GOLIARDOS, EXTRAÑOS MONJES BORRACHINES DE VIDA ESCANDALOSA

Digámoslo así: el juego, el vino y el amor, fueron los principales pilares de la temática sobre la que escribían, dando pie a granjearse las críticas e indignación de los más fieles y seguidores furibundos de las doctrinas medievales establecidas. A pesar de atacar la estructura social vigente, lo hacían no por ser portadores de una ideología subversiva, sino por considerarse los más capaces e intelectuales.
Obviamente, fueron condenados en concilios, sínodos por eclesiásticos fanáticos de los siglos XII y XIII. También recibieron todo tipo de improperios por parte de sus detractores, siendo calificados como: bohemios, falsos estudiantes, turbadores del orden, gente peligrosa, vagabundos, bribones, juglares con sentido de farsantes y charlatanes.

De alguna forma, eran monjes exclaustrados de vida irregular, que cantaron a la primavera, el amor, los placeres y el juego, pero también dejaron letras satíricas, canciones morales y cantos sacros, incluida una Pasión. Tenían órdenes menores o, al menos, la tonsura, lo que les permitía disfrutar del “privilegium fori” y, aunque no siempre y a veces excesivamente pequeño, de algún beneficio.
De hecho, pues, son los youtuber influencers de hoy, aunque en la Edad Media, que se desenvolvían en el mundo de la marginalidad. Eran hombres cultos, compaginaban los estudios, con una vida alegre, escandalosa o disoluta, en donde la taberna, las canciones, el vino, el juego y las mujeres ocupaban un destacado lugar.
Se caracterizaron por llevar una vida antipapista, criticando con letra y música las pretensiones temporales del papado, Reprochaban a la curia vaticana la acomodación con el siglo, el lujo y el gusto por el dinero, dejando de lado la humildad inicial cristiana

Con tono inmoral y rayando lo obsceno, los goliardos plasmaron en sus obras una moral de orden natural, donde se elogia lo humano –erotismo– y se niega de las doctrinas que la Iglesia y la moral tradicional intentaban plasmar en la sociedad, la cual debía caminar por la senda de la rectitud, la castidad y la mortificación como fin para una vida en el más allá. Por el contrario, el goliardo busca liberar el espíritu del hombre, disfrutar del cuerpo en plenitud, y vivir el día a día sin pensar demasiado en la salvación del alma.
“Es mi voluntad
en una taberna morir,
y que el vino esté cercano
a los labios del moribundo
cuando alegres canten
los coros angélicos:
Sé benigno, oh Dios,
con este bebedor.”

Se llamaron a sí mismos clérigos errabundos o vagantes, y desde fecha muy temprana fueron impugnados: en el siglo X los mandaron rapar por redadas para borrarles la tonsura clerical: en 1223 se les prohibió cantar en las misas versos religiosos: diversos decretos, leyes, ordenanzas y concilios les prohibieron cantar y comportarse conforme al espíritu de sus poemas: muchos fueron excomulgados y a otros se les privó de sus privilegios eclesiásticos y quedaron sujetos a la jurisdicción secular.

“Llevado soy como barco sin tripulante,
o como, errabunda, las rutas de los vientos llevan al ave.
No me sujetan cadenas ni me retienen llaves;
en pos de mis iguales ando: con los perversos me junto.”

EL LIBRO DE HECHIZOS MÁS BUSCADO EN LA PROVINCIA GADITANA: “LA GALLINA NEGRA”

De hecho, este libro (grimorio), describe las formas correctas de fabricar anillos con propiedades sobrenaturales y mágicas, así como diversos talismanes. Entre los más atractivos se encuentran los anillos para enamorar y dar fertilidad. “Anillos que susurran cuando están en las tinieblas, hasta aterradores filtros amorosos que pueden orillar a su portador al suicidio”. Anillos que vuelven invisible a su portador, talismanes para enamorar o dar fertilidad a los ancianos, anillos que susurran en la oscuridad, ungüentos eróticos que despiertan el deseo incluso en los muertos. También incluye invocaciones a seres sobrenaturales.

Digámoslo así, “La gallina negra” aborda tres variantes fundamentales del ocultismo: los anillos, los talismanes, y la invocación de vampiros. Comienza como una pieza narrativa. Allí se relata la historia de un soldado francés durante la ocupación de Egipto. Su pelotón es emboscado y diezmado por una partida de beduinos. El protagonista escapa, y se convierte en el único sobreviviente. En la región de Gizeh, el soldado entra en contacto con un anciano que lo lleva al interior de una cámara secreta bajo las pirámides. En las entrañas de esa mole piramidal el soldado descubre los restos de la Gran Biblioteca de Ptolomeo.

De alguna forma, su parte más atractiva e interesante es sin duda la de invocación de los muertos y de ciertas criaturas: vampiros. Obviamente no son vampiros como los que conocemos de las películas, sino de seres provenientes del plano astral. Al cual se le atrae con un talismán que junto a las palabras de conjuración correctas atrae al ser conocido como: Ifrit. A partir de entonces, según él en La Gallina Negra, el vampiro estará obligado a hacer lo que el invocador indique.

El Cádiz brujeril, nos deja claro encontrar múltiples hechizos, por ejemplo, cuentan el hechizo para que se vaya un vecino: “Se extiende una tela negra y se colocan encima plumas de una gallina negra, más tierra de cementerio, luego se empapa todo con vinagre de uva y agua bendita. A continuación, se ata todo con una cinta negra y se arroja a la puerta de la casa del vecino”.
Este tipo de cosas hace que hallemos en la provincia gaditana, el Aceite litúrgico Gallina Negra, que se utiliza esencialmente para peticiones en rituales y ceremonias en los que se necesite combatir maleficios y todo tipo de energías negativas. Ayuda a alejar el daño.

También existe la Oración a la Gallina Negra: “Dios y señor nuestro que este misterio de tu divina creación saque el cuerpo de mí mismo nombre propio o de familiar para que saque todo mal estorbo robo maldad maleficio hechos por hombre o mujer y que ese daño y maldad se materialice en este huevo y todo podamos verlo dios y señor en ti confió así sea y así será”.

Sencillamente, por último, recordemos, que la llamada gallina castellana negra es una de las razas más antiguas de España. Cristóbal Colón la llevó a América alentado por Isabel la Católica a la que «le gustaba» especialmente esta ave que estaba entre sus favoritas. Naturalmente el libro “La Gallina Negra” pasó océano y fronteras.
¡¡¡Busque y encuentre el libro La gallina Negra!!!

EL SUFÍ LOCO DE ARCOS DE LA FRONTERA

De hecho, pertenecía a la Hermandad Sarmoung, también conocida como el “Circulo interno de la humanidad”, que se originó en la antigua Babilonia alrededor del año 2500 antes de Cristo.

De alguna forma, su sabiduría y conocimientos despertaban muchas envidias entre sus detractores que no descansaban de levantar falsos testimonios y burlarse de él porque tenía la costumbre de pensar en voz alta. Le llamaban loco. Cuentan que fue encarcelado en una de las mazmorras de Arcos de la Frontera por difundir la geometría sagrada en el llamado “Circulo mágico” y el eneagrama. Para el hombre que es capaz de utilizar, el eneagrama y el Círculo mágico, hacen fútiles los libros y las bibliotecas. Todas las cosas pueden incluirse y leerse en el eneagrama y en el Círculo. Un hombre puede estar completamente solo en cualquier lugar, trazar el eneagrama y leer en él las leyes eternas del universo.

El eneagrama y el Círculo mágico, son diagramas esquemáticos de movimiento continuo, o sea, una máquina de movimiento perpetuo. Pero evidentemente es necesario saber cómo leer dichos diagramas. La comprensión de estos símbolos y la habilidad de utilizarlos le proporciona mucho poder al hombre. Se trata del movimiento continuo y también de la Piedra filosofal de los alquimistas.

Al místico Sufí, estando en prisión, sus seguidores le hicieron llegar el diseño de la cerradura de su celda en una alfombra de plegarias sobre la que oraba cinco veces al día. Al darse cuenta de que la alfombra de plegarias contenía el diseño de la cerradura de su celda, hizo un trato con sus carceleros para conseguir herramientas con las que hacer pequeños objetos, los cuales luego estos podían vender con beneficio. Mientras tanto, también utilizó las herramientas para hacerse una llave, y un día, con ayuda externa se fugó trasladándose en secreto a la Axarquía malagueña, en donde vivió hasta su muerte en una Rábita (ermita) en Canillas de Aceituno (La Cueva de los morabitos).

De alguna manera, la moraleja de la historia del “Sufí loco de Arcos de la Frontera”, es que comprender el diseño de la cerradura que nos mantiene presos puede ayudarnos a confeccionar la llave que puede abrirla.

Nos deja claro que a menudo no reconocemos lo limitada que es nuestra experiencia de la realidad; el hecho de que habitamos un mundo que nos confina de un modo innecesario.

Aunque no veamos barras y muros constriñéndonos, estamos realmente en la cárcel de la realidad holográfica mediante la que filtramos el mundo que nos rodea y las experiencias reales de nosotros mismos.

EL POZO DEL OLVIDO EN JEREZ DE LA FRONTERA

En Jerez de la Frontera, por lo regular, hay verdades y datos perdidos, que, no recogidos en las bibliotecas, se han refugiado en la memoria del pueblo, en la que se han archivado; y así nunca deben desecharse sin maduro examen. Una de esas verdades perdidas es la existencia del “Pozo del olvido”. Parece ser que se localiza en una de las viviendas del callejón de las Siete Revueltas.

No extraña la existencia de un curioso Pozo del olvido en Jerez, si vemos que a poca distancia a la ciudad pasa el río Guadalete: “El río de Guadalete, que entra en la baya del Puerto de Santa María, y Cádiz, es el Leteo; y esto se confirma con la etymología del vocablo, que antiguamente no se llamaba sino Lete, que quiere decir olvido, a la qual palabra, los Árabes Moros que ocuparon España, le añadieron esta palabra, Guada, que quiere dezir río; y así Guadalete quiere dezir Rio Leteo…”
(El Guadalete, fue originalmente llamado el Leteo por los colonos locales de Grecia y Fenicia. Los dos grupos estaban a punto de ir a la guerra, pero en cambio resolvieron sus diferencias amistosamente nombrando al río el Lete y olvidando así su antigua disputa. El río fue rebautizado como Guadalete cuando los árabes conquistaron la región más tarde, pero Guadalete significa “río Lete” en árabe).

En la mitología, Lete o también Leteo es uno de los ríos del Hades. Beber de sus aguas provoca un olvido completo. Algunos griegos antiguos creían que se hacía beber de este río a las almas antes de reencarnarlas, de forma que no recordasen sus vidas pasadas.
Leteo: cuyo nombre significa “olvido” era una divinidad nacida del Éride (La Discordia), concebida como una abstracción, y hermana de Hipno (el Sueño) y Tánato (la Muerte). Un río del Hades lleva su nombre (Leteo) y en sus aguas tranquilas las almas de los muertos beben el olvido de su vida terrestre. Las aguas del Pozo del Olvido de Jerez, vierten del mismísimo río Leteo. Río que recorre el inframundo (lugar donde los muertos habitan), cuyas aguas al ser bebidas producen un olvido, necesario para pasar a la siguiente vida.

Se cree que el río Lete fluye a través de las cuevas de Hypnos, el dios del sueño, en el inframundo. Se dice que la entrada de la cueva está poblada de amapolas y otras plantas hipnóticas. Ni la luz ni el sonido entran en la cueva.
En la mitología, al que muere se le da a elegir antes de volver a nacer entre beber de dos ríos: uno le proporciona el olvido absoluto de su vida anterior y el otro le otorga la posibilidad de recordarlo todo. ¿Es mejor olvidar o recordar cuando queremos empezar de nuevo?

Para aquellos que tienen sed de una pizarra en blanco y desean continuar en un camino de dulce ignorancia, las refrescantes aguas del Pozo del olvido en el callejón de las Siete Revueltas de Jerez de la Frontera los esperan.

LA TUMBA DEL MÍTICO REY GERIÓN EN BARBATE-CÁDIZ

La primera gran batalla de la Historia de España, tuvo lugar en Tarifa y en ella encontró la muerte Gerión que fue enterrado con honores en Barbate en un lugar de la carretera Arroyo San Ambrosio (ermita de San Ambrosio) antiguo Oráculo de Baesippo.

En las llanuras de Tarifa, cuando España no tenía ese nombre y era el fin del mundo, donde empezaban los infiernos se enfrentaron los ejércitos del rey local llamado Gerión y las huestes guerreras de Heracles. El motivo de la batalla fue porque el griego mató al pastor de los ganados de Gerión y al perro de este.

Hasta principios del siglo III a. C., la Península Ibérica estuvo alejada del cualquier centro relevante de poder por lo que, desde la perspectiva griega, era vista como una tierra lejana y marginal. Las primeras noticias vendrían seguramente de los comerciantes griegos que desde el siglo VII a. C. se aventuraron hacia el Mediterráneo Occidental, noticias, evidentemente, confusas y poco precisas que alimentaban susceptible de ser interpretado bajo los esquemas míticos, confundiendo realidad y ficción.

Existía un monumental temor supersticioso sentido entre los griegos al adentrarse en las regiones occidentales situadas en el más allá, justo donde se ocultaba el sol y ellos localizaron la entrada a los dominios infernales de Hades, y que finalmente fueron capaces de superar. Este es el significado, en definitiva, del heroico enfrentamiento entre el mítico Heracles y el rey Gerión.

El mito de Heracles y Gerión debió de tener su origen entre los rodios, un pueblo helénico de estirpe doria que creía descender del mismo Heracles y que había iniciado la exploración del lejano occidente en la misma época en que lo hicieron los fenicios, con quienes los rodios debieron de mantener unas estrechas relaciones. Por ello la conquista de la isla Eritia, donde se fundó Cádiz, llegó a ser asimismo atribuida a Heracles, el gran héroe que fue identificado con el dios fenicio Melkart.

Más tarde, cuando los griegos empezaron a visitar asiduamente a los tartesios (desde finales del siglo VII a C), el mito de Heracles y Gerión se relacionó más directamente con el reino de Tartessos, tal como fue narrado por Estesícoro de Himera.

El trasfondo histórico del mito griego sobre el décimo trabajo de Heracles entremezcla las hazañas realizadas por los fenicios y por los griegos en occidente, y esta fusión de leyendas debió de ser elaborada originalmente por los rodios.

EL DÍA EN QUE LA VERDAD Y LA MENTIRA SE BAÑARON EN EL RÍO GUADALETE

Hace mucho, muchísimo tiempo, cuando la humanidad empezaba a dar sus primeros pasos, en un lugar de Arcos de la Frontera, llamado Junta de los ríos, se encontraron la Verdad y la Mentira.
-Buen día. Saludó la mentira.
-Buenos días. Contestó la verdad.
-Hace un maravilloso día. Dijo la mentira. Entonces la verdad se fijó en lo que le decía la mentira para ver si era cierto. Lo era.
-Hermoso día. Dijo entonces la verdad.
-Aún más bonito y placentero está el Guadalete. Dijo la mentira. Entonces la verdad miró hacia el rio Guadalete que pasaba remanso y vio que la mentira decía la verdad y asintió.

Inmediatamente corrió la mentira hacia el agua y dijo…
-El agua está muy agradable. Nademos. La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente tenía una temperatura muy grata y confió en la mentira.
Ambas se despojaron de sus vestiduras y nadaron tranquilamente, dejándose llevar por el momento. Al poco rato salió la mentira del rio, y se vistió con las ropas de la verdad, marchándose después. La verdad, incapaz de cubrirse con las vestimentas de la mentira comenzó a caminar despojada de sus indumentarias y todos se horrorizaban al verla. Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo.


Todo lo anterior nos recuerda que, en un pasado no muy lejano, la información veraz tenía prestigio y autoridad, se creía a determinados medios, instituciones, periodistas que solían imponer su fuerza sobre las burdas mentiras. Ahora palidecemos indefensos frente a la avalancha de bulos multiplicados por unas redes sociales que no sólo no los verifican ni eliminan, sino que están programadas para privilegiarlos porque dan más audiencia, más dinero.

La mentira no es cosa nueva, pero está de moda y ahora, más que nunca, goza de impunidad y es infalible. La mentira y la verdad, no pueden vivir en paz. La verdad, aunque severa, es amiga sincera. En ocasiones la mentira es huidiza y oscura, pero en muchas otras se manifiesta ante nosotros estruendosa y deslumbrante. La Verdad en manos de los políticos es falsa moneda.

Nota: “Sigue al conejo blanco”

LA HORA DEL BURRO Y LA NAVAJA DE OCKLAM

Pandemia o “plandemia”, virus o gripe, uso de mascarilla o no, medios informativos o desinformativos, políticos vendiendo cada cual sus intereses, youtuberos expertos de nada, ruido y humos. En momentos de tribulación no  dejemos que el rebuzno del burro (televisión, prensa, redes sociales) nos embrutezcan. Hay que leer, pensar y decidir por nuestra propia cuenta.

Buridán (1300 – 1358) fue un teólogo escolástico. A él le debemos el caso absurdo de un asno que no sabe elegir entre dos montones de heno y que, a consecuencia de ello, termina muriendo por hambre o sed. Nos recuerda los momentos de incertidumbre que vivimos.

Érase una vez un asno frente a dos montones de paja iguales, que no puede resolver el problema que se le plantea de elegir porque no tiene ninguna razón para preferir uno u otro, por lo que decide no hacer nada y morirse de hambre.
El malogrado asno murió, al suponer que no había razón para elegir uno de otro. Si hubiera elegido cualquiera de los dos su elección hubiera sido irracional, porque lo más racional era no hacer nada, pero las consecuencias para él fueron trágicas. En la práctica parece que a veces es mejor hacer algo, aunque no sea siguiendo una elección racional, eso piensan muchos en la actual “Hora del burro”.

Se trata de la paradoja que pudiendo comer, no come porque no sabe, no puede o no quiere elegir qué montón es más conveniente, ya que ambos montones le parecen iguales. No comprende. Sus grandes orejas de burro no le permiten escuchar a los que lo miran y aconsejan exhaustos. Sus anteojeras no le permiten mirar para los costados en busca de ayuda. No reflexiona, no puede elegir entre dos montones de iguales dimensiones. Perplejo y paralizado por su incapacidad de analizar, advertir y reflexionar, termina sucumbiendo.

La solución la tiene Guillermo de Ockham, y se llama La Navaja de Ocklam. Guillermo de Ockham aportó el razonamiento teórico llamado “La navaja de Ockham” (denominado así ya que se consideraba que, mediante ese principio, Ocklam “afeitaba como una navaja las barbas de Platón”) basado en una premisa muy simple “en igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta”. Decía: “Es fútil hacer algo con más cuándo puede realizarse con menos. Cuando una proposición se hace cierta para dos hechos, asumir un tercero es superfluo. La pluralidad no debe ser asumida sin necesidad. a menos que sea aprobada por la razón, la experiencia o una autoridad infalible”.

Guillermo fue acusado de herejía por el Papa Juan XXII en 1327, excomulgado, pero su filosofía no fue condenada oficialmente.

VIRIATO VERSUS EL NUEVO ORDEN MUNDIAL s. XXI

Viriato luchó contra el Nuevo Orden de su época: La Pax romana.  Roma le ofreció seguridad, conocimientos, tecnología a cambio de prescindir él y los suyos de su propia libertad.
No tuvo miedo y se enfrentó a Roma. Hoy día Viriato galopa de nuevo, asumiendo que la mejor guerra es la silenciosa, eludiendo el enfrentamiento, manteniendo la unión en el Amor, no perdiéndose en el Miedo. El miedo es el instrumento del Mal, de la élite y los políticos corruptos.

Viriato vivió a mediados del siglo II a. C. en la provincia hispana que los romanos denominaron Lusitania, cuya delimitación precisa es problemática, pero que abarcaba territorios portugueses y españoles.
Sabemos también que Viriato fue uno de los supervivientes de la matanza del pretor Galba.
Galba, con el señuelo de proporcionarles tierras donde vivir en paz, los concentró en un determinado lugar, divididos en tres grupos, y tras hacerles entregar sus armas ordenó a sus legionarios acabar con ellos. Según el detallado relato de Apiano, “pocos de ellos consiguieron escapar, entre los que se encontraba Viriato”.
Viriato inquietaba y aniquilaba a los romanos por medio del ataque disperso empleando a la vez soldados de infantería y de caballería.

El ejército de Viriato constaba de un escudo pequeño y redondo, muy apropiado para los combates cuerpo a cuerpo, una espada y un cuchillo, una larga lanza de hierro y un casco de cimera con crines volantes y corazas de lino. Para luchar de lejos usaban dardos y jabalinas que lanzaban con gran destreza y a gran distancia. Las lanzas eran de hierro (soliferreum), o de madera con la punta de hierro. Para la lucha cuerpo a cuerpo usaban el puñal, la espada y el sable ibérico de doble curvatura (falcata).
La táctica utilizada, unas veces, consistía en cansar al adversario, impidiéndole el abastecimiento; y otras, trataba de eliminarlo mediante una emboscada o una huida aparente. Casi nunca se presentaban batallas en formación.

Acertadamente se ha dicho que las prisiones están construidas con las piedras de la ley; los burdeles, con los ladrillos de la religión y los políticos.

Si “despiertas” te puedes escaquear del Nuevo Orden Mundial s. XXI, ganar tiempo. Piensa por ti mismo y no dejes de informarte, de leer. !Cabalga con Viriato!

CÁDIZ Y EL NIETO DE NOÉ

Noé es considerado por las religiones abrahámicas, el padre de la humanidad, a través de los descendientes de sus 3 hijos y 16 nietos. Noé murió 350 años después del diluvio, a la edad de 950 años. Sus tres hijos Sem, Cam y Jafet fueron engendrados cuando Noé tenía alrededor de 500 años. Túbal, nieto de Noé, entró a la península por Cádiz.

La tradición hace que el hijo de Jafet y nieto de Noé el patriarca: Túbal, sea el primer poblador de España tras el Diluvio. Entra por Cádiz en el año 2163 a. C. y 142 años después del Diluvio.

Flavio Josefo (I, 6, 1) refería que Túbal, hijo de Jafet, uno de los descendientes de Noé, había llegado a Hispania. Josefo reproduciría en ella el saber admitido como válido por los judíos de su época, ya que, como Hispania era en la Antigüedad la tierra de los metales por excelencia, los rabinos le asignaron por poblador a aquel entre los patriarcas que había creado el arte de la forja.

Túbal, nieto de Noé, y quinto hijo de Jafet, que en el año 131 después del Diluvio y tras el fiasco en la construcción de la torre de Babel, fue enviado a lo postrero de las tierras donde el sol se pone a repoblarla, y donde gobernó un imperio con justicia y templanza por largos años fundando unas cuantas ciudades: Setubal, Tafalla, Tudela, Tarragona o Sagunto.

Engendró Túbal un gran número de futuros reyes, la dinastía tubalita, empezando por su primer hijo Íbero, quien daría nombre tanto a la Península como al río Ebro. Así, fueron cuatro los monarcas los que sucedieron a Íbero hasta que acabó su línea sucesoria, según la mitología. Estos fueron, en orden cronológico, Idibeda, Brigo, Tago —por quien llaman así al río Tajo— y Beto, quien dio nombre al río Betis, actual Guadalquivir, y Bética a las tierras colindantes.

Muerto Túbal, reinó su hijo Íbero, de quien tomo su nombre España llamándose Iberia y también el río Ebro.

CHICLANA: PÓRTICO AL PAÍS ATLANTIS

Con seguridad Cádiz, era Gadir, también lo era el Castillo de Doña Blanca, Sancti Petri o Chiclana. Los griegos denominaron a Cádiz siempre en plural: las Gadeira. Los romanos Posidonio, Estrabón, Diodoro de Sicilia o Heródoto aludieron a Gadir igualmente en plural: islas Gadeira.

Solón tradujo los nombres directamente desde la lengua atlante hacia la lengua griega, y la evidencia la hallamos en el mismo nombre de Gadeira, que es el único nombre que se deja en el relato de Atlantis como evidencia o testimonio del idioma original (EPICHORIÔN) del país de Atlantis.

Solamente hay tres naciones implicadas directamente en el relato: Egipto, Grecia y Atlantis. Si el nombre de Gadeira, no es egipcio ni es griego, y el mismo Critias afirma que Gadeira era un nombre, EPICHORIÔN, es decir, un nombre del “idioma del país” de Atlantis (porque está describiendo el país de Atlantis y a los reyes de Atlantis), que denominaba a la región de Gadeira, que era una región o distrito del país de Atlantis.

La relevancia del yacimiento del Castillo (Chiclana), es mucho mayor de lo que se da por hecho. Los restos arqueológicos excavados describen un enclave construido a la manera oriental, con una muralla de casernas y pautas urbanísticas que permiten hablar de la existencia de una ciudad allá por el siglo VIII a. C. Ciudad en tierra firme y al amparo de temporales e invasores en donde debieron vivir siervos, astrónomos, comerciantes y soldados del Heraklion, tal era la dimensión e importancia, del templo de Melkart. Gadir es una palabra que significa “muro, lugar cerrado, ciudadela fortificada o castillo”.

Los restos arqueológicos más antiguos hallados hasta el momento en Chiclana, señalan que la ocupación humana data del Bronce Final-Hierro I (hacia el 1200-800 a.C.), lo que se ha llamado cultura tartesia. Hacia el siglo VIII a.C., cuando los fenicios navegaban desde el Mediterráneo hacia el Atlántico en busca de tierras, metales y otros productos que comerciar, recalaron en este lugar elevado junto a un río (Chiclana), en su paso hacia la futura Gadir, y atracaron sus barcos al resguardo de los vientos. Lo protegieron con una gran muralla y lo convirtieron en uno de los primeros asentamientos de las islas Gadeira, el recinto en tierra firme más cercana al templo de Melkart.

Arrinconar el relato de Platón a la ficción viene en relación dialéctica con el supuesto triunfo de la investigación arqueológica en el estudio de la cultura material de Tartessos. No hay que postergar a la Atlántida para conocer mejor a Tartessos. Tartessos nos proyecta la Atlántida y, a su vez, la Atlántida es nuestra sola guía para hallar Tartessos.

FUENTE: Paloma Bueno Serrano, Oficina de Proyectos Urbanísticos del Ayuntamiento de Chiclana, Georgeos Díaz-Montexano, otros.
FOTOS: NUEVA GADEIRA — ESPACIO ARQUEOLÓGICO