EL DEMONIO DE JEREZ DE LA FRONTERA: BEHEMOT

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¿Dónde están los animales en nuestros tiempos? ¿Por qué ya no podemos verlos? La respuesta aventura que los animales, tal como el hombre los ha conocido y representado a lo largo de milenios, han huido, se han borrado de su horizonte.
Los animales han desvanecido la capacidad de metaforizar al hombre, han descuidado su lugar simbólico, eso no significa que se haya ocultado la necesidad humana de seguir representándolos.
En la iglesia jerezana de San Marcos, y en su puerta del lado de la Epístola al interior del templo le vemos, es Behemot, también como Bégimo. Un demonio de origen hebreo y con características metamórficas; es poderoso y puede adoptar la forma de bestias como un elefante monstruoso o más popularmente relacionado con un terrible hipopótamo.

El arte medieval en Jerez es una fuente fundamental para comprender, una vez más, tanto la mentalidad de la época hacia los animales como la complejidad y la ambigüedad con respecto a su representación.
Desde las primeras manifestaciones paleocristianas surge una simbología estrictamente medieval basada en la interpretación de la fauna. El tratamiento al animal en el mundo pagano posee una característica que se ausenta con el cristianismo: no existe sacralización del mismo por cuanto cualquier culto sería considerado diabólico.
Jehová le preguntó a Job: “En vista del poder del Behemot y su impresionante boca, ¿se atrevería alguien a enfrentarse con tal monstruo cara a cara y tratar de agujerear su nariz con un anzuelo?” (vs. 24). Se refiere a un solo animal (Behemot), pues la descripción que se da de él no está en plural, sino en singular; por lo general se considera que este animal es el hipopótamo (Hippopotamus amphibius). De hecho, la mayoría de las traducciones de la Biblia (EMN, LT, NBE, NM, RH, BJ y otras) usan la palabra “hipopótamo” en el texto principal o en las notas al pie de la página para identificar a esta criatura de la que habla Dios.

En Thoueris (hipopótamo) vemos que existe una posible relación entre la iconografía egipcia y la cristiana, reforzada por el hecho de que el Pueblo Judío vivió en Egipto y obviamente resultó influenciado por esta poderosa cultura.
“Esta es una bestia fiera que se cría en los grandes ríos, y particularmente en el Nilo. Tiene dos uñas hendidas como buey, el cuello, crin y espalda o cerro, de caballo. Tiene su relincho, el rostro remachado, la cola torcida, los dientes como los colmillos del jabalí. Del cual hace mención Plinio lib. 8, c. 35. Es el Hipopótamo símbolo de impiedad y crueldad de los hijos contra los padres, y de irreverencia, ingratitud e injusticia; por cuanto en creciendo quiere tener acceso con su madre: y si el padre se lo defiende le hace rostro, y si puede lo mata. Verás a Pierio Valeriano libro 29, cap. Impietas”.
A Behemot o Bégimo se le menciona en el Libro de Job 40:15-24. Metafóricamente, su nombre ha llegado a ser usado para connotar algo extremadamente grande o poderoso, como tal le puedemos ver en el templo de San Marcos (Jerez de la Frontera).

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