EXCESO DE MEMORIA EN JEREZ DE LA FRONTERA

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Abundan los asesinos del recuerdo, es la postura de los revisionistas y negacionistas.
¿Es siempre necesario pedir verdad y justicia? Sí, excepto que eso afecte a la paz y a la convivencia en democracia.
El peso del rencor y de la venganza, suelen ser más potentes que el deseo de reconciliación. Salvo que se quiera caer en la corrección política hay que hablar de los riesgos del uso del recuerdo como imperativo moral. Saber que España es después de Camboya el país con más muertos en las cunetas debería hacernos pensar.
La memoria no tiene que ser necesariamente un acto de justicia ni un deber moral. La vida se resume en una lucha entre memoria y olvido. Miles de fusilados siguen en las cunetas sin que una democracia a la que no supo ponerle nombre no ha tenido aún la decencia de enterrar como Dios manda.
Extender el concepto de víctima, significa extender el concepto de verdugo. Una sociedad donde ya no es el individuo el responsable de crímenes, sino el individuo y su entorno, es una sociedad inquisitorial que ya no sabe muy bien resolver quién cometió el crimen.
Podemos encontrarnos exceso del recuerdo con efectos nefastos del uso de la memoria como arma de guerra, repleta de sistemas reaccionarios que pretenden actuar a menudo sobre un pasado que no existe.
El abuso de memoria puede detener el avance de las naciones. En España la memoria histórica ha tenido como objeto una reparación moral.

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FUENTE: Mercedes Gallizo, David Rieff, Borja Hermoso, Julio Llamazares.
Foto: Antonio Lobo

HERMANDADES DE GLORIA Y DE PENITENCIA EN JEREZ DE LA FRONTERA

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Las hermandades son entendidas como asociaciones públicas de seglares que se reúnen con un fin religioso. Las hermandades pueden ser de gloria o de penitencia.
Las “Hermandades de Gloria” son asociaciones religiosas que se agrupan en torno a las devociones populares de muchos ciudadanos, sumándose a las hermandades de penitencia que son las que verdaderamente forman la Semana Santa de Jerez de la Frontera. A diferencia de estas, que basan el culto en la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, las Hermandades letíficas, o de glorias, normalmente, se ciñen a temas iconográficos que versan sobre la vida de los santos, la infancia de Jesús, o los misterios gloriosos de Nuestra Señora en sus distintas advocaciones. Suelen ser más distendidas y alegres.
En la Semana Santa de Jerez de la Frontera, no se celebra la muerte de Cristo, sino su resurrección. El triunfo de la vida, que es alegría, sobre la muerte.
Se llama hermandad de gloria si su finalidad es la de rendir culto a algún santo (patrón o patrona) o Virgen, centrado en torno al día de su festividad religiosa (No procesionan en Semana Santa).
Por su parte la hermandad de penitencia es aquella cuyos miembros rinden culto a las imágenes de Cristo muerto o a las Vírgenes dolorosas y sus actividades principales tienen lugar durante la Semana Santa.
Tanto en unas como en otras, hombres y mujeres desempeñan papeles diferentes. El papel de la mujer continúa, en muchos casos, oculto y sigue sin valorarse positivamente el acceso al ámbito de lo público. La segregación de la mujer en estas asociaciones viene impuesta por las tradicionales diferencias socioculturales entre los géneros en la sociedad jerezana, aunque también es cierto que se han detectado cambios importantes al respecto.

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FUENTE: Carmen C. Vázquez, Luis Arriaza, otros

EL ENCOFRADOR DE LIBROS

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El lector común de libros de segunda mano tiene en su búsqueda y caza del libro, una cita previa con la historia del español que pudo matar a Kennedy por 400.000 dólares de los de antes pero a última hora se arrepintió. Esta obra no es una novela, sino un relato-reportaje. El personaje central fue abordado cierto día por unos individuos que se decían agentes de la CIA y que conocían al dedillo su pasado y su presente de hombre batallador, así como su pericia de excelente tirador (ex legionario). Le ofrecieron 400.000 dólares por matar a Kennedy cuando llegara a la capital de Francia. Una primer entrega de 200.000 por adelantado; la otra mitad se la pagarían una vez asesinado el presidente. Pero no ocurrió nada «entonces», porque el hombre al que habían pagado por cometer el magnicidio se volvió atrás en el último instante.
En la librería de segunda mano Zocar, de Jerez de la Frontera, puedes nutrirte, inyectarte o esnifar suculentas ediciones, como igualmente toparte con extraños personajes que la frecuentan, un día sí y otro también.
Poner el pie en su interior es sucumbir ante el inicio de una aventura para luego dejarte llevar de lo inesperado. Sin ir muy lejos, ayer mismo, cuando me encontraba hablando con el librero, un extraño cliente entró preguntando por el ejemplar titulado “400.000 dólares por matar a Kennedy en París”, obra que para este leedor tenía muchas implicaciones, las que por reparo (precaución) me permito silenciar. El buscador de libros usados, antiguo confidente en Rota de la CIA, me contó en un periquete la historia secreta no narrada de Ruiz Mateos, asegurando proporcionar, a su próximo regreso a Jerez, extensa documentación para encofrar un libro o varios

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VINO DE JEREZ EN EL MENÚ DE LA MALA MUERTE

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“Yo conocí quien tenía,
Un libro de gran való.
Le arrancaron el principio,
Y tó el mérito perdió”.

A las seis y media de la tarde del año 1884. Bartolomé Gago pidió le sirvieran la comida, la que se compuso de sopa de picadillo de jamón y huevo, gallina guisada y también dorada, tortilla con menudillo, filete de res, queso, pasas y dulce de varias clases y vino. Excelente menú servido por los cofrades de “Paz y Caridad” y dineros recaudados.
La noche final de sus vidas la pasaron los reos acusados de pertenecer a “La Mano Negra”, tranquilos y la misma resignación que demostraron durante el día, excepto el “Maestrito”, que sintió una ligera indisposición.
Los reos durante las 24 horas hicieron cuatro comidas fuertes bien servidas y con abundancia, demostrando en todas ellas extraordinario apetito.

“Mataron a uno,
La culpa me echaron,
Sin haberlo visto, persona ninguna,
Preso me llevaron,
Preso me llevaron”.

Vino, y vino bueno de Jerez, tampoco les faltó. Doce botellas de riquísimo néctar jerezano llamado “El Ochentón”, regaladas por la bodega de extracción de M.V. Tarancón.
Sencillamente no podría estar ausente el vino de Jerez, para pasar un mal trago en esos momentos cruciales de la denominada “última copa”.

“De aquel año maldito
Nos tenemos que acordar.
La muerte estaba barata,
Y muy caro estaba el pan”.

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FUENTE: Archivo Municipal de Jerez, J.L.Pantoja Antunez, Manuel Ramírez López, D. Caro Cancela, J.A. Migorance, J.L. Gutiérrez Molina, Juan Luis Sánchez Villanueva, otros

OTROS MUNDOS: VIAJE FANTÁSTICO DEL JEREZANO GINÉS DE MAFRA

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Los preparativos fueron tan incesantes como agotadores, hasta avituallar cinco navíos, para una travesía con duración aproximada de dos años, en el mejor de los casos. Camino de las respectivas bodegas, se embarcan harina, galletas —pan sin levadura cocido dos veces—, judías, lentejas, quesos, anchoas, aceite y “508 botas de vino —30 arrobas cada una—, que se compraron a diversos precios en Jerez y que costaron 511.347 maravedíes“. Como gastos adicionales, 6.234 maravedíes cobrados por Gonzalo Díez en concepto de corretaje, 67.709 más derivados en su caso, de “los guindajes, acarreos y supervisión de las consabidas vasijas” y por último, otros 4.790, como pago a Juan Nicolás, responsable de toda la operación. Caldo todo él, que iría destinado a las “237 personas que formaban la tripulación”, calculándose para la misma, “medio azumbre” —aproximadamente un litro— de ración diaria, siempre que la travesía durara unos setecientos cincuenta y seis días y en el caso que se alargase más, “un tercio de azumbre”, con lo que se tendría para mil ciento treinta y cuatro días.

El 10 de agosto de 1519, iniciaba la aventura de cinco barcos anclados en Sanlúcar, De allí la dura ruta atlántica, el descubrimiento, por fin, del ansiado, complejo y difícil “paso” ubicado en el extremo sur del nuevo continente, cuya denominación no dejaría lugar a dudas: estrecho de Magallanes. Luego, las tranquilas y desesperantes aguas Pacíficas: el camino a la especiería estaba abierto. Pero las penalidades pasadas solo iban a ser un anticipo de lo que estaba por llegar; el primer golpe fue la muerte del jefe expedicionario Fernando de Magallanes, en Cebú –Filipinas, a manos de los indígenas, por lo que tornaría su relevo el capitán Juan Sebastián Elcano, natural del puerto guipuzcoano de Guetaria.

Después de atravesar cl Indico, rodearon cl cabo de Buena Esperanza y bordeando la costa africana, llegaron a Sanlúcar un 6 de septiembre de 1522, una sola nave cuyo nombre lo decía todo, “la Victoria”. En su interior, tan solo 18 tripulantes, “casi cadáveres”, descalzos, hambrientos y en camisa, al mando del de Guetaria, Habrían circunnavegando el planeta tierra.
A Ginés de Mafra aún le quedaban cuatro años más de cautiverio entre los portugueses. Los lusos encerraron a Mafra cinco meses en una jaula en la isla de Banda, otros cinco en Malaca, ambas en Indonesia, y luego dos años más en Cochin, en la India. El jerezano siguió su horroroso peregrinar hasta la cárcel de Limonejo, en Lisboa, donde fue encarcelado otra vez. Y aun así debía de estar satisfecho porque sus compañeros de tripulación morían a puñados debido a los malos tratos y a la insalubridad de las prisiones.
Tras ser liberado, Ginés pasó los siguientes años pagando un precio desorbitado: su mujer, pensando que había muerto, vendió todas sus posesiones y se casó con otro. En 1531, está en América otra vez, esta vez en Guatemala como piloto de Pedro de Alvarado, y poco después lo sitúan en el Perú.

En 1543 protagoniza un hecho inaudito en la época: vuelve a las islas que descubrió con Magallanes. Veintidós años después, con una vuelta al mundo a sus espaldas, cuando muchos de sus vecinos seguían sin creer que la tierra fuera redonda, a Ginés de Mafra le da por volver al Pacífico. Se enrola en la expedición del malagueño Ruy López de Villalobos y busca, nuevamente, las islas de las Especias. Zarpa de la Barra de Navidad, en México, y enfiló proa al sudeste asiático. Esta vez descubre las islas Filipinas y repite el ciclo que vivió con Magallanes. En su testamento deja una relación de sus viajes y un misterio que aún hoy se discute: la isla de Mazaua, situada al norte de la actual Mindanao (El misterio de Mazaua). Mafra describió una isla de setecientas hectáreas, situada a 9.º Norte y con mucho oro. Una isla que nunca más volvió a ver nadie y que pasó como leyenda producida por un exceso de imaginación hasta que en 2001 un grupo de geólogos descubrió que en ese mismo lugar hubo no hace mucho una isla que se hundió tras algún seísmo…

Ginés de Mafra dio la vuelta al mundo dos veces y escribió un bello relato sobre la hazaña. Como premio, su mujer lo abandonó, dándolo por muerto, y los portugueses lo encarcelaron durante casi cinco años, enfurecidos al encontrar un enemigo en sus tierras. Por si fuera poco, le confiscaron sus escritos y persona alguna volvió a verlos jamás. Ginés de Mafra es la imagen real del antihéroe, sin medallas y honores. Es un jerezano de película, con sitio propio en la eternidad.

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FUENTES: José Luis Sánchez Hachero, Mª C. Borrego Plá, otros.

“MANQUE MA FUSILES, NO CANTO”

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Ocultaban el cielo siempre azul de Andalucía densos nubarrones, cuya oscuridad no era bastante a iluminar la pálida luna, entrevelada por algunos menos espesos.
Era la madrugada del Viernes Santo, y hacía un par de horas, había pasado por la calleja, la procesión de Nuestro Padre Jesús. Llovía mucho y en el suelo, con el tránsito, se habían formado unas gachas sobre las cuales al pasar se producía chapaloteo característico.
Las luces del gas alumbraba poco, y las paredes de las casas, algo elevadas, no permitían llegasen los ligeros destellos lunares.

A lo lejos se veían, en una gran plaza, amontonadas sillas en grupos ordenados unos, y otros desechos. Era aquel lugar en donde habían lucido el gusto, la hermosura y la elegancia las mejores hembras.
El número de transeúntes era muy escaso, y sobre los mareos de la puerta de una tienda, dos hombres, dos mujeres y un niño.
Rompió el silencio la voz aguardentosa y descompuesta de un borracho que intentó cantar una saeta, incoherente, cuya letra no se entendió.
Aplaudieron los del grupo, y siguió nuevo silencio, roto por la misma persona que con tono imperioso dijo:
—Ahora tú, gaché.
El mandato fue obedecido y una voz de contralto hermosa, clara y bien timbrada, cantó:
“La corona del Señor
no es de rosas ni claveles;
es de espinas muy duritas
que le traspasan las sienes”.

Nadie aplaudió, ni obtuvo eco aquella hermosa y sentida estrofa, dicha con estilo sin par, y con un sentimiento que conmovió hasta las piedras.
Apretamos el paso, y pudimos admirar una bella y desarrapada criatura, en cuyos ojos negros, grandísimos, humedecidos por la piedad, se notaba el sentimiento de un alma hermosa.
Un trajecillo oscuro, jironado a trozos y entreabierto por el cuello, mostraba uno hermoso, moreno y bien torneado, sobre el que hallaba muy bien colocada una cabeza de rizoso y despeinado cabello, más negro que lo que era aquella noche. Unos labios carnosos, pestañas largas y rizadas, unas cejas que parecían dos trazos de tino y bien manejado pincel, que se unían en gracioso entrecejo y cuya naricilla arremangada y picaresca, completaban aquel animado y vivo rostro lleno de pasión.

—Abuela, a usted le toca, dijo el borracho que llevaba la voz.
—Pero, hombre, si yo no sé, ¿qué quieres que haga?
—Lo que he dicho, y ha de ser.
—Que no, y no canto.
—Después de haberme mangado las copas,
¿no va usted a hacer lo que digo?
Manque ma fusiles, no canto.
—¿Cómo qué no? y echándole mano al cuello, trató de estrecharle entre las manos.
Chilló la vieja y el sereno apareció por el extremo que daba ingreso a la plaza.
Gritos, golpes, empujones, pitidos de alarma, que reunieron a otros guardianes, se sucedieron con rapidez suma.
Y el grupo, debidamente custodiado, marchó detenido, y con esto terminó el improvisado concierto.

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FUENTE: Ecos de Ayer-1895, Mc Castello, otros

LOS GADITANOS MUEREN POR ENFERMEDADES DEL SISTEMA CIRCULATORIO

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Las enfermedades del sistema circulatorio son un conjunto de trastornos que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos. Entre las enfermedades del sistema circulatorio más frecuentes se encuentran la aterosclerosis, la hipertensión, y el infarto de miocardio.
La aterosclerosis consiste en el depósito de sustancias grasas, principalmente colesterol y triglicéridos, en las paredes internas de las arterias de mediano y grueso calibre. Lo anterior ocasiona el endurecimiento y la disminución del diámetro de estos vasos sanguíneos y, además, suscita un aumento de la presión sanguínea.

La hipertensión es una enfermedad cardiovascular que se desarrolla por la elevación de la presión arterial. El corazón aumenta su tamaño debido al mayor esfuerzo que debe realizar para bombear sangre a través de los vasos sanguíneos, es capaz de llegar a desencadenar un infarto de miocardio. La hipertensión prolongada también puede originar un accidente cerebrovascular, que consiste en la rotura de los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro causando una hemorragia cerebral.

El infarto de miocardio, conocido como ataque al corazón, consiste en la disminución del flujo sanguíneo por el circuito coronario, lo cual causa la muerte de las células del miocardio, debido a la reducción del aporte de oxígeno.

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