ROMERÍA EN ALCALÁ DE LOS GAZULES, UN BESO SONORO AL CIELO DE FERVOR, LUZ Y COLOR

Por romería entendemos una peregrinación a un lugar considerado sagrado. Una vibrante explosión de colorido, santo fervor y derroche de alegría es la Romería en el Santuario de Ntra. Sra. de los Santos (Alcalá de los Gazules–Cádiz)….mas mucha chevechita y rebujito paa la caloo.
La Romería se realiza desde el pueblo hasta el santuario de la Virgen, que se encuentra a cinco kilómetros de Alcalá. El santuario se remonta al siglo XIV, aunque el edificio que podemos ver hoy día se reestructuró en el siglo XVII. La capilla está presidida por el camarín donde se halla la Virgen, con la mayor colección de exvotos de toda Andalucía. De las paredes del santuario cuelgan todas las gracias que los fieles de la Virgen han ido dejando allí, como signo de agradecimiento por alguna petición cumplida. La devoción a la Virgen data de la histórica Batalla del Salado, en la que los alcalaínos pidieron protección a Nuestra Señora de los Santos, para que intercediera por ellos. Respecto a su autor y origen, nada se sabe con certeza, aunque abundan las historias y leyendas. La Virgen se viste con los llamados “mantos”, posee bastantes de diferentes colores y valor, de donaciones personales. Existe una antigua tradición que es meterse debajo del manto de la Virgen para conseguir su protección. Tiene la Virgen multitud de joyas y objetos de oro que a lo largo del tiempo ha ido recibiendo como regalos. La imagen de la Virgen se encuentra sobre unas andas de plata realizadas en 1675.

Muy acertadamente dice Celeste Jiménez Madariaga, que en contra de los que pronosticaban el ocaso del pensamiento religioso, estamos asistiendo no sólo a su mantenimiento sino a una revitalización generalizada; eso sí, redefinido bajo nuevas  y diversas interpretaciones, donde la incorporación de los actuales avances tecnológicos y científicos a la cotidianidad se muestra de manera sumamente compatible con las recientes concepciones del hecho religioso y espiritual. Entre otros motivos, esta compatibilidad es posible por la ruptura con los antiguos esquemas, al separar lo sagrado de lo profano, por la simultaneidad entre lo global y lo particular, por la factibilidad entre lo íntimo y lo mediático, por la aceptación de la pluralidad de creencias y prácticas; al disiparse la contradicción entre la idea de progreso y la idea de religión.

En este nuevo orden, se contempla el fuerte auge que han experimentado determinados rituales festivos religiosos, fundamentalmente aquellos en los que domina el protagonismo laico y actúan como elementos de expresión de identidades colectivas como, por ejemplo, las romerías que es el tema que nos atañe.
La reciente revitalización de las romerías en Andalucía responde, pues, a una pauta común de potenciación de las fiestas en general como manifestaciones especialmente eficaces en los procesos de identificación cultural.

En las romerías se opera mediante una lógica simbólica, donde el principal elemento del ritual, la imagen de devoción, representa el símbolo dominante sobre el cual se condensan significados diversos. Se puede constatar que la fe de acudir a la romería como pretexto de cumplir una promesa tiene un efecto energético en las personas creyentes que les infunde fuerza para luchar contra un problema de salud. También se ha extraído que las convicciones religiosas son utilizadas como herramienta para una descarga emocional y, finalmente, se deduce que en los primeros momentos de un diagnóstico nefasto, frente al dolor y la confusión inicial sentida, la persona actúa refugiándose en sus creencias como herramienta de consuelo y de esperanza que le anime a encontrar una salida.
Sería incomprensible una romería sin la presencia de la comida y sin el acto de compartir los alimentos, tanto durante el camino como, una vez que se llega, entorno al santuario. La fiesta promueve una actitud de evidente generosidad, materializada en las  invitaciones, con la finalidad de reafirmar posiciones sociales o conseguirlas, lo cual es motivo de ostentación pública de derroche con excesos de comidas y bebidas.
I. Moreno decía que las fiestas son una expresión de la realidad  y  de  los  valores dominantes, o bien una  inversión de éstos. Ciertamente es así. El éxito concreto de las romerías andaluzas y su actual auge se debe, en parte, a que en ellas se equilibra el orden social y los valores dominantes y cotidianos: colectivización frente a la individualización, hermanamiento frente al aislamiento, confraternidad frente al egoísmo,  derroche frente a la continencia, los sentidos frente lo racional…

 

 

 

 

 

 

 

 

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