ESCÁNDALO MORROCOTUDO EN JEREZ ¡CURA EXCOMULGADO!

La religión seguirá moviendo el mundo porque el hombre necesita esa ficción para seguir viviendo. Y hace que te replantees todo. Yo busco la puerta que conduce a la realidad porque en lo fantástico ya estamos, en lo fantástico malo, en el delirio malo. La función del fisgón de biblioteca no es buscar la puerta al delirio sino la que conduce a la realidad porque no sabemos dónde estamos.

A finales del s. XIX, el sacerdote Salvador Castilla Rodríguez, teólogo y cura párroco de la iglesia San Miguel, en Jerez, fue excomulgado por el arzobispo de Sevilla, Benito Sanz y Flores, “por no cumplir sus órdenes”, sin embargo, el ministro de Gracia y Justicia, Trinitario Ruiz Capdepon, dictó una Real Orden en sentido favorable al párroco, creando un enfrentamiento entre ambos que trascendió a la prensa. Todo sucedió porque el cura DSalvador, se negó a que dos protegidos del obispo le birlaran la cartera y montó un pollo que se escuchó hasta en Roma. Los coleguillas del obispo se quedaban con todo lo recaudado de la parroquia de San Miguel sin darle un duro a  DSalvador Castilla Rodríguez. Nada duele más a los curas que le toquen sus bolsillos. Lo espiritual va por un camino y las pelas por otro.

 

“El mitrado de Sevilla
fulmina desde su silla
una excomunión mayor
contra cierto sotanilla
… llamado Don Salvador.
pero el cura no se apura,
y con singular frescura
busca el extraño registro
de apelación al ministro
quién defiende al padre cura.
Y hétome aquí al buen prelado
de enorme báculo armado´
y a pesar de eso impotente
contra el cura que ha buscado
un padrino tan pudiente.
¡buenos tiempos se preparan!
Ya hay curas que se declaran
en rebelión franca, hostil
contra su obispo, y se amparan
en la potestad civil.
Y no es que me cause pena;
antes diré, si es preciso
que el contento me enajena.
¡Este es el tiempo que quiso
ver el Marqués de Villena.!”.

FUENTE:  José Luis Jiménez, otros.

LA BARRA DE LABIOS UN INVENTO ANDALUSÍ

El conocido médico, cirujano y especialista en cosméticos andaluz Abu al-Qasim al-Zahrawi (Abulcasis), desarrolló las primeras barras de labios sólidas, que se perfumaban y prensaban en moldes especiales. Mucho antes en la Antigua Grecia solo las prostitutas se pintaban los labios de rojo, mientras que las mujeres respetables se dejaban la cara limpia. Esta diferenciación de género social era tan estricta, que se estableció una ley para evitar que los hombres confundiesen las damas con prostitutas. Era obligatorio que las cortesanas se pintaran los labios, maquillaran y merodearan exclusivamente a ciertas horas del día. Con el tiempo esta costumbre desapareció y las mujeres de la élite comenzaron a pintarse los labios, mientras que las de clase baja continuaron evitándose.
Los hombres de la romana Asta Regia (Jerez), se pintaban los labios de acuerdo con su condición social, mientras que las mujeres adineradas de la población poseían su propio séquito de esclavos para asegurarse que su rostro era perfectamente maquillado. La clase baja se acicalaba los labios con el sedimento que producía el vino.
El tocador de una mujer elegante estaba lleno de hileras de pequeños frascos contenedores de toda clase de remedios de belleza que a veces no resistían el calor o la lluvia. Las cejas más apreciadas eran oscuras y muy juntas, casi unidas. Las maquillaban para conseguir ese efecto, pero en el siglo I a. C. comenzaron a depilarlas.
El sudor de los gladiadores se consideraba un poderoso afrodisíaco además de un tratamiento de belleza para mejorar la piel, y se vendía como recuerdo en puestos situados en el exterior del circo. Era carísimo.

EL ABUELO TIRAPIEDRAS

En el patio de mi colegio, una vez, se peleaba con mi hermano mayor un chico matón de recreo, al que apodaban el mosquito. Mi hermano estaba llevando las de perder. Me agaché, tomé un guijarro del suelo y con un vuelo parabólico esplendido, seguido por los mil ojos de todos los niños, le abrí la cabeza al pobre chico, hijo de un político influyente. Inmediatamente al pequeño delincuente lo llevaron ante la presencia del rector. Ya me veía con grilletes en una mazmorra, cuando la oportuna aparición de mi padre me salvó de un cruel destino. Eso sí, con la condición de dar un suculento donativo para no sé qué santo. Aprendí en un pispás, lo poderoso que es don dinero y los milagros de la Santa Madre Iglesia. También es cierto que ese año salí, a toda página, en el anuario del colegio en compañía de mi hermano, los dos con cara de angelitos haciendo la primera comunión (Tenía entonces siete años y una pajarita).

Años después, en el bachillerato, mi consejero espiritual fue el padre Pedro Rubiano Sáenz, el mismo que posteriormente llegó a ser cardenal primado de Colombia, de él recibí buenas bendiciones (recomendaciones) que me cobijaron por mucho tiempo en España. Con ellas en el bolsillo puse por primera vez el pie en las Europas, entrando por Barcelona un 28 de diciembre en el que hacia un frio de cojones.
Los de la policía Social me dijeron que me pusiera a estudiar y no me metiera en líos, algo que cumplí a medias. Más adelante, en múltiples ocasiones los volví a encontrar, especialmente a un comisario que parecía tener el don de la ubicuidad y estar en todas partes, mas muy mala leche.

En Barcelona asistía a la facultad de económicas en donde estudiaba, también a un centro de lectura del Opus Dei de la calle Rosellón. En los ratos libres acudía a los teatros del Paralelo, cuando salía de ellos, bebía gratis en los bares de la calle Escudellers (barrio chino), haciendo de traductor entre las mujeres de virtud negociable y los boys de la U.S. Navy.
Algunas mañanas participaba en los cortes de la Diagonal o tiraba piedras en la Escuela Industrial. Un día me trincaron, y el comisario me calentó de lo lindo mientras decía, voz en grito, que estaba hasta los huevos de mí, que me fuera a Madrid, o no me iba a reconocer ni Dios.
Por ese mismo tiempo, en una escapada a París, con el propósito de cumplir años en la ciudad luz (mayo 1968), me pilló un bochinche morrocotudo en donde eché unas cuantas carreritas y tiré un par de piedras (adoquines partidos).

En Madrid pulí el tiro de piedra con los grises (más de uno se habrá cagado en mis muertos). Los colegas me enseñaron, en la Ciudad Universitaria, quien era el inspector de la Brigada Político Social Juan Antonio González Pacheco, Billy el Niño. Con este había que ser muy prudente por cuestiones de salud.
Los curas amiguetes me propusieron continuar estudios en Lovaina, los contactos rojos en la Universidad Patricio Lumumba en Moscú y los maoístas en Pekín. Me decanté por Suecia, acababa de leer el libro de Enrico Altavilla: “Suecia infierno o paraíso” (Las suecas hacían furor en Torremolinos).

En Suecia ya no tiré piedras, recogía en una hucha con Olof Palme ayuda para la libertad de España. En una ocasión conocí a García Márquez en un restaurante de Gamla Stan, y a Mario Vargas Llosa en Lund, este último se cabreó con el colombiano de los “Mil años de soledad”, por cuestiones de cuernos. Los cuernos cuando son propios duelen mucho.
Hoy día, en Jerez, practico a escondidas con el tirachinas cerca de casa en el parque Hontoria y en el Jardín Escénico El Altillo (Está prohibido llevar tirachinas en los bolsillos). Con los curas mantengo una prudente relación, a pesar de mi olor a azufre y rabo masónico grado 32.

Ahora voy a ser abuelo de una niña, al entrar en este honroso club dejaré de tirar piedras (el tirachinas), pondré cara de no haber roto un plato y le cantaré este corrido mexicano:
“Marieta no seas coqueta
Que los hombres son muy malos
Te ofrecen muchos regalos
Y solamente dan puros palos”

RUIDO DE SOTANAS

Siempre me ha fascinado esa España sombría, no obstante, estoy consternado por las señales que anuncian un resurgir del fascismo y el sonar de sotanas negras… (Más negro, más, que la noche / Menos negro que su alma).
En mi andar he conocido curas que aman y viven con autenticidad el camino del crucificado: Jorge Camilo Torres Restrepo pionero de la Teología de la Liberación, José Vicente Labrador (Campo Criptana), Ángel García Rodríguez más conocido como padre Ángel, y muchos otros que no nombro para no dejar a nadie en el tintero. Todos ellos alejados de la ostentación y fanfarrias del poder, son los menos.
En la sociedad española actual, en los círculos privados y amistosos, la tensión sube en cinco minutos y ya no se puede hablar. Hoy por hoy, no hay dialogo o charla posible en la medida en que los españolitos de a pie se llenan rápidamente de histeria, nerviosismo, excitación, agitación, alteración, trastorno, perturbación las conversaciones.

“EL CURA VERDUGO”
Muy de mañana, aún de noche,
Antes de tocar diana,
Como presagio funesto
Cruzó el patio la sotana.
¡Más negro, más, que la noche
Menos negro que su alma
El cura verdugo de Ocaña!

Llegó al pabellón de celdas,
Allí oímos sus pisadas
Y los cerrojos lanzaron
Agudos gritos de alarma.
“¡Valor, hijos míos,
que así Dios lo manda!”
Cobarde y cínico al tiempo
Tras los civiles se guarda,
¡Más negro, más, que la noche
Menos negro que su alma
El cura verdugo de Ocaña!

Los civiles temblorosos
Les ataron por la espalda
Para no ver aquellos ojos
Que mordían, que abrasaban.
Camino de Yepes van,
Gigantes de un pueblo heroico,
Camino de Yepes van.
Su vida ofrendan a España,
Una canción en los labios
Con la que besan la Patria.
El cura marcha detrás,
Ensuciando la mañana.
¡Más negro, más, que la noche
Menos negro que su alma
El cura verdugo de Ocaña!

Diecisiete disparos taladraron la mañana
Y fueron en nuestros pechos
Otras tantas puñaladas.
Los pájaros lugareños
Que sus plumas alisaban,
Se escondieron en los nidos
Suspendiendo su alborada.
La Luna lo veía y se tapaba
Por no fijar su mirada
En el libro, en la cruz
Y en la “star” ya descargada.
¡Más negro, más, que la noche
Menos negro que su alma
El cura verdugo de Ocaña

(Miguel Hernández)

FOTOS:
1 º Ángel García Rodríguez más conocido como padre Ángel.
2 º El “cura verdugo” era el encargado de dar los tiros de gracia
3 º Jorge Camilo Torres Restrepo pionero de la Teología de la Liberación

PASEO POR LAS CLOACAS DE JEREZ DE LA FRONTERA


(Peter Fleming)

Vivimos en un universo más inseguro, donde el suelo parece desaparecer bajo los pies. Una ficción especulativa, es decir, una contra-utopía basada en la realidad. Y solo en la realidad.
La ciudad de Jerez de la Frontera (y la provincia gaditana), siempre han sido, y son, un punto caliente del espionaje internacional. Bajando a sus cloacas, es posible entender cómo el espionaje, la propaganda y el chantaje económico se han mantenido, en estos espacios, hasta nuestros días.
El agente alemán Dietrich Witzel, Peter Fleming (quien estuvo al cargo de numerosos agentes dobles), Aline Griffith (condesa de Romanones), Anita Richmond (vivió en Arcos de la Frontera), el espía español Clemente Cerdeira, el espía portugués Frederico Carvalhão Gil (asistió a una conocida caseta de la feria en compañía femenina – 2015). Todos ellos dejaron su rastro, su olor, en Jerez de la Frontera.


(Kim Philby)

¿Cuántas personas podrían abrir un cajón y mostrar una medalla concedida por Franco, otra por Stalin y otra por el rey de Inglaterra?
Kim Philby, el mayor traidor de la Guerra Fría fue condecorado por Franco forjó su carrera como espía en la Guerra Civil española y, en palabras suyas, «emergió aquí como un agente que ha alcanzado su plena madurez al servicio soviético».
Philby llegó por primera vez a España en 1937, siendo un periodista freelance que quería hacer carrera como juntaletras a costa del conflicto de moda. O al menos esa era su fachada. El británico viajó a la Península Ibérica con la doble misión de informar sobre el armamento que los italianos y los alemanes estaban empleando aquí y, sobre todo, para recabar datos sobre aquel general del bando nacional cuya estrella no dejaba de crecer. Franco resultaba un personaje del interés de la URSS. Su primer destino fue Sevilla y Jerez, donde arrimó entre febrero y mayo de 1937.


(Mata Hari)

Por las calles de Jerez de la Frontera han transitado (y transitan) los espías más famosos y variopintos. Por ejemplo: Mata Hari, una agente pagada por Alemania, con el fin de recopilar secretos de los oficiales aliados con los que se acostaba, y dárselos a los alemanes. En su viaje a Madrid realizo una escapada primero a Sevilla y después a Jerez, en donde se encontró con Emilio Junoy, un senador catalán al que había conocido un año antes. La buscada espía H 21 no era otra que Mata Hari quien hizo creer al comandante Ladoux, destacado miembro del espionaje galo, que podría obtener secretos del alto mando germano. Ladoux la envió a un país neutral, España. Quería pillarla con las manos en la masa. El escritor Enrique Gómez Carrillo, fue quien de acuerdo con Ladoux y tras ganarse su amistad, la habría entregado sin miramientos. Fue fusilada, y nadie reclamó el cuerpo que se entregó a la escuela de medicina de París donde se usó en clases de disección. Su cabeza se preservó en el Museo de Anatomía, pero durante un inventario se reportó que había desaparecido. Presumiblemente fue robada.


(Frederico Carvalhão Gil)

Joaquín Madolell, un paracaidista del Ejército del Aire que fue captado por los soviéticos para obtener información sobre las actividades y bases de la OTAN en España y desempeñó un papel de doble agente, su rastro se encuentra en el aeropuerto militar de Jerez. Con toda la información que recabó y los contactos que tuvo para la Operación Mari desarticuló las redes de información soviética en el Mediterráneo. Decenas de personas que trabajaban para el GRU, servicios secretos militares de la URSS, fueron o detenidas u obligadas a regresar a países socialistas.


(Francisco Paesa – Juan Alberto Perote)

Estados Unidos, al poner las bases en España, estaba interesada en la seguridad española, por eso desplegó a sus agentes y se puso a formar a militares españoles. El primer intento serio por desligarlos lo realizo Gutiérrez Mellado, que dio forma al CESID. Él sabía de esto porque había sido espía.
En la Operación Gino Rosi sorprendieron en Sevilla y Jerez a los estadounidenses espiando a Alfonso Guerra, en relación con una novia que tenía, y echaron a todos los agentes de la CIA de España (Nunca se han ido). La CIA en España de siempre se ha movido por el país como por su casa
Juan Alberto Perote, que empezó en los servicios secretos en contrainteligencia contra los países del este, escribió en sus memorias que tenía una conversación grabada entre Garrigues y una amiga nacida en Moscú de padres españoles, llamada Katia, en la que sabían que se iba a dar un golpe de Estado en España, que fue días después, el 23F.

El principal peligro al que se enfrentan quienes se adentran en las cloacas de Jerez de la Frontera, es perderse por sus túneles, salas y pasadizos para aparecer más tarde: muertos o “suicidaditos”, con tufo (pestazo) a vino oloroso o fino. ¡Sírvase usted mismo!

“MI ALMA TIENE PRISA”, CON MARIO ANDRADE EN UN RINCÓN JEREZANO

“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de
aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los
primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban
pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten
estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo
que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de
su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más
capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques
suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez
puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he
comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y
con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que
sólo tienes una”.
(Mario Andrade)

FOTOS: Lápida sepulcral en la iglesia del convento de San Francisco, Puerta principal tapiada de la iglesia de San Mateo, Lápida sepulcral en la iglesia del convento de San Francisco, Portada de la iglesia de San Miguel.

UN JAPONÉS EN LA BIBLIOTECA CENTRAL DE JEREZ

No me considero un erudito sino un buscador, un habitante de las bibliotecas, alguien que necesita escarbar en los libros para sobrevivir. La biblioteca es la mejor amante que uno se pueda echar y prostíbulo de mil vírgenes.
Yo no puedo entender la lectura libre sin la existencia de las bibliotecas públicas que es el lugar donde se da el intercambio más puro entre los lectores y los libros. A saber: cuando alguien entra en una biblioteca, quiere leer. Aquel que ha pagado 20 o 30 euros por un libro corre siempre el riesgo de tener que leérselo hasta el final. El usuario de una biblioteca pública no.

El libro de biblioteca es el oro de todos, riqueza en anarquía, democracia. Cuando alguien se queda un libro de biblioteca en casa, pareciera que reivindicara la propiedad privada y el robo, la desigualdad social y la corrupción. Solo es un librito de 17 euros, sí. Pero es nuestro librito de 17 euros, el libro del pueblo.
Algunos suben montañas enormes, y otros descubren estrellas. Cada uno lucha contra el aburrimiento como puede. Los que escribimos, yo creo que escribimos contra el aburrimiento porque el aburrimiento está lleno de libros.

La literatura es la única disciplina artística y cultural que te permite un grado de evasión suficiente como para poner en marcha tu imaginación y tu libertad absoluta. Si eres libre eres feliz, así que los libros nos hacen felices. Me gusta dar a la gente gratis lo que hago. Entre otras cosas porque yo no vivo de los libros, que es de lo que menos se vive. Me encanta escribir libros porque me fuerza a aprender mejor las cosas de lo que las sé.

Momoko Izumi, se ha pateado las 63 bodegas que aparecen en la guía, conjuntamente con el fotógrafo Borja Luque, los dos sintetizan de una manera práctica: desenvolverse en conocer el Sherry. Michiko Takahashi es la editora, del libro “Sherry, duende en la bota”, posiblemente la guía más completa y actual sobre el jerez.
La lucidez es muy amarga a palo seco, así que los libros ayudan como analgésico. Permiten soportar el dolor de las certezas que uno va sujetando. O alivia las ausencias que uno tiene. Los libros llegan cuando quieren a la vida de uno, es tan triste el viajero sin ellos. Sin libros, no somos más que turistas analfabetos.
Michiko Takahashi y Momoko Izumi abren una puerta estelar o una entrada interdimensional: “Sherry, duende en la bota”. Esta guía la encontramos en la Biblioteca Central de Jerez de la Frontera.