DIVINOS

ZAPOTE_lznNew 3

MÉXICO LINDO EN JEREZ
Vuestras músicas vienen del alma de los pájaros,
de los ojos de Dios,
de la pasión perfecta.
¡Arboles!
¿Conocerán vuestras raíces toscas
mi corazón en tierra?
(Federico García Lorca).
Los árboles son los seres vivos más longevos y grandes del planeta. Algunos pueden llegar a vivir cerca de 3.000 años (las Secuoyas), y elevarse por sobre los 100 metros de alto. Así también especies como los Baobabs pueden tener casi 15 metros de diámetro en su tronco.
Los primeros árboles aparecieron hace 380 millones de años, cuando los animales vertebrados apenas comenzaban a colonizar las tierras emergidas.
Antiguamente, en el idioma náhuatl, se le llamaba “zapote del sueño”, porque a algunas personas esta fruta les produce cierto nivel de somnolencia, algo que notaron los naturalistas españoles que visitaron el Nuevo Mundo.
El “Zapote blanco”, también conocido como pera mexicana es de origen mexicano, da un fruto redondeado amarillento o verdoso de sabor similar al melocotón. Las hojas y corteza del Zapote blanco, sobre todo las semillas contienen glucósidos, una sustancia con efectos hipnóticos y sedantes que se utiliza para combatir el insomnio y los dolores reumáticos.
El zapote blanco de la foto reside campechanamente como ejemplar único en Jerez, a la edad de 64 años en el Parque El Bosque, con una altura de diez metros y un perímetro de 1.07 m.

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ALGARROBO_lznNew

EL ÁRBOL DE JUAN EL BAUTISTA
El algarrobo del Parque González Hontoria, tiene una altura de 14 metros y un perímetro de 2, 44 m. esto en sus mejores momentos. Al pobre los jardineros le han dado una poda infame, dejándolo desgarbado. Tiene una edad de 82 años.
Para algunos pueblos antiguos el algarrobo era símbolo de pureza. Para otros estaba vinculado con la vida y la fertilidad, pues tiene la virtud de ser, en tiempos de grandes sequias, el único alimento de los humanos y animales domésticos.
Según la leyenda preguntaron al Bautista por qué tomaba el fruto del algarrobo, y dicen que respondió que el algarrobo siendo lunar, marchaba para convertirse en solar, de lo cual era símbolo del Bautismo y la Resurrección.
Antaño se usaban las semillas del algarrobo (dentro de su vaina hay cuatro) y pesan alrededor de unos 200 miligramos, para medir la masa de oro y piedras preciosas en el comercio y componentes de recetas de farmacia y alquimia. La supuesta uniformidad y extraordinaria constancia de su peso (200 miligramos) es equivalente a 1/140 onzas, por eso se adoptó como unidad de peso.
El uso del quilate para designar no el peso sino la pureza de la aleación parece estar relacionada al empleo de los “denarios” romanos como medida en de valor del metal. Cuando los árabes adoptaron esta unidad de masa la denominaron “quêrât” que paulatinamente se deformó en “quirat”, y posteriormente en “kilate o quilate”, en español y “quirate” en portugués.
Su origen es de Arabia y Siria, fueron los árabes los que introdujeron su cultivo en España.

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EL GRANDULLÓN DE LA ESQUINA
Los árboles dan sombra, alimento y fibra, y tienen muchos otros usos. Tanto el Corán como la Biblia abundan en referencias a los árboles como un don de la divinidad. Junto con las características de tamaño, longevidad y belleza, la utilidad de los árboles contribuye a la tendencia a otorgarles atributos divinos.
En el Gigante de la Esquina de Jerez, encontramos que está en comunicación con los cuatro elementos: el agua circula por su savia, la tierra se integra en su cuerpo a través de las raíces, el aire nutre sus hojas y el fuego brota de su frotamiento. Pone en relación los tres niveles del cosmos: el subterráneo, donde se desarrollan la semilla y sus raíces; el terrestre donde nace y crece su tronco y sus ramas, y el celeste, donde el aire de las alturas mece sus hojas, elevando al cielo sus ramas y haciendo que sus flores y frutos se abran a la luz del Sol.
El ficus drupacea, también llamado ficus mysorensis, ficus payapa o higuera de Mysore, es un árbol que pertenece a la familia de las moraceas, género ficus. Es nativo de China, India, Indochina, Nepal, Filipinas y noreste de Australia. En Jerez. En sus parques y jardines, tan solo hay dos ejemplares adultos. El de la foto lo podemos contemplar y disfrutar de su compañía en la Avda. de El Ejercito, tiene una altura de 25 m, y un perímetro de 2,8 m. La edad ronda los 27 años.

CIPRÉS_lznNew_2

“ESTIRAO”
Ciento siete años tiene el señorito de la foto, y veinte metros de imponente altura, con un perímetro de 1.8 m. Lucha como un jabato, y aguanta en medio del agobiante ladrillo que le hace sombra y quita el aliento diario del sol.
En el sentido más amplio, el árbol representa la vida del cosmos en perpetua generación y evolución, pero sus significados más comunes son muchos: verticalidad, eje o centro del mundo, columna que une el cielo y la tierra, ciclicidad de los periodos estacionales, de la vida, muerte y regeneración.
El ciprés es muy abundante en Jerez de la frontera, ya estaba presente desde hace cinco siglos en los patios y jardines de los conventos. Los del Claustro de la Cartuja, conocido también como Patio de los Arrayanes, fueron descritos por algunos viajeros del siglo XVIII.
Los fenicios construyeron sus barcos con madera de este árbol y las puertas de la Catedral de San Pedro, están hechas con maderas de cipreses datados de la época de Constantino el Grande.

ENCINA_lznNew

EL ESPAÑOL SAGRADO
Se le conoce como el árbol de la sombra tanto por su frondosidad como por las hojas perennes y ser de gran porte.
La encina su nombre científico es “Quercus ilex” y el nombre de quercus provine de la palabra celta “quercuez” que significa árbol hermoso. Fue árbol sagrado en todo el Mediterráneo. Zeus meditaba debajo de una encina. En el santuario de Dodona, el murmullo de las hojas de una encina ayudaba al oráculo.
Es el árbol nacional de España, así como el pino piñonero lo es de Italia y el roble de Alemania. El bosque de encinas se esparcía por todo el territorio de España, por eso es considerada la encina como el árbol típico español. A lo largo de la historia, la encina ha sido utilizada por el ser humano de múltiples formas. Ha obtenido leña de alto poder calorífico; la bellota se empleaba para alimentar a los ganados y la corteza se utilizaba en las tenerías. En épocas de escasez la bellota de carrasca ha sido consumida por las personas.
El jerezano de la foto tiene veintiún metros de altura, es uno de los ejemplares más hermosos de la ciudad y puede contemplarse en los jardines de la Urbanización El Bosque, se le echan doscientos años de edad.

CEDRO_lznNew

EL FENICIO
A pesar de ser joven, tan solo tiene ciento cinco años de edad, es una criatura del reino vegetal sabia, en Jerez de la Frontera. En su país de origen está designado como árbol nacional. Nos referimos al Cedro del Líbano.
Con la madera del Cedro del Líbano, se construyó el Templo del Rey Salomón. También se ha dicho que la Cruz sobre la cual fue crucificado Jesús, era de cedro. En la antigua Sumeria se reverenciaba el cedro hace 7000 años, denominando al árbol como el Árbol del Mundo, la morada de Ea, su dios jefe. La Biblia tiene numerosas referencias al cedro.
El cedro ha sido reverenciado por su significado espiritual durante miles de años. Su madera se usaba para las puertas de los templos sagrados y se quemaba en ceremonias de limpieza para purificar. Se creía que el árbol albergaba dioses importantes y era una entrada a dimensiones más elevadas.
El fenicio del Parque Urbanización El Bosque, en Jerez de la Frontera, es arrogante, posee una belleza natural, extraña, pintoresca y rara. En la magia vegetal, da fuerza y resistencia para enfrentar la vida. Igualmente, ayuda a interpretar mensajes del interior de uno mismo.

PALO BORRACHO_lznNew

UN VECINO EXTRAÑO
Es panzudo, tiene curiosos pinchos, cuando florece encanece. Viene de Sudamérica. Desde una esquina de la Plaza del Caballo (Av. de Méjico), en compañía de un amigo, ve el tiempo pasar. Le llaman Palo Borracho o árbol botella.
El hombre criado en las selvas de América del Sur, cree que éste representa la figura de una mujer, cuyo cuerpo se fue formando en tres períodos de vida: la juventud, en la que el árbol muestra su tronco con la esbeltez; el de la plenitud, en el que el mismo muestra las formas de la mujer en su vigor espiritual y físico, y la vejez, en la que el árbol muestra las formas maduras de la matrona, reposada.

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EL SUSURRO DEL ÁRBOL EN LA ALAMEDA VIEJA
En las tradiciones de muchos pueblos encontramos todo tipo de leyendas acerca de seres de la naturaleza. Habitantes extraños de un mundo no menos extraño. Demasiadas historias para pensar que no tienen algo de cierto en sí mismas.
Cada árbol posee su espíritu propio. Es el hogar de un ser vivo que supervisa todas las actividades y energías que inciden en el árbol. Este espíritu crece con el árbol y desaparece con su muerte.
El árbol al igual que las personas emite vibraciones energéticas constantemente que son asimilables por el ser humano, pudiendo beneficiarnos de sus efectos.
Algunas personas tienen un árbol favorito en el que encuentran un gran bienestar y equilibrio. Todo es cuestión de encontrarlo.
En la Alameda Vieja de Jerez de la Frontera, el árbol del caucho es portador de secretos para todo aquel que acercándose a él, se permita escucharlo. De todos los árboles de la ciudad, es el ser del reino vegetal más longevo y sabio.

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JEREZ EN COLORES
La mujer que no haya discutido con un hombre sobre la diferencia entre el verde y el turquesa, o tratado de explicarle las cualidades del “color piel”, que tire la primera piedra.
Una de las grandes discusiones entre un hombre y una mujer es por el color, ya que donde una mujer puede distinguir hasta seis colores el hombre ve uno.
Las jacarandas jerezanas (Jacaranda mimosifolia), explotan en su inmensidad por doquier en su fiesta particular, fascinando y dando por el saco a los dueños de coches. Jerez, entre mayo y abril, es de color azul (azul violeta).
La más extraordinaria y majestuosa jacaranda en Jerez de la Frontera, se encuentra en el patio interior del Hotel Palacio Garvey.
El vocablo Jacaranda proviene de su nombre nativo guaraní y significa “fragante”.

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ÁRBOL DEL AHORCADO
Una antigua historia dice que de este árbol se ahorcó Judas Iscariote después de traicionar a Cristo, a causa de lo cual crece encorvado, recibiendo el nombre generalizado de árbol de Judas.
Llegó a Europa de mano de los cruzados templarios (año 1200), y su primer destino fue Francia. Tiene en sí mismo, una gran carga de interpretación esotérica, rindiéndole respeto y honor en la alquimia vegetal.
En Jerez de la Frontera, podemos verlo, tocarlo y admirarlo en el Parque el Altillo, de la calle Cuba (no confundir con el Jardín Escénico El Altillo).
Al Cercis siliquastrum, también se lo llama árbol de Judea, de donde se supone originario, y algarrobo loco, debido a su parecido con esta especie. Su nombre genérico, Cercis, deriva del griego kerkis (lanzadera) y alude a la semejanza de sus vainas con este útil de los telares.
A muchos cristianos no les hace mucha gracia eso que sea el árbol de Judas Iscariote, erróneamente sinónimo de traición, y prefieren llamarle árbol del Amor, justificando este cambio por el color rosa de sus flores y la forma acorazonada de las hojas.

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PALMERA ENANA
En Jerez de la Frontera se puede gozar de la compañía y disfrute visual de la Palmera canaria, Palmera datilera, Palmera del Senegal, Palmera de abanico, Palmera centinela, Palmera azul, y la muy peculiar Palmera enana (Phoenix roebelenii O´Brien).
En el jardín del Servicio Jerezano de Inserción Laboral, Av. Alcalde Álvaro Domecq, la encontramos coqueta y alegre, con sus dos metros de porte fino y elegante. Es nativa de Laos, en un tiempo existieron varios ejemplares en los jardines de la Alameda del Banco.

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DRAGO DEL PARQUE WILLIANS
La naturaleza nos da condiciones óptimas para el fortalecimiento de nuestro cuerpo, mente y espíritu. Sobre todo el contacto con planos superiores de conciencia.
Jerez de la Frontera, guarda un ser maravilloso que tenemos a nuestra disposición para acercarnos a él, recibiendo sus bondades y beneficios, no solamente referente a lo físico sino también en relación con nuestras emociones y pensamientos. Es el “drago” del Parque Williams.
Si deseamos, a este árbol podemos recurrir en busca de su fuerza para calmar un dolor producido por una enfermedad, o apoyo con el fin de sobreponernos a emociones negativas que nos estén causando daño y desestabilizando.
Simplemente abrazándolo de forma respetuosa como ser sagrado que es, establecemos, en silencio interno, una comunicación con él, relajando nuestro cuerpo.
Cuando hayamos terminado la comunicación con el drago, le damos las gracias y antes de retirarnos colocamos nuestras palmas de las manos en su tronco como señal de agradecimiento.

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