UN LIBRO SIN VIRUS

Este año 2020, el solsticio de verano en el hemisferio norte se dará el día 20 de junio a las 21:43 UTC. (Hora universal coordinada).
El solsticio de verano marca el día cuando la incidencia del Sol es mayor sobre uno de los hemisferios, perfilando así también el día más largo y la noche más corta del año. Es la fecha de salida para “La escalinata opaca”. Lectura recomendada en este verano Post-Covid 19.

CUARENTENA CARDÍACA EN JEREZ DE LA FRONTERA

Lo increíble está siempre enraizado en lo creíble. De vez en cuando hay que admitir que el estúpido azar desempeña un papel importante, por no decir preponderante, en los asuntos humanos. Un perro callejero se me ha meado encima y una paloma se me ha cagado en la camisa. —Dicen que trae buena suerte.
Ahora las cosas ya no son lo que parecen. Justo cuando crees que ya lo entiendes todo, te follan con ganas. A lo bruto y a fondo. Si no te quieren con ternura, sin duda te querrán con crueldad.

La gente que está resentida con el mundo siempre es peligrosa. Creen que la vida les debe algo. Los españoles se apuñalan políticamente unos a otros, les importa un carajo los caídos a su vera por el coronavirus. Son solo cifras manipuladas en medios de comunicación corruptos. Las imágenes de los fallecidos no existen en las cadenas de televisión, únicamente de ilusos cantando en los balcones o de falsas alegrías de sanitarios en hospitales.
La muerte revela que no hay vida, solo un sueño de vida. El enfrentamiento del hombre contra el hombre, que siempre fue absurdo, ahora lo es todavía más.

En Jerez de la Frontera, ir a la iglesia no significa que seas cristiano, igual que entrar a una frutería ser vegano. Las iglesias jerezanas están cerradas, tan solo un obispo enloquecido deambula, sin guantes, repartiendo “hostias”.
Los gitanos de Santiago y la Plazuela padecen, tristes están sin su “Prendi”. Yo también.

ASTA REGIA, UNA OSCURA CONSPIRACIÓN

En el café bar Meeting Point, un “antro” de mi devoción, situado en la calle Domínguez Rodiño, disfruto del que es quizás el mejor café con leche de Jerez, mientras veo pasar a los jerezanos atacados con el coronavirus. Lo que me acuerda a Manuela, una amiga hipocondríaca que sale lo justo de casa por miedo a este virus del “Nuevo orden mundial”. Ella, dice haber visto al demonio muchas veces haciendo daño, metiéndose en los cuerpos de los hombres para que obraran mal y luego despedazarnos. Lo que más asusta y preocupa a mi amiga Manuela, de la muerte, es la soledad de los cuerpos.
Qué extraño es pensar en los muertos. Pensar en su quietud, en el tiempo que pasan contemplando la infinitud de las cosas.

Pido un wiski con hielo, servido en vaso de tubo. Jerez de la Frontera, no es un mal sitio para retirarse a esperar el fin del mundo. Lugar en donde reconozco que soy un pésimo impostor, cometido indignidades, he sido infiel, me he portado mal pero, nunca creo que haya traspasado los límites hasta convertirme en una persona de la que mi espejo se avergonzaría. Vivo en esta ciudad andaluza lo mejor que puedo y encarta (o sale).
Dicen que el amor y el dinero son dos de las principales causas de asesinato. Particularmente creo que son los intelectuales. Uno de ellos, autor de varios libros me habla de la conspiración que ha existido contra Andalucía por poseer un rico y fabuloso pasado. Se confabula para evitar sacar a la luz Tartesos en la Mesa de Asta. A Tartesos se la prefiere mantener envuelta en las brumas del misterio.

Por conveniencia del maniqueísmo histórico, más negros intereses religiosos, no se quiere, ni se permite ir más allá de los textos de Heródoto y Estrabón a Avieno como machacones pilares del núcleo de Tartesos, una cultura ubicada tradicionalmente en la primera mitad del primer milenio antes de Cristo en torno a lo que hoy es Huelva, Sevilla, una parte de Córdoba y Cádiz. Nadie se atreve a ir un paso más. No interesa, no conviene a las vacas sagradas de la arqueología e historia oficiosa. Se les caería el sombrajo.

Extraña gente es mi interlocutor conspiratorio en el café bar Meeting Point . Los intelectuales son gente de letras, creen en los sentimientos, son románticos, bohemios, se enamoran. Un amigo de ciencias, cada vez que se emborracha le da por decir: “Sois unos cínicos. Todos vosotros. La gente de letras”.
Mejor me voy a visitar a mi amiga hipocondríaca, a transmitirle una inquietante tranquilidad, la que supongo que sienten los enfermos terminales cuando les dicen que están en manos del mejor especialista del mundo.

SER PELIGROSO: EL LIBRERO DE VIEJO

«El vino que tiene Asunción ni es claro ni es tinto ni tiene color».
«El vino que tiene Asunción ni es claro ni es tinto ni tiene color».
«Por qué se viste de sea la lo de lirio morá, por qué se viste de sea, ay campanera, por qué será».
El sentido de estar vivo es divertido. ¿O estaré momificado sin darme cuenta? Como siempre temo que van a expulsarme de los sitios, y en las librerías de viejo o libros usados, más aún. Entre sus recovecos y pasillos, me halaga pensar que existo como un náufrago en una isla desierta. He tardado la vida entera en averiguarlo. O lo supe de niño y se me olvidó al hacerme adulto y solo ahora lo he recordado. Al parecer, conmigo, el olvido se olvidó de olvidar, y el olvido no olvidado, me hace recordar.
Los libreros de viejo, son seres oscuros y peligrosos, sus antepasados vendieron los ejemplares de la quema de la Biblioteca de Alejandría, parece ser que fueron ellos los que metieron el mechero y luego se hicieron los longuis (el inocente, el distraído).
En las librerías de viejo, es como si la realidad se explicase de una manera y nosotros comprendiésemos de otra muy distinta. Aquí el futuro me da miedo, porque el futuro, acaba siendo el pasado que hay que recordar.

El libro usado respecto al libro nuevo tiene una textura diferente, un olor diferente, un tacto distinto. Cuanto más gastado está, significa que ha sido más leído, más usado. Para mí, lo que tiene de especial es preguntarme qué tipo de personas habrán leído ese libro, por qué lo habrán hecho y qué sensación les habrá transmitido.
Soy un voyerista (mirón), empiezo a leer y voy cayendo en un estado hipnótico. La lectura tiene un efecto excesivo sobre mí. El placer de bucear en montones de libros, acariciar su esencia, percibir en ellos el paso del momento.
Entre los muchos ejemplares, hay uno que llama mi atención, lo cojo y abro por una página cualquiera. Una vieja máxima salta a mis ojos: “quien pone un pie en el pasado y otro en el futuro se mea en el presente”.

El oficio de librero de viejo tiene algo de vendedor ambulante y de sepulturero. Si te descuidas con él, puedes terminar cadáver apergaminado en la trastienda. Son psicópatas asesinos; sus sentimientos, su forma de amar, sus tórridas relaciones sexuales que los convierten en todo un personaje de novela negra, unas veces tiernos y románticos, otra juez y verdugo despiadado. Seres complejos, sus continuos contrastes y pasiones inconfesables hacen que desemboque tu vida en novela policíaca, que hará implicarte en una vorágine con desenlace inesperado. El librero de viejo, es un viajero del tiempo con final insospechado. ¡Aléjate de sus libros extraños y prohibidos!

EL JEREZANO QUE SUSURRA A LAS ILUSIONES

Siempre hay alguien diciéndonos cómo debemos vivir nuestras vidas, o qué debemos hacer para ser felices. Parece mentira que la felicidad a veces resida en cosas tan mínimas que no lleguemos a encontrarla jamás.
Somos los seres más necesitados del planeta, que no cogemos lo que necesitamos, aunque lo tengamos al alcance de la mano y ante nuestros ojos. Por lo general, la Vida nos parece insignificante, sin importancia y por eso matamos. Por el contrario, si en alguno de los planetas de nuestro sistema halláramos un indicio de la vida más elemental que pueda existir, la conservaríamos como oro en paño. Un caracol, por ejemplo, en Marte sería un tesoro, incluso una hormiga. Y aquí a una hormiga la espachurramos con el pie.
Yo creo en las personas. A veces creo en Dios, cuando me conviene, sobre todo. Creo más en las personas. Creer en las personas implica creer en lo que ellas creen. Así que… dependiendo de la persona en la que crea, creeré en Alá, en Buda, en la naturaleza, en el universo, en los extraterrestres, o enanitos blancos o azules.

Después de haber viajado tanto en mi vida ahora me he vuelto sedentario. No me apetece nada salir de la ciudad. Vivo en una ciudad pequeña en donde todo está al alcance de la mano y me permite observarlo todo (Jerez de la Frontera). En la cervecería La Jarrita, de la plaza Antonio Pica Serrano, lugar debajo de casa que empiezo a frecuentar, me encanta ver el deambular rápido y fugaz de Manuel, que como un colibrí repleto de alegría, sonrisas y colores va ofreciendo ilusiones, es vendedor de cupones de la Once. Con él, no tienes por qué preocuparte de nada, lo que haya de suceder sucederá.
En La Jarrita, hay a mí alrededor otros mundos invisibles para mí bañados en claridades ultravioletas o infrarrojas.

PROPÓSITO DE TU EXISTENCIA: ÍTACA

«Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimientos.
A Lestrigones y a Cíclopes
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma…»

«Si no leéis, no entenderéis la vida ni sabréis quiénes sois».

LIBRO SILENCIADO

Miembros del CESID (servicio de inteligencia de aquel entonces), se dedican a ir recabando información sobre el asunto y llegan a la conclusión de que podría tratarse de un ensayo de guerra química. ¿Guerra química? Este informe jamás verá la luz pública. Se infiltró en unos tomates en forma de veneno letal.

De ser cierta esta teoría, estaríamos ante uno de los mayores fraudes y conspiraciones del siglo XX español. Un envenenamiento provocado para ocultar unos intereses de estado. Algunos sugieren que se trató de un simple experimento químico con el fin de probar un nuevo compuesto.
“A los que creáis que la CIA no es capaz de esto, os doy varios ejemplos: El primero y principal tuvo lugar en 1951 en Francia, cuando se envenenó el pan con un nuevo compuesto alucinógeno (LSD o algo similar) en el pueblo de Pont-Saint-Esprit, causando varios muertos y centenares de afectados. En Marruecos en 1959, la comercialización de productos con un compuesto tóxico dejó miles de paralíticos. Luego tenemos los múltiples casos de envenenamiento por Anthrax (Carbunco) o la operación Whitecoat, por la que se probaron multitud de compuestos sobre población, oficialmente voluntarios, pero que luego se demostró que ni se daba toda la información sobre los riesgos ni tampoco todo el mundo sabía lo que estaba ocurriendo”
.

El síndrome tóxico: 650 muertos y más de 60.000 afectados, la mayoría de por vida, en la primavera de 1981. Al principio, muchas hipótesis y líneas de investigación. Demasiadas. A continuación, el abandono de muchas de esas hipótesis y líneas. Demasiadas. Desde entonces, muchas coincidencias y casualidades. Demasiadas.

Ensayar con armas bacteriológicas es contrario a la legalidad internacional y violaba los acuerdos bilaterales de las bases firmados entre España y EEUU. Y esto no sabemos si con consentimiento o sin el mismo por parte del gobierno español (Estaba en juego el ingreso de España a la OTAN).
Andreas Faber Kaiser, escribió un libro de investigación sobre aquel “affaire” que llamó “Pacto de Silencio” y que fue publicado de forma prácticamente clandestina, hoy ausente de las librerías y bibliotecas (Se puede encontrar copia en Internet). Es un libro de los llamados “peligrosos”.