
Así fue. Así ocurrió. Así me lo contaron: En la penumbra densa de Jerez de la Frontera, una sombra de horror reciente ha envuelto a la comunidad. Miguel M. un jubilado septuagenario de apariencia inofensiva, se alzaba como el epicentro de un misterio que desbordaba la imaginación. Tras una vida de silencios y rutinas que parecían tan inmutables como el paso del tiempo, su nombre se unió a un eco de oscuridad ineludible.

Miguel cultivaba su huerto con una dedicación casi obsesiva, como si en cada grano de tierra encontrara una redención secreta. Aquellos que lo conocían lo describían como un hombre solitario, un rostro gastado por el sol y las cicatrices de una vida marcada por secretos. Pero nadie, ni siquiera sus vecinos más curiosos, podrían haber imaginado el abismo que ocultaba bajo la apariencia de un anciano amable.

El Inicio del Misterio. El verano del 2023 trajo consigo un calor sofocante y una desaparición que marcó el inicio de una trama macabra. Buran Forouzan, una mujer iraní de 64 años, había desaparecido sin dejar rastro tras un encuentro con Miguel. En el albergue donde se hospedaba, las demás residentes recordaban cómo Buran había mencionado una inquietante precaución antes de su cita: “Si no regreso en una hora, llámenle a mi hermana”. Era un presagio que, en su simplicidad, escalofriaba.

La investigación policial comenzó con un ritmo metódico, pero pronto se transformó en una persecución de sombras. Los agentes escudriñaron el pasado de Miguel y descubrieron que, antes de mudarse a Jerez, había pasado 22 años en la cárcel por homicidio y tentativa de asesinato. La historia de un hombre que, pese a sus crímenes, había logrado recomponer su vida en la serenidad de la jubilación.

La Muñeca de Silicona. Uno de los descubrimientos más desconcertantes fue su relación con una muñeca hiperrealista. Miguel no sólo la poseía, sino que la había introducido a sus vecinos como “la muda”. La figura inerte se erigía como un compañero constante en su soledad, un reflejo siniestro de la desconexión emocional que lo envolvía. “Hay alguien en mi cama”, había dicho con una tranquilidad desconcertante al abrir la puerta a los agentes, como si su mente estuviera suspendida entre la realidad y un mundo de sus propios delirios.

La Revelación del Pozo. La tensión alcanzó su clímax cuando Miguel, seguido de cerca por los investigadores, condujo inadvertidamente a los agentes al lugar donde yacía el cuerpo de Buran. En un pozo abandonado, oculto por la maleza, encontraron los restos desmembrados de la mujer, envueltos en un silencio que parecía cargar con el peso de una confesión sin palabras.

La reconstrucción del crimen reveló una frialdad aterradora. Miguel describió cómo había llevado a Buran a su azotea, donde la golpeó con una machota antes de apuñalarla y desmembrarla. Su tono, desprovisto de remordimiento, convertía cada palabra en una daga que perforaba la conciencia de quienes lo escuchaban. “Si sabes cortar, tardas menos”, había dicho con una tranquilidad que helaba la sangre.

Ecos de un Pasado Oscuro. Mientras las piezas del rompecabezas encajaban, emergía un retrato de un hombre atrapado en sus propias sombras. Miguel, con sus botellas de güeisqui cuidadosamente almacenadas “por si volvía el COVID” y su montacargas casero que unía los pisos de su vivienda, era un individuo metódico hasta en sus aberraciones. Cada noche, su ritual de media copa para dormir se convertía en una ceremonia que ocultaba un espíritu cargado de tinieblas.

El Impacto en la Comunidad. La revelación de los crímenes sacudió la tranquilidad de Jerez. Los vecinos, antes indiferentes a las excentricidades de Miguel, ahora veían sus propios recuerdos bajo una nueva luz. Los pasos que había dado en el mercado, las charlas breves sobre el clima, todo adquiría una resonancia perturbadora.

Para la comunidad, el eco de este caso era una llamada de atención sobre las apariencias y los secretos que se esconden tras las puertas cerradas. En las sombras de lo cotidiano, a veces se esconden los horrores más profundos. Y en el centro de todo, el miedo a lo desconocido sigue siendo la amenaza más inquietante de todas.

FUENTE: Antonio L. – Vanesa Lozano -Luis Rendueles
