

Sanlúcar es un lugar que, día tras día, voy descubriendo con curiosidad. Históricamente, ha sido un importante punto de tránsito de personas y mercancías. Cervantes lo menciona en El Quijote (1605) como un lugar lleno de pícaros y ladrones: “Pensó el huésped que el haberle llamado castellano había sido por haberle parecido de los sanos de Castilla, aunque él era andaluz, y de los de la playa de Sanlúcar, no menos ladrón que Caco…”.

En cuanto a su habla, Sanlúcar presenta una variante del andaluz caracterizada por el seseo, el yeísmo, y la sustitución de la [l] por la [r]. También se observan fenómenos como la pérdida de la [d] y [r] finales, y la aspiración de la [s] final. El uso del pronombre «ustedes» en lugar de «vosotros» es común, aunque se acompaña de formas verbales de la segunda persona del plural, como en «ustedes vais».

El jardín de Las Piletas, un espacio recreativo representativo de la Sanlúcar romántica y regionalista, estuvo abierto al público hasta hace unas décadas, cuando su deterioro llevó a su cierre. Tras años de abandono, fue rehabilitado por una Casa de Oficios, aunque perdió gran parte de su esencia original. Las estatuas de Hipócrates, Galeno y La Fama, que adornaban el jardín, han desaparecido.

Este conjunto escultórico simbolizaba la exaltación de la ciencia y la medicina, con Hipócrates y Galeno como figuras emblemáticas. La personificación de «La Fama» representaba las propiedades curativas de las aguas del lugar. Originalmente, estaban presentes también dos caballos alados, símbolos de la fama y la creatividad.

Ubicado cerca de la playa y protegido por la barranca del Espíritu Santo, el jardín cuenta con un entorno de antiguos «navazos» —huertos cercanos a la playa— y un paseo rodeado de vegetación, que incluye plátanos orientales, higueras, y diversas plantas aromáticas y medicinales. Este espacio es significativo tanto para los sanluqueños como para los veraneantes, quienes lo visitan para disfrutar de sus manantiales.

Históricamente, Las Piletas fue considerado uno de los cuatro manantiales más importantes de los veinticinco que existieron en Sanlúcar en el siglo XIX. Su diseño y elementos artísticos destacan su valor estético. Uno de los primeros visitantes de Las Piletas fue el escritor Tomás de Iriarte, quien llegó en mal estado de salud y se recuperó gracias a sus aguas.

Leopoldo Cabrera, conocido como «el de Las Piletas», era una figura legendaria para los niños, cuidando los jardines y vendiendo golosinas. Se cuenta que, en una ocasión, un extraño personaje se le apareció, rodeado de seres fantásticos, mientras Leopoldo ofrecía altramuces como gesto de despedida.

A su alrededor, una serie de personajes curiosos se fueron uniendo a la escena, creando una atmósfera mágica que culminó con el llamado a cada uno por su nombre, guardando a estos seres en una dorada caja de sorpresas, esperando ser despertados algún día por la mirada de un niño.


Nota: Revisado el 24/10/2024
4 respuestas a “FUENTE DE LA VIDA: EL JARDÍN DE LAS PILETAS, SANLÚCAR DE BARRAMEDA”
Pues sí, es una verdadera vergüenza el abandono de la ciudad por parte de sus gobernantes. Mi mujer y yo nos hemos venido a vivir aquí definitivamente y nos enamora Sanlúcar y sus gentes, pero qué pena de este jardín. Y de su patrimonio, árboles, pavimento, aceras etc etc etc. Ojalá Sanlúcar de Barrameda tenga un día políticos que miren por su ciudad y no por su partido político.
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Merche, bonitas sus palabras y vivencias. Un saludo
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Admiro profundamente la historia de mi ciudad,los recuerdo de niña,cuando iba con mis padres a llenar el buscaro,con la fresca y rica agua de las Piletas. Siempre pasando a comprar los altramuces de Leopoldo.Es una verdadera ignominia,que a día de hoy,este este maravilloso sitio en tal abandono. Dice mucho los gobernantes que tiene y la dejadez reinante, por el patrimonio de Sanlúcar.
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Me ha gustado mucho el texto, soy nieto de leopoldo de las piletas y Cabrera era su apellido, estaría bien que lo pusieras, un abrazo.
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