábanas, temblando de miedo.

No sé cuánto tiempo pasó allí, pero cuando finalmente me atreví a surgir de mi escondrijo, vi que todo había vuelto a la normalidad. La puerta del lavadero-trastero estaba cerrada y no había señales de la figura oscura.

Aún hoy, no sé si fue un sueño o una experiencia real. Pero siempre recordaré esa noche de miedo y terror del cinco de enero, la noche de los Reyes Magos en Jerez de la Frontera.

FUENTE: Fotos de Internet

REFORMATORIO DE CHICAS “CAÍDAS” O “DESCARRIADAS” EN JEREZ DE LA FRONTERA 

Digámoslo así, solo quien haya sentido el llamado “pellizco de monja”, o padecido en propias carnes el paso por el Reformatorio de las Oblatas en Jerez, sabe de qué hablo.

Obviamente, «Se quebrantó el límite entre el bien y el mal. Las monjas estaban absolutamente convencidas de hacer el bien, lo que pasa es que su bien hizo mucho mal. Estaban convencidas de que tenían que hacerlo de esa manera y la ley se lo permitió. Había monjas malas, como cualquier comunidad”.

De hecho, en España existían al menos siete órdenes religiosas, cada una especializada en un perfil: el Buen pastor —señalado por muchas como de los más benevolentes a pesar de tener los casos más complicados—, las Adoratrices, las Terciarias capuchinas, las Cruzadas Evangélicas, las Trinitarias, las de María Ianua Coeli y las Oblatas, consideradas estas últimas de las más duras.

Por decirlo así, los denominados oficialmente «colegios», eran reformatorios en la práctica centrados entre las mujeres de 16 y 25 años, consideradas «descarriadas». Denunciadas por desconocidos, familiares o de oficio, el Patronato se quedó con la tutela de incontables jóvenes que fueron condenadas sin juicio, y privadas de su libertad.

Sencillamente, las rebeldes, prostitutas, lesbianas, campesinas, violadas, embarazadas… Cualquier chica que se alejase de los cánones del único modelo de mujer que se aceptaba socialmente era susceptible de ser encerrada. Ni siquiera hacía falta que hubiese cometido todavía pecado, incluía a todas las «caídas o en riesgo de caer». Eran cárceles legalizadas, a las que no hacía falta ningún juicio para condenar a todas aquellas que no cumplían en sus vidas con aquello de “niños, cocina e Iglesia”.

El Patronato de Protección de Mujeres, fue una institución que operó en España desde 1902 hasta 1984, siendo brevemente clausurado entre 1935 y 1941. Al Patronato de Protección a la Mujer se llegaba de muchas maneras. Redadas policiales, entregadas por la propia familia o denunciadas por un vecino afín a la ideología. Pero, sobre todo, desempeñaban un papel fundamental las celadoras, funcionarias de entre 28 y 45 años de «moral intachable y espíritu apostólico», cuya tarea era visitar las zonas «calientes del pecado», como podían ser los cines, bailes, bares o piscinas. Cuando veían a una menor en actitud que consideraban que no era adecuada para la moral de la época, llamaban a la Policía.

El hecho de que se llamara ‘de protección’ tiene que ver con el credo patriarcal, católico y conservador, que pensaban que las mujeres, como sujetos débiles, necesitaban protección, pero también reeducación.

Nos deja claro el ejemplo de la menor Teresa Castillo. Capturada ejerciendo la prostitución en Málaga, fue ingresada a instancias del Patronato Provincial de Protección de la Mujer, en el Servicio Doméstico, para formarse como criada. Luego fue entregada a unos familiares que la internaron en el Colegio de Sordomudos. Su conducta la condujo al Reformatorio de las Oblatas de Jerez. Finalmente, por su «rebeldía» se ordenó su traslado a un Correccional Especial de Mujeres, emplazado en Santa María del Puig, del Patronato de Mujeres, para finalmente desaparecer.

LA FELICIDAD EN JEREZ DE LA FRONTERA

No llega a las personas que jamás tienen problemas (no existen tales individuos), sino al gachó que puede recuperarse de los fracasos y adaptarse a las decepciones. Es por eso por lo que la felicidad, aquí, nunca es causada solo por lo que sucede al jerezano de a pie, sino al que siempre incluye la visión que tenga este de su propia vida.

Es más fácil ser feliz en Jerez de la Frontera, si se tiene primero: familiares y amigos que no te den la tabarra y, por el contrario, te apoyen. Segundo: recursos para satisfacer las necesidades primordiales y tercero, sobre todo buena salud.

Por último, y no por ello menos importante, no olvidar encomendarse al santo patrón de la ciudad, que no tiene cabeza (está descabezado), para cuando la palmes, poder atravesar deprisa el túnel hacia la luz, llegando a tiempo antes que te cierren los bares.

AL MAL PASO, DARLE PRISA

Cuando ya no puedes subir y bajar escaleras al mismo ritmo, cuando estás en un lugar turístico y te cuesta llegar, es jodidamente duro. Son renuncias fuertes.

Uno tiene que ir acumulando sabiduría para no llegar a esos momentos con desesperación y desconsuelo.

La vejez lleva dos etapas: cuando entras y empiezas a ver tus propios cambios y otra la de hacer renuncias. Los hombres tenemos la enorme suerte que nos podemos enamorar hasta con un pie dentro de la tumba (la libido nos salva).

En las mujeres existe el miedo de que los hombres aman a las que tienen veinte o treinta, no a las de sesenta. Las corroe la idea de que nadie las va a volver a elegir ni volver a querer, es terrible. Son mujeres que viven en función de no envejecer y que dan esa batalla a diario. Van con el paso cambiado, marchan en la vida con mal paso.

FOTOGRAFÍAS DE JOEL PETER WITKIN

JEREZ DE LA FRONTERA MARCA MODA TORERA

Los gachupines (españoles) trajeron a la América hispana muchas cosas buenas, como son el idioma, el barroco en sus templos, las bibliotecas y universidades, etc. Entre las cosas buenas que trajeron tiene puesto de honor la tauromaquia, hoy defenestrada por los dinamiteros de turno.

Castañeta o postizo de torero es el añadido que llevan los toreros en el pelo, va debajo de la montera. La castañeta de torero se realiza en cordoncillo de forma artesanal.

Antiguamente los toreros tenían una coleta natural, pero con el paso del tiempo se transformó en la castañeta. Es la famosa coletilla de los toreros que se cortan cuando se retiran. El primer torero en prescindir de la coleta natural fue Juan Belmonte. Algunas de las primeras imágenes de toreros con coleta aparecen en el siglo XVIII.

Según parece los primeros toreros sujetaban el pelo largo con un pañuelo o lazo de seda negra, con la finalidad de que este recogido (o coleta) les sirviera de protección en la zona de la nuca ante posibles caídas y golpes que pudieran sufrir durante el desarrollo de la lidia. Otra teoría simplemente argumenta que ese recogido tenía la finalidad de que el pelo largo no les molestara durante la corrida. No obstante, en 1805, la coleta de pelo natural fue sustituida por el postizo.

Jerez de la Frontera implanta la moda en el recogido de cabello masculino: llevar “Castañeta o postizo de torero”, algo que pasará a verse en Nueva York, algunas ciudades europeas y muy pronto en cines y la pequeña pantalla.

¿QUÉ ES LO QUE MÁS ATERRORIZA A LOS GADITANOS?

Aunque presenta todas las características de un deceso, no lo es. Su estado se puede presentar por minutos, horas o varios días en los casos extremos. Lo realmente inquietante de este trastorno radica en que la persona afectada puede ser sepultada estando aún con vida y despertar en cualquier momento.

Para colmo, y lo que pone de nervios a los gaditanos de Chipiona, Jerez, Sanlúcar, Arcos y a de la misma Cádiz capital, es el no estar ellos seguros ni cuando han elegido la incineración. Recordemos, que hay veces que algunos cuerpos se han sentado durante la cremación También se han dado casos de encontrarlos en algo llamada postura pugilística. Esta posición se caracteriza como una postura defensiva. Naturalmente en los tanatorios, calladito todo el mundo y “silencio sepulcral”, ni una palabra a los familiares del difunto.

Este tipo de cosas, como es el morir enterrado vivo, para muchos puede ser el argumento ideal de una película de terror. Hablamos de lo que es la peor pesadilla en la provincia de Cádiz: “el terror a que te entierren vivo”. A lo largo del tiempo, la ciencia pudo constatar, a través de la exhumación de cadáveres, que ciertamente muchos seres humanos fueron sepultados vivos, después que los médicos acreditaran su respectiva muerte.

El miedo irracional y patológico a ser enterrado vivo se le conoce como tapefobia. La tapefobia se trata del miedo a ser enterrado vivo tras un diagnóstico de deceso erróneo, debido normalmente a un trastorno repentino de inmovilidad y cese aparente de las funciones vitales que puede postergarse durante días (catalepsia).

Nos deja claro, es un estado biológico en el cual la persona yace inmóvil, en aparente muerte y sin signos vitales, cuando en realidad se encuentra viva en un estado que podría ser consciente o inconsciente, lo que puede a su vez variar en intensidad: en ciertos casos el individuo se encuentra en un vago estado de conciencia, mientras que en otros pueden ver y oír a la perfección todo lo que sucede a su alrededor.

Sencillamente, si fueras una persona a la que han sepultado viva tus posibilidades de vivir son pocas, ya que la muerte sobrevendrá antes de agotar el oxígeno contenido en el ataúd, lo que ocurrirá en un tiempo estimado de cinco horas. A medida que el dióxido de carbono se acumula te dará sueño y eventualmente caerás en coma antes de que tu corazón se detenga y el resto de tu cuerpo lo siga. Podrás sentir la asfixia y obviamente será aterrador, pero al menos, no estarás consciente durante esos últimos momentos.

Digámoslo así: “Da patadas a la tapa. Cuando se rompa, si estás enterrado, deja caer la tierra y colócala al fondo del ataúd, junto a tus pies. Si la tapa es muy pesada, golpéala con algo de metal para que alguien pueda oírte. Trata de sentarte La tierra que cae ocupará tu lugar y tú el del hueco que deja hasta ponerte de pie”.

El riesgo de ser sepultado vivo existe. ¿Y tú a qué le tienes miedo?

RETORNO DE LAS RELIQUIAS MOMIFICADAS DE LOS SANTOS

Una persona adulta comprometida con su existencia personal y la sociedad actual debe al menos conocer nuevas interpretaciones para vivir su espiritualidad de una manera congruente con su cultura. La teoría cuántica toma las aportaciones de Einstein: relatividad, interdependencia de las partes, continuum espacio-tiempo, conceptos de energía-masa, y de la fuerza de gravedad como atracción mutua de todas las masas.

San Clemente, en Sant Mateu (Castellón)

La incorruptibilidad caracteriza el cuerpo de los santos en época moderna, así como una mayor accesibilidad visual. Suele ser el caso de los restos procedentes de las catacumbas de Roma, que se distribuyeron durante casi tres siglos. Uno de los pocos que se conservan es el de San Clemente, en Sant Mateu (Castellón), extraído en 1767 de las catacumbas de Priscila por mandato del papa que le dio su nombre, Clemente XIII.

San Víctor en Arcos de la Frontera (Cádiz)

San Víctor y San Fructuoso en Arcos de la Frontera (Cádiz) nos esperan recostados, vestidos con sus mejores galas, como si acabasen de venir de una fiesta y estuviesen descansando. Llegaron de Roma en 1768. Allí habían reposado durante cientos de años en las catacumbas de San Calixto hasta que el papa Clemente XIII se los regaló al arqueño Manuel Simón Ayllón, que se los trajo a su pueblo. Aquí sufrieron un proceso de maquillaje y puesta en escena que los dejó de lujo: piedras preciosas, brocados, flores secas, seda y oro, además de los dos retablos repletos de molduras, rocallas y guirnaldas.

Si el mundo es como dice la Nueva Física, el ser humano religioso ha de entender su religiosidad de una forma nueva, en la que debe predominar la vinculación con el Todo, el universo, la vida, la comunidad humana y religiosa; y un Dios que constituye la última esencia holística del universo.

La teoría cuántica ha desarrollado algunas propiedades que han servido como orientación a la nueva teología: las radiaciones de luz o calor se emiten mediante paquetes de energía (“cuantos”); pueden estar en más de un lugar al mismo tiempo (propiedad de onda); son haces de ondas que, al observarlos, se manifiestan en corpúsculos (colapso de la función de onda); se producen saltos cuánticos (el objeto deja de estar aquí y se manifiesta en otra parte), y ejercen una acción a distancia sobre su par gemelo.

San Clemente, en Sant Mateu (Castellón)

La victoria sobre la putrefacción tras la muerte se ve como garantía de santidad. Se les atribuyen propiedades milagrosas, casi mágicas, pues curan a quienes entran en contacto con ellas y son compatibles con la física cuántica.  

La física cuántica está cambiando nuestra comprensión de los últimos elementos de la realidad, aunque todavía no llega a explicar las experiencias más habituales del macrocosmos. Pero la última realidad es precisamente el objeto de la metafísica y de la experiencia espiritual, por eso la teología cuántica se inspira en la nueva física, y encuentra mejor explicación que en la física mecanicista de siglos pasados.

JEREZ DE LA FRONTERA, CIUDAD CON PORTALES INTERDIMENSIONALES

A igual como sucedió con el fenómeno ovni, se ha ocultado y desprestigiado tras cortinas de humo mal intencionadas. De los portales interdimensionales, se ha dicho, desde los múltiples campanarios, que son simplemente parte de la ficción o, a lo mucho, de hipótesis científicas aún sin demostrar.

Hasta ahora, los llamados portales interdimensionales han sido considerados un elemento de la fantasía luciferina de algún calenturiento yutúber que riega fuera del tiesto. Sencillamente son “otras dimensiones” o “mundos paralelos” a los que esos portales llevan.

Un portal es una entrada, una puerta de acceso a otro lugar. Es ese lugar donde la energía, la materia, las personas y otros seres pueden transferirse de un lado a otro. Estos son puntos con una alta actividad energética, y está presente en el mundo físico.

En Jerez de la Frontera se han detectado varios portales por donde entran y salen los llamados “hombres grises” (bajitos y cabezones). Los mismos que manipulan y se alimentan de humanos (de sus emociones).

Son muchas las personas en Jerez que sufren en su día a día la presencia de estos seres, sin ni siquiera ser conscientes de que están viviendo en el epicentro de uno de estos portales. No confundir a los “grises” con la fenomenología paranormal (fantasmas) que se dan en casas, calles, plazas, impregnadas por hechos violentos o carcasas de entidades desencarnadas que se han quedado enganchadas en nuestro plano físico.