BARBATE, MAGIA & RELIGIÓN

De alguna manera Barbate (Cádiz), con Baelo Claudia a la cabeza, en el siglo II d. C. se convirtió en un centro religioso como en la actualidad lo es Fátima, Lourdes o Santiago de Compostela para los católicos.
Sencillamente a la población Baelo Claudia (Ahora pertenece al municipio de Tarifa), acudían peregrinos de todas partes de la región para obtener favores de los dioses y solución a sus necesidades humanas de ámbito físico, económico, sin faltar el espiritual. También buscando venganza o el mal ajeno. Sus sacerdotes y sacerdotisas eran poderosos magos reconocidos en su saber, como igualmente temidos.

La magia desde la más remota antigüedad siempre ha estado en Cádiz. Los gaditanos pronto descubrieron que los sentimientos eran el motor que les permitían actuar en el entorno y a su favor.
Un ejemplo del pedir cotidiano lo hallamos en una tablilla de plomo que se conserva en el museo provincial de Cádiz, en donde una mujer agraviada solicita a la diosa Isis su intervención “Te pido quites la vida a quien me ha arrebatado una manta de camisa blanca, un cobertor nuevo, dos colchas para mi propio uso; te ruego ¡Oh soberana mía! Que castigues este robo”.

De hecho, y, dentro de las manifestaciones más sorprendentes de la magia gaditana, encontramos las figuras traídas del mundo fenicio, griego y romano, que solían estar vinculadas a la magia amorosa. Son las figurillas, denominadas “kolossoi” por los primeros griegos que aparecieron en Málaga y el golfo de Cádiz. Traían consigo creaciones realizadas en bronce, arcilla o cera y su uso era muy similar al de las tablillas de maldición del mundo romano, como la anteriormente nombrada del robo a una mujer reclamando venganza, Incluso muchas veces ambos elementos aparecen conjuntamente, reforzando de esta forma el hechizo o la maldición amorosa.

Los “kolossoi”, se enterraban, en el Cádiz antiguo, en lugares vinculados a divinidades subterráneas, cementerios, cruce de caminos. Y se activaban escribiendo el nombre de la persona adecuada sobre la figura, potenciando su magia a través de nudos, lazos y clavos, es decir, la figura era atravesada mediante clavos en puntos de órganos vitales, como ojos, cabeza, extremidades u órganos sexuales. Por decirlo así o de otro modo, estos muñecos eran considerados como la magia más potente, peligrosa y extraña a ojos de los habitantes del Imperio romano del espacio gaditano como por ejemplo en Asta Regia (Jerez de la Frontera).

Todo lo anterior nos deja claro que existe un poder dentro del individuo. Y que los ritos mágicos siempre han funcionado al gaditano que se percató de la oportunidad de crear su entorno en función de sus capacidades.
La ciencia ortodoxa, acompañada de las religiones oficiales, se ha preocupado machaconamente en decir que es falso, que no es real, que es un mito.