EL CALLEJÓN DE LOS NEGROS

Las fortunas de las familias pudientes gaditanas  se formaron bajo el negocio lucrativo de esclavos.

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El comercio esclavista, que en América comenzó muy poco después del descubrimiento, simplemente continuaba una actividad ya llevada a cabo desde siglos antes por comerciantes europeos, fundamentalmente genoveses establecidos en Cádiz, no es de extrañar la gran cantidad de apellidos de procedencia italiana que existen en la actualidad en esta localidad. Con Carlos I, se enriquecieron flamencos y alemanes, mediante un asiento o contrato firmado con la Corona que fijaba la cantidad anual y el precio de venta.
Los portugueses se especializaron en la caza de esclavos en su lugar de origen y en su transporte, habituados a las costas africanas y al trato con las poblaciones nativas. Los esclavos negros procedían fundamentalmente de una franja situada entre Senegal y Angola. Las pequeñas islas situadas enfrente servían de base logística. La cantidad y procedencia de los esclavos negros varía según las épocas, pues las relaciones internacionales favorecían o perjudicaban las operaciones. Esta es la causa de la gran variedad de poblaciones que llegaron a América y de la diversidad actual. Los grandes puertos a los que arribaban los barcos esclavistas fueron los de Veracruz (México) y Cartagena de Indias (Colombia), desde donde se distribuían al resto del continente. Por su parte, los puertos de origen eran fundamentalmente Cádiz, Lisboa o Canarias. Las embarcaciones usadas solían ser pequeñas y de poco calado, para facilitar su llegada a los puertos africanos y poder remontar los ríos. Para adquirir esclavos en África se usaban dos procedimientos: o bien se capturaban directamente, o bien se adquirían a un jefe indígena, quien vendía a prisioneros de guerra o a personas que habían contraído la esclavitud por deudas. Por este motivo, los negreros solían fomentar la guerra entre distintos pueblos. Cuando se obtenían mediante negocio, a cambio se entregaban diversas mercaderías, como algodón, hierro, alcohol, armas, cuentas de vidrio, etc. A veces, conseguir un número suficiente de esclavos podía llevar un año, y las penosísimas condiciones del viaje hacían que sólo los más fuertes pudieran llegar sanos y salvos a los puertos americanos.
El convento de Santo Domingo se construye en un sitio idóneo por lo significativo: en el solar donde los piratas de 1596 arrojaron la imagen de la Virgen del Rosario después de arrástrarla por las calles de la ciudad; una especie de barranco que servía de basurero y en el que según las crónicas se atenta contra la moralidad. En 1667 el nuevo templo enorgullecía a Cádiz y más teniendo como joya preciada a la Virgen del Rosario.

No lejos del monasterio de Santa María, junto a la Cuesta de las Calesas y con vistas al puerto, se encuentra el convento de Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo, íntimamente vinculado a América por servir de albergue a los frailes predicadores destinados al Nuevo Mundo.
Aquí fue acogida una cofradía propia de la importante población esclava de color, cuyos miembros llegaron a representar, por su número, un elemento típico del Cádiz de los siglos XVII y XVIII y que todavía se recuerda en el actual callejón de los Negros que discurre por un lateral de la antigua Fábrica de Tabaco.
El “Callejón de los Negros”, claramente al margen de las vías más transitadas, era usado para transportar a los esclavos africanos con los que se comerciaba en la península sin crear demasiado alboroto entre la población.

A fines del siglo XVI constituía ya una realidad la Cofradía del Rosario, la más remota en Cádiz, radicada en el Hospital de la Misericordia y fundada por individuos de raza negra, importante población esclava de color, cuyos miembros llegaron a representar, por su número, un elemento típico del Cádiz del siglo XVII, todavía recordado en el actual Callejón de los Negros del barrio de Santa María.

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2 comentarios sobre “EL CALLEJÓN DE LOS NEGROS

  1. Eduardo, yo había leido la versión de que en esta calle existía un almacén donde permanecían los negros en el intervalo entre la llegada desde Africa y su envío a América. No hay que olvidar que el muelle estaba a la altura de la fábrica de tabaco que es el edificio anexo, lo que facilitaba el embarque y desembarque de mercancías, entre ellas la humana.

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