EL LEÓN EN SU LABERINTO ESOTÉRICO DE JEREZ

En el laberinto esotérico de Jerez de la Frontera, el mismo que nos conduce a la Caja de Pandora en una de las edificaciones jerezanas, la liberación espiritual está supeditada a una serie de pasos a seguir, para salir de la prisión de la ilusión, pero antes tiene que “matar” simbólicamente al Minotauro que custodia el laberinto interno para poder salir definitivamente.
Pedro advirtió sobre esto: «Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resístanse, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos» (1 Pedro 5.8—9).
El término griego utilizado para «devorar» es el mismo que se usa en el hebreo en Jonás 1.17, para el gran pez que «devoró» a Jonás. El enemigo quiere comernos. Cuando nos separamos del camino en el laberinto, simplemente estamos haciendo más sencilla su tarea.

ESPÍRITU EN LA CALLE DUENDE

La Calle Duende en Jerez de la Frontera, recibe este nombre por las supuestas apariciones macabras que allí tienen lugar por parte de un asesino. La historia parte al contar los vecinos que un hombre le quitó la vida a su mujer. De este crimen nada es seguro, y en este punto se dividen las leyendas, pero tienen un denominador común: Un ser fantasmal, que los vecinos denominan como “duende” (No confundir con la idea influenciada por la tradición celta), se aparecía en las inmediaciones de la casa. No se sabe con certeza si es del espíritu de la mujer asesinada o el del marido, del que se dice que termina por ahorcarse o por ser ahorcado.

FUENTE: Agustín Muñoz

VINO DE JEREZ, CRIMEN Y MISTERIO

Los vinos de Jerez siempre han estado enzarzados en mil historias y tinglados truculentos, no puede faltar su presencia alternando con el crimen y el misterio. La escritora inglesa, Agatha Christie, considerada como una de las más grandes autoras de la literatura universal, nombra en su obra setenta u ochenta veces esa maravilla de Jerez (el vino), testigo silencioso de sus crímenes literarios o de ficción.
Carlos Zanón, dice que a mediados de los 70 un hogar español de clase media con hijos en bachillerato no era nada si no tenía el Mediterráneo de Serrat, el álbum rojo de los Beatles y una pila de libros de Agatha Christie.
Las novelas de Christie eran la señal de que ya leías otras cosas. Más allá de las tramas, del carisma de sus investigadores, lo que te embargaba era la sensación de orden. Todo funcionaba en un mundo que uno asimilaba con lo británico, es decir, con lo civilizado. Asesinar y ser asesinado a lo Christie no dejaba de ser sino otra expresión de ser educado. Al finalizar, el asesino se acercaba a la reja, daba la mano al detective y le metían en el trullo (la Torre de Londres) una pila de años.

ENCONTRONAZO CON EL FANTASMA DEL PATIO DE LOS LOCOS EN JEREZ DE LA FRONTERA

Testimonio de L.A.B.S… “Quería comentarle de una experiencia que me sucedió cuando tenía unos dieciséis años en el Patio de los locos del instituto santa Isabel de Hungría. Era una tarde de verano, habíamos ido allí a jugar al fútbol sala en el polideportivo del instituto. Conocíamos al hijo de la portera y los sábados íbamos a pasar la tarde.
En un descanso del partido nos acercamos todos a la fuente que existe en el Patio de los locos, a refrescarnos con el agua. Cuando estaba agachado bebiendo sentí como si alguien me mirara, como si algo me llamara a mirar hacia una de las ventanas que estaban justo a la espalda de esta fuente. Ahí, y en el primer piso vi a un hombre de mediana edad con el pelo largo y barba. Llevaba lo que parecía una camisa de cuadros. Inmediatamente se lo comenté a los demás, pero ya esa figura había desaparecido. Pude notar que en la misma ventana se veía una luz de salida de urgencia que anteriormente, cuando la figura me atisbaba, no la distinguí puesto que su cuerpo la tapaba totalmente. Nos fuimos todos corriendo hacia el polideportivo y empecé a sentirme mal, me mareé y se me puso la cara blanca, a punto de perder la conciencia. Nunca había oído hablar nada de sucesos en aquel lugar y se lo comentamos a la portera, la madre de mi amigo, y ya ella nos contó otras historias que habían sucedido en ese mismo lugar. Cuando me recuperé tuvimos el valor de subir al lugar, un aula donde había visto a esa figura de aquel hombre, evidentemente, no había nada, cómo dije anteriormente era verano y sábado, allí ni había ni podía haber nadie en todo el instituto”.
El llamado “misterio”, es sin duda alguna en Jerez de la Frontera: cultura. Dentro de este tiene gran validez los testimonios directos, no sesgados y mucho menos interesados. Testimonios como el aportado espontáneamente por L.A.B.S. son muy útiles, conllevan gran veracidad.

LA LLAVE DEL MISTERIO EN JEREZ DE LA FRONTERA

Si usted conduce un coche debe conocer muy bien las señales (símbolos) de tráfico, sino terminará estampado en algún lugar por necio.
El libro de “instrucciones de la vida”, se nos ha dado a través de los símbolos, su desconocimiento le situará en el reino de la ignorancia, sacudido por los vaivenes de las emociones. No se enterara de nada.
En las sociedades primitivas, los símbolos sirvieron para expresar las cualidades esenciales de sus creencias religiosas. A lo largo de la historia, la religión ha estado ligada a una serie de símbolos significativos.

El cristianismo es muy posterior a la Masonería salida del Templo del Rey Salomón, cuyos constructores mamaron de Mesopotamia, India y Egipto. No es de extrañar que la Iglesia Católica se cobijó debajo de la simbología antigua (Masonería), haciéndola propia, lo que no invalida para nada su disfrute.
Los judíos y los musulmanes prohíben las imágenes como símbolos de adoración. En lugar de ello, subrayan la palabra y la necesidad de una cultura escrita para la participación de la oración.

En el Antiguo Egipto se practicó la costumbre, simbólica es su escritura jeroglífica, su mitología, donde cada una de las divinidades representa un aspecto cultural, y aún sus manifestaciones artísticas. Igualmente en las formas exteriores de las religiones semíticas como la asiria y fenicia, en la hindú y en las indoeuropeas, como la greco-latina, impera el símbolo, pues en ellas se utilizó la representación de los fenómenos de la naturaleza, personificados en seres mitológicos, que terminaron por encarnar los valores morales de la sociedad.
El símbolo es la forma de exteriorizar un pensamiento o idea, así como el signo o medio de expresión al que se atribuye un significado convencional y en cuya génesis se encuentra la semejanza, real o imaginada, con lo significado.

La llave es el símbolo del “Silencio” y tiene una gran importancia en las antiguas tradiciones. Venía representada en el umbral del “Adytum” es decir el lugar más sagrado y secreto de los templos, lugar en donde se recordaba a los candidatos a la iniciación del deber del secreto y prometía al profano la revelación de los misterios impenetrables, hasta en el aquel momento ocultos para él.
La llave está entre los atributos del Sumo Pontífice, viniendo a representar las llaves del Cielo, entregadas y depositadas simbólicamente a San Pedro.

Jerez de la Frontera, nos ofrece una gran cantidad de signos y símbolos litúrgicos, llenos de mensaje, que debemos saber interpretar. Sus elementos que son constantes en la vida cristiana jerezana, se intensifican especialmente durante Semana Santa.
En Jerez de la Frontera, casi nada es lo que parece, aquí confabula el misterio arquitectónico de sus templos (arquitectura masónica) con la devoción y sus procesiones religiosas. Todo ello es sabia cultura: “La Llave”.

EL OJO QUE TODO LO VE EN EL TEMPLO TRINITARIO DE JEREZ

La orden de la Santísima Trinidad y de la Redención de Cautivos fue fundada
por san Juan de Mata en 1198 con la finalidad, de rescatar a cautivos. Los trinitarios adoptaron como identificación una cruz de brazos iguales, que se va ensanchando por los extremos.
La llegada de los monjes de la Trinidad a Jerez tuvo lugar en 1567 y, dos años
más tarde, ya estaban en la zona donde hoy se encuentra la iglesia de la Santísima Trinidad. Si bien este convento de los trinitarios fue levantado en 1570, el cuerpo principal de la iglesia, que es lo que queda, está reconstruido en 1724 y, la fachada, muy similar a la de la cercana capilla de las Angustias, probablemente sea de finales del siglo XVIII mientras que su atrio fue cercado por Agustín García Ruiz en 1857. En esta fachada tenemos dos pequeños relieves: una cruz de brazos iguales y un triángulo con el ojo en el centro. Un ejemplo de Trinidad anicónica. Es decir, no contienen ninguna representación humana o animal.

Para el cristianismo, el ‘ojo que todo lo ve’ es “el Ojo de la Providencia”, y apareció en el siglo XVI. El ojo se encuentra dentro de un triángulo representando la ubicuidad de la Santísima Trinidad, así como la omnipresencia divina y su vigilancia constante sobre su creación. Originalmente era un símbolo de un mayor poder espiritual o Dios, un atento vigilante de la humanidad o una parte espiritual despertado dentro.
El “ojo que todo lo” ve es un excelente ejemplo de cómo los símbolos espirituales han sido secuestrados y tergiversados durante el largo recorrido de todos los tiempos arrimando las ascuas a sus sardinas: “Los Illuminati”

FUENTE: Sánchez Villanueva, otros.

SANTOS JAPONESES EN JEREZ DE LA FRONTERA

Todos somos agnósticos, porque nada sabemos, pero todos somos creyentes, incluso los ateos. Me gusta todo lo habido y por haber, algo menos la beatería de golpe de pecho, y más aún detesto la sensiblería. Reconozco que de vez en cuando algunas personas necesitan ir a la iglesia, supongo que a aliviarse, a sentir eso que se puede recibir en un templo, cierto sociego, serenidad, paz. Es una necesidad reconfortante.
El arte religioso retrata la vida desde dentro, es una forma única de explorar el interior de la psicología humana. La evolución de los personajes religiosos a lo largo del tiempo nos permite ampliar nuestro conocimiento de la naturaleza humana.

En el año 1574, y en el barrio de intramuros de San Marcos, se instaló el Convento de la Compañía de Jesús en Jerez. Levantó una edificación conventual, de estilo barroco, con una fachada de columnas repujada y azulejos.
En el tímpano de la fachada de la iglesia del Antiguo Convento de la Compañía de Jesús, hoy Sala Compañía, hay tres santos japoneses: Pablo Miki, Santiago Kisai y Juan Soan de Gotó. Los tres sufrieron martirio el 5 de febrero de 1597.