EL ABUELO TIRAPIEDRAS

En el patio de mi colegio, una vez, se peleaba con mi hermano mayor un chico matón de recreo, al que apodaban el mosquito. Mi hermano estaba llevando las de perder. Me agaché, tomé un guijarro del suelo y con un vuelo parabólico esplendido, seguido por los mil ojos de todos los niños, le abrí la cabeza al pobre chico, hijo de un político influyente. Inmediatamente al pequeño delincuente lo llevaron ante la presencia del rector. Ya me veía con grilletes en una mazmorra, cuando la oportuna aparición de mi padre me salvó de un cruel destino. Eso sí, con la condición de dar un suculento donativo para no sé qué santo. Aprendí en un pispás, lo poderoso que es don dinero y los milagros de la Santa Madre Iglesia. También es cierto que ese año salí, a toda página, en el anuario del colegio en compañía de mi hermano, los dos con cara de angelitos haciendo la primera comunión (Tenía entonces siete años y una pajarita).

Años después, en el bachillerato, mi consejero espiritual fue el padre Pedro Rubiano Sáenz, el mismo que posteriormente llegó a ser cardenal primado de Colombia, de él recibí buenas bendiciones (recomendaciones) que me cobijaron por mucho tiempo en España. Con ellas en el bolsillo puse por primera vez el pie en las Europas, entrando por Barcelona un 28 de diciembre en el que hacia un frio de cojones.
Los de la policía Social me dijeron que me pusiera a estudiar y no me metiera en líos, algo que cumplí a medias. Más adelante, en múltiples ocasiones los volví a encontrar, especialmente a un comisario que parecía tener el don de la ubicuidad y estar en todas partes, mas muy mala leche.

En Barcelona asistía a la facultad de económicas en donde estudiaba, también a un centro de lectura del Opus Dei de la calle Rosellón. En los ratos libres acudía a los teatros del Paralelo, cuando salía de ellos, bebía gratis en los bares de la calle Escudellers (barrio chino), haciendo de traductor entre las mujeres de virtud negociable y los boys de la U.S. Navy.
Algunas mañanas participaba en los cortes de la Diagonal o tiraba piedras en la Escuela Industrial. Un día me trincaron, y el comisario me calentó de lo lindo mientras decía, voz en grito, que estaba hasta los huevos de mí, que me fuera a Madrid, o no me iba a reconocer ni Dios.
Por ese mismo tiempo, en una escapada a París, con el propósito de cumplir años en la ciudad luz (mayo 1968), me pilló un bochinche morrocotudo en donde eché unas cuantas carreritas y tiré un par de piedras (adoquines partidos).

En Madrid pulí el tiro de piedra con los grises (más de uno se habrá cagado en mis muertos). Los colegas me enseñaron, en la Ciudad Universitaria, quien era el inspector de la Brigada Político Social Juan Antonio González Pacheco, Billy el Niño. Con este había que ser muy prudente por cuestiones de salud.
Los curas amiguetes me propusieron continuar estudios en Lovaina, los contactos rojos en la Universidad Patricio Lumumba en Moscú y los maoístas en Pekín. Me decanté por Suecia, acababa de leer el libro de Enrico Altavilla: “Suecia infierno o paraíso” (Las suecas hacían furor en Torremolinos).

En Suecia ya no tiré piedras, recogía en una hucha con Olof Palme ayuda para la libertad de España. En una ocasión conocí a García Márquez en un restaurante de Gamla Stan, y a Mario Vargas Llosa en Lund, este último se cabreó con el colombiano de los “Mil años de soledad”, por cuestiones de cuernos. Los cuernos cuando son propios duelen mucho.
Hoy día, en Jerez, practico a escondidas con el tirachinas cerca de casa en el parque Hontoria y en el Jardín Escénico El Altillo (Está prohibido llevar tirachinas en los bolsillos). Con los curas mantengo una prudente relación, a pesar de mi olor a azufre y rabo masónico grado 32.

Ahora voy a ser abuelo de una niña, al entrar en este honroso club dejaré de tirar piedras (el tirachinas), pondré cara de no haber roto un plato y le cantaré este corrido mexicano:
“Marieta no seas coqueta
Que los hombres son muy malos
Te ofrecen muchos regalos
Y solamente dan puros palos”

PASEO POR LAS CLOACAS DE JEREZ DE LA FRONTERA


(Peter Fleming)

Vivimos en un universo más inseguro, donde el suelo parece desaparecer bajo los pies. Una ficción especulativa, es decir, una contra-utopía basada en la realidad. Y solo en la realidad.
La ciudad de Jerez de la Frontera (y la provincia gaditana), siempre han sido, y son, un punto caliente del espionaje internacional. Bajando a sus cloacas, es posible entender cómo el espionaje, la propaganda y el chantaje económico se han mantenido, en estos espacios, hasta nuestros días.
El agente alemán Dietrich Witzel, Peter Fleming (quien estuvo al cargo de numerosos agentes dobles), Aline Griffith (condesa de Romanones), Anita Richmond (vivió en Arcos de la Frontera), el espía español Clemente Cerdeira, el espía portugués Frederico Carvalhão Gil (asistió a una conocida caseta de la feria en compañía femenina – 2015). Todos ellos dejaron su rastro, su olor, en Jerez de la Frontera.


(Kim Philby)

¿Cuántas personas podrían abrir un cajón y mostrar una medalla concedida por Franco, otra por Stalin y otra por el rey de Inglaterra?
Kim Philby, el mayor traidor de la Guerra Fría fue condecorado por Franco forjó su carrera como espía en la Guerra Civil española y, en palabras suyas, «emergió aquí como un agente que ha alcanzado su plena madurez al servicio soviético».
Philby llegó por primera vez a España en 1937, siendo un periodista freelance que quería hacer carrera como juntaletras a costa del conflicto de moda. O al menos esa era su fachada. El británico viajó a la Península Ibérica con la doble misión de informar sobre el armamento que los italianos y los alemanes estaban empleando aquí y, sobre todo, para recabar datos sobre aquel general del bando nacional cuya estrella no dejaba de crecer. Franco resultaba un personaje del interés de la URSS. Su primer destino fue Sevilla y Jerez, donde arrimó entre febrero y mayo de 1937.


(Mata Hari)

Por las calles de Jerez de la Frontera han transitado (y transitan) los espías más famosos y variopintos. Por ejemplo: Mata Hari, una agente pagada por Alemania, con el fin de recopilar secretos de los oficiales aliados con los que se acostaba, y dárselos a los alemanes. En su viaje a Madrid realizo una escapada primero a Sevilla y después a Jerez, en donde se encontró con Emilio Junoy, un senador catalán al que había conocido un año antes. La buscada espía H 21 no era otra que Mata Hari quien hizo creer al comandante Ladoux, destacado miembro del espionaje galo, que podría obtener secretos del alto mando germano. Ladoux la envió a un país neutral, España. Quería pillarla con las manos en la masa. El escritor Enrique Gómez Carrillo, fue quien de acuerdo con Ladoux y tras ganarse su amistad, la habría entregado sin miramientos. Fue fusilada, y nadie reclamó el cuerpo que se entregó a la escuela de medicina de París donde se usó en clases de disección. Su cabeza se preservó en el Museo de Anatomía, pero durante un inventario se reportó que había desaparecido. Presumiblemente fue robada.


(Frederico Carvalhão Gil)

Joaquín Madolell, un paracaidista del Ejército del Aire que fue captado por los soviéticos para obtener información sobre las actividades y bases de la OTAN en España y desempeñó un papel de doble agente, su rastro se encuentra en el aeropuerto militar de Jerez. Con toda la información que recabó y los contactos que tuvo para la Operación Mari desarticuló las redes de información soviética en el Mediterráneo. Decenas de personas que trabajaban para el GRU, servicios secretos militares de la URSS, fueron o detenidas u obligadas a regresar a países socialistas.


(Francisco Paesa – Juan Alberto Perote)

Estados Unidos, al poner las bases en España, estaba interesada en la seguridad española, por eso desplegó a sus agentes y se puso a formar a militares españoles. El primer intento serio por desligarlos lo realizo Gutiérrez Mellado, que dio forma al CESID. Él sabía de esto porque había sido espía.
En la Operación Gino Rosi sorprendieron en Sevilla y Jerez a los estadounidenses espiando a Alfonso Guerra, en relación con una novia que tenía, y echaron a todos los agentes de la CIA de España (Nunca se han ido). La CIA en España de siempre se ha movido por el país como por su casa
Juan Alberto Perote, que empezó en los servicios secretos en contrainteligencia contra los países del este, escribió en sus memorias que tenía una conversación grabada entre Garrigues y una amiga nacida en Moscú de padres españoles, llamada Katia, en la que sabían que se iba a dar un golpe de Estado en España, que fue días después, el 23F.

El principal peligro al que se enfrentan quienes se adentran en las cloacas de Jerez de la Frontera, es perderse por sus túneles, salas y pasadizos para aparecer más tarde: muertos o “suicidaditos”, con tufo (pestazo) a vino oloroso o fino. ¡Sírvase usted mismo!

FANTASMA ENTRE LIBROS EN LA PLAZA DE VARGAS (JEREZ)

Cuesta Moyano en Madrid, y la librería Planeta ZOCAr en Jerez de la Frontera, son libreros de viejo, o de segunda mano, lugares con encanto e inexcusable visita, donde si buscas un título o una edición concreta, no se duda en preguntar.
La Librería de segunda mano Planeta ZOCAr anteriormente fue una posada. Un nieto del dueño de esta comentó que en ella tuvieron recogido a Montenegro, el pintor alcoholizado al que le cambiaban cuadros por copas y que ahora está muy cotizado. Apuntó también que allí encontró la muerte el pintor (1929), aunque en las biografías aparezca que murió en un hospital, para no espantar la clientela de la posada.
“Pintaba diariamente un cuadro sobre cualquier trozo de madera y lo vendía por cuatro o cinco pesetas. Con dicho importe pagaba cinco reales en la posada de la Paz en plaza de Vargas donde a veces dormía, con otras dos pesetas compraba pescado frito, una rosca de pan y su diaria ración de vino; el resto, para la necesaria pintura. En los días que no tenía dinero para pagar la pensión se le podía ver durmiendo en cualquier banco de la Alameda Cristina.
Eternamente borracho y vestido de negro andaba sin rumbo buscando algo de dinero con el que comprar bebida y un cartucho de pescado frito. Para ello, vendía cuadros realizados en un momento sobre cualquier tabla de ínfima calidad que encontraba en cualquier sitio. Dormía muchas noches en la calle, los niños se chufleaban de él, los perros le ladraban y los que podían abusaban de su lamentable estado, comprándole por dos perras sus pinturas instantáneas”.

De vez en cuando el fantasma del pintor le da por poner patas arriba la librería de la plaza de Vargas, apareciendo los libros caídos y desperdigados, eso sí, sin causar ningún daño ni al establecimiento o a los propios libros. Un cliente de la librería, en una ocasión, se quedó pasmado al ver volar un ejemplar de una estantería, sin justificación aparente alguna.
El librero ya se ha acostumbrado a encontrar, todos los días, libros por los suelos o en equilibrios forzosos. El fantasma del pintor José Montenegro y Capell, forma parte del encanto de este lugar. Vaga por libre y de vez en cuando tira libros y pilas de ellos. El pobre.

FUENTE: Manuel Romero Bejarano, Antonio Mariscal Trujillo, otros.

OVNIS EN CHIPIONA (CÁDIZ)

En los años 60, 70 y 80, del siglo pasado, estuvo muy de moda los avistamientos de OVNIS, y Chipiona no iba a ser menos. Unos decían que era todo mentira, ya que a la gente le gusta mucho desvirtuar las cosas, y otros apostaban su alma a que eran verídicas pero no demostrables. Con respecto a este fenómeno y visión de luces en el cielo de noche es fácil por parte de los incrédulos decir que no es cierto.
Hay un relato de un agustino del Santuario de Regla, correspondiente al siglo XVII, que narra luminarias en el cielo, de esas luces ya no podemos decir que sean de aviones, globos sondas y todas esas pegas que se ponen hoy en día para ocultar la verdad. En esos tiempos no existía la aviación, ni estos objetos y sin embargo este fraile los veía.

FUENTE: Juan Luis Naval Molero, otros.

EL ALDABÓN DE JEREZ

“El gran llamador, del portón principal de la Cartuja, tiene unas connotaciones en las que se mezcla lo religioso, lo profano y lo monstruoso. Simboliza una figura cuya impresión primera es la de un fetiche algo horrible y al mismo tiempo grotesco. La primera impronta es la de querer asustar e impedir que ninguna mano se atreva a originar ninguna profanación de este lugar sagrado.
Lo religioso está representado, (parte superior) en la aureola de santo y el pelillo de un S. Juanico o fraile cartujo, vienen después dos cuernos, unos ojos saltones de horror y espanto, la fiereza de un león encarnada en la nariz, el mostacho, la boca en actitud devoradora mordiendo la aldaba propiamente dicha donde figura el año de su fundición 1572. Tiene una verruga en el labio inferior, como las que suelen tener las hechiceras, quizás, para indicar el embeleso, el encanto y la fascinación que se encierra en el interior”.
La primera vez que vi a una pareja igual de aldabones, fue de mano de mi padre, los había comprado en uno de sus viajes a Madrid. Fueron adquiridos a un anticuario en la Plaza Cascorro (Rastro de Madrid), y contradiciendo la voluntad de mi madre los colocó en una casa que poseían en Greenville (Carolina del Sur-USA). Sus vecinos eran la Universidad Bob Jones de Greenville, un centro privado de marcada tendencia religiosa, protestante y fundamentalista que pusieron el grito en el cielo, argumentando que los aldabones son el diablo personificado. A la casa, casualmente durante una tormenta le cayó un rayo y la quemó.
Los aldabones fueron comprados por un coleccionista que murió poco tiempo después de un infarto al corazón. Hoy día, si no estoy mal, están en una vitrina de un museo local, donados por la viuda del que le dio la embolia (se desprendió rapidamente de ellos).
Doy por sentado que los aldabones que compró mi padre eran copias o replicas, y que los que me topé en la Plaza del Arroyo (Obispado de Asidonia-Jerez), son los originales de la Cartuja. ¿O no?

FUENTE: José M. Villalba, otros.

EL GOLEM DE LA JUDERÍA JEREZANA

Las rutas turísticas oficiales pasan de puntillas por el otro Jerez, ese mismo que permite al visitante culto y curioso, descubrir muchas historias de intriga, venganza y fantasmas que esconden las calles de esta ciudad.
Jerez tiene cientos de leyendas escalofriantes que contar, su pasado sangriento de población de frontera, está repleto de casos en los que abunda el misterio; los años y las creencias populares se han encargado de aportarle nuevos ingredientes.
Una de las leyendas que se perdió con el paso del tiempo es la del “golem”, que era un ser de barro de grandes proporciones al que se podía insuflar vida, y que obedecía cualquier orden escrita en papeles que se introducían en su boca.

La Judería jerezana vivió grandes crisis, una de ellas la sufrió en las últimas décadas del siglo XIV, en parte debida a la predicación de los dominicos, depositarios de la Santa Inquisición en contra de ellos desde su cercano monasterio. A finales del siglo XIV, la judería de la villa, fue asaltada y como consecuencia, su sinagoga vieja termina por ser abandonada (En Sevilla, las matanzas de 1391, fruto del “amor cristiano” azuzado por un cura loco de Écija, llamado Ferrán Martínez, dio pasaporte a la otra vida a 4000 almas de una tacada, y la persecución de miles de inocentes judíos mujeres y niños vendidos como esclavos a los musulmanes).
Con lo de Sevilla, a los judíos jerezanos les entró un canguelo en el cuerpo que no era para menos. La comunidad recurre a Rabbi Judah Aben para que les defendiera de los cada vez más frecuentes ataques antisemitas de la población cristiana de la ciudad. El rabino creó al “Golem” para defender a los habitantes de la judería, se conocía que un hombre sabio podía insuflar vida a la materia inanimada (una figura de barro), mediante una combinación de letras que formaban una palabra sagrada. La palabra Emet en su frente (verdad).

A medida que la noche entra, tres rabinos van a orillas del Guadalete, en un barrizal forman la figura de un hombre de casi dos metros, colocándose a sus pies, desde ahí dan a su alrededor siete vueltas recitando unas letanías que bajo el poder de la palabra infunde vida. Le visten con una indumentaria propia del momento para que pase inadvertido y le llaman Samuel Golem a quien le dan diferentes labores. El golem tiene espíritu y carece de alma. En la frente dibujan una palabra de poder. El poder de las letras del alfabeto en la creación.
El golem forma parte de Jerez, cada 33 años se pasea su figura fantasmal por las actuales calles que antaño formaron la judería, es una prolongación de la judería como leyenda perdida.

CARLOS “EL CHACAL” ESTUVO EN JEREZ DE LA FRONTERA

En un mundo de presos sin juicios en Guantánamo, vuelos clandestinos con secuestrados, guerras sucias por intereses económicos y estratégicos (Irán, Afganistán, Libia, Siria, etc.) es considerado terrorista por algunos y héroe por otros; cuando le preguntaron su oficio en el Tribunal parisino, él respondió que era un “revolucionario profesional”. Su nombre es Ilich Ramírez, mal llamado ‘El Chacal’, brazo armado de la revolución mundial, la causa palestina y el antiimperialismo.
El mito sobre Carlos El Chacal fue creado por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Inglaterra y Francia. Igualmente, Frederick Forsyth, autor de la novela El Día del Chacal, escribió un artículo en el Washington Post: “Carlos El Chacal Bluff or Bravado”, donde dudaba de la mayoría de las acusaciones.
En los años 1980 la causa Palestina declinó y Carlos El Chacal empezó a sentirse cada vez más acorralado. Al final de 1980 pidió refugio a la URSS, pero le fue denegado. En 1992 fue expulsado de Siria y finalmente el gobierno de Sudán permitió a los agentes franceses trasladarlo clandestinamente a Francia. Fue el legendario terrorista, Philippe Rondot, general francés considerado “maestro de espías”, quien le capturó (secuestró) en Sudán.

En la década de los setenta, Ilich Ramírez Sánchez, andaba por España bajo el nombre Carlos Evertz Fournier, tenía relaciones con Luis Figueroa y Pérez de Guzman III conde de Romanones y Grande de España, quien estaba casado con la espía Aline Griffith Dexter, reclutada por la Office of Strategic Services americana ( O.S.S.), el primer servicio de inteligencia de EE.UU y germen de la actual CIA. Según Aline: “Me mandó claveles rojos, un gesto amable, porque había venido aquí varias veces con papeles para mi marido. Luego le encontré en Málaga en una corrida de Antonio Ordóñez. A ambos nos gustaba”.

Años después la condesa, hizo correr el bulo de que ella estaba en Babia y que no se había enterado, para nada, de la verdadera identidad del Chacal, a pesar de que había frecuentado en varias ocasiones al matrimonio en Madrid y en la finca extremeña Pascualete, (reconocer públicamente una relación con El Chacal, podía tener consecuencias, mejor pasar por tonta y mal espía). De él dijo: «Todos le conocían como Carlos Evertz Fournier y a mí me llamó la atención su exquisita educación y su amabilidad. Era una persona que siempre estaba dispuesta a hacer favores a todo el mundo. Aunque luego nos enteramos de que continuamente iba armado».
Carlos Evertz Fournier estuvo en Jerez, según fuentes anónimas. Naturalmente se supone no vino a la ciudad por turismo. Jerez, desde la Segunda Guerra Mundial, es punto caliente del espionaje, lugar de encuentro y cierre de oscuros trapicheos.