LA HIERBA SALVIA DIVINORUM Y EL TAJO DE LAS FIGURAS

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El Tajo de las Figuras (Cádiz), o códice pictográfico del pasado, es una codificación completa de estilizaciones, manifestaciones plásticas antiguas muy elaboradas. Un legado criptográfico de diferentes “seres” o civilizaciones, ajenas a nosotros, donde dejaron un mensaje útil de socialización y conocimiento. Acceder a él es una tarea de investigación empleando la “antropología caótica”, en la cual “TODO” medio tiene aceptación y cabida.
Las pinturas del Tajo de las Figuras pueden englobarse en tres grandes grupos: representaciones humanas, de animales y signos. Existen quinientos siete dibujos, predominando las aves, seguidas de los cérvidos y las propias de individuos o personas. Es un verdadero libro abierto a todos, plasmado en la roca como verdaderas paredes parlantes que nos sumergen en el mundo real de lo extraordinario partiendo de lo ordinario.
Consideramos en el Tajo de las Figuras el distinto grado de “estilización”, basándonos en la suposición de cuanto más patente sea ésta más modernas son las figuras en relación a datación, teniendo en cuenta que las superposiciones establecen una secuencia situando las pinturas rojas y amarillas entre las más antiguas, las rojas de color intenso serían posteriores y las blancas más recientes. En ningún caso podemos aventurarnos a señalar que están realizadas por una misma mano, sociedad, cultura o civilización.
En las paredes de la Cueva del Tajo de las Figuras existen un gran número de surcos, en algunas ocasiones son líneas de una longitud considerable, que en un principio no parecen dibujar motivos figurativos, aunque sí se superponen a la secuencia pictórica.

Salvia Divinorum , ‘Salvia de los Adivinadores’ o hierba María, es una ‘hierba visionaria’ singular en su especie,  muy positiva en cuanto a sus aplicaciones en las investigaciones llamadas paralelas.  Su principio activo es la “salvinorin A”.
Esta planta modifica  la realidad aparente y cotidiana, altera nuestro estado de conciencia y en un lugar adecuado (en nuestro caso el Tajo de las Figuras) es vía para obtener interpretaciones equidistantes a la razón ordinaria. La intensidad en la experiencia está en gran parte determinada en función y proporción de la cantidad que tomemos de ella, la forma en que la tratemos, sumando naturalmente las condiciones y características físicas que poseamos cada uno de nosotros.
Las hojas de la Salvia Divinorum no son para mascarlas, colocándolas entre las mejillas y la mandíbula formamos un bolo, provocando salivación se saborea lentamente. No se parte ni se desmenuza la hoja, simplemente se la ovilla con la lengua, una sobre otra, metódica y pausadamente. Una pizca de bicarbonato sirve para estimular la savia de la hierba María.
Una vez solventados los trámites burocráticos y administrativos exigidos por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía a través de su Delegación Provincial en su palacete restaurado de la calle Cánovas del Castillo en Cádiz capital,  iniciamos la apasionante experiencia que nos conducirá a llamativas conclusiones, cuestionamientos, restructuración y planteamientos de la historia.

Con el permiso en mano bajo el número 20107080006110 del Registro General de la Delegación Provincial, fechado el 10/12/2010 para la campaña de estudio e investigación prevista en el año 2011 en curso, establezco comunicación con el guarda Juan Muñoz encargado de la custodia y acceso al recinto histórico, donde están rigurosamente restringidas visitas, las pocas permitidas son dadas a cuenta gotas con una enorme y gran dificultad.
La autorización que dispongo es para visitar tanto el propio Abrigo del Tajo de las Figuras, como igualmente el Abrigo del Arco, Abrigo de los Cochinos, Abrigo Negra, Alta del Tesoro o de la Paja, Abrigos de Paloma y Bacinete encontrándose estos dos últimos dentro de propiedades privadas. Sin olvidar naturalmente los abrigos de Atlanterra y del Moro
En mi primera toma de contacto con el lugar de estudio noto el celo extremo en el trabajo del guarda siguiéndome allá a donde me dirija, teniéndolo pegado al cogote a cada paso que doy, haciendo imposible llevar la hoja de ruta marcada en la investigación, además de ponerme atacado de los nervios. Supongo que hace bien su oficio. Me limito entonces a sonsacar y recoger la mayor información posible del propio guarda Juan, hombre desconfiado ahí donde los haya. Me entero por ejemplo de los distintos tipos de accesos, lindes y cercados existentes. Todo lo que aporta el guarda Juan, me permitirá planificar los pasos inmediatos a seguir si quiero alcanzar éxito en el logro de mis objetivos.

Aunque nunca es recomendable andar en solitario por vericuetos escarpados y mucho menos entrar en cuevas o abrigos, me veo en la imperiosa necesidad de hacerlo a regañadientes, esta vez, un grupo de personas llamaría ostentosamente la atención echándolo todo a perder.
Durante varios días visito de modo concienzudo y pausado el entorno, estudiando pormenorizadamente el terreno y sus vías alternativas de acceso sin ser detectada mi presencia, tanto por Juan Muñoz como por los guardas del coto de caza que engloba el entorno natural.
Poco a poco voy familiarizándome con los senderos marcados por los ciervos y jabalíes, facilitando atajos para llegar al propio abrigo, también mantenerme a recaudo de ser visto. No disminuyen estas aberturas hechas entre el monte bajo por los animales las dificultades propias existentes de riesgo, como son estar expuesto a romperme una pierna o mi tozuda cabeza. Mas de una vez me encontré rodando por los suelos, echando pestes e improperios como el peor de los blasfemos, eso sí, aguantando bien cerrada la boca para no dejar escapar ninguna de las múltiples maldiciones sonoras de mi más extenso y personal repertorio. En el campo hay muchos oídos sueltos.

Aprovechando los días en esta época del año en donde estos son más largos en cuanto horas de luz, tomo la determinación de llevar acabo el trabajo haciéndolo coincidir con la luna llena, momentos en que el satélite natural tiene su más intensa iluminación nocturna. No pasamos por alto otras interpretaciones ajenas al tema que tratamos ahora, me refiero a magnetismos, energías cósmicas y telúricas, etc., etc. Lo de la luna llena se decide, en mayor medida, por no poder llevar conmigo una linterna cuando se hiciera de noche, señalaría mi posición a cualquier inesperado observador.

Nos hemos decantado esta vez por la Salvia Divinorum ‘Salvia de los Adivinadores’ o hierba María, tanto por sus virtudes alucinógenas inmediatas, como también por el tiempo que duran sus intensos efectos, siendo estos relativamente cortos, si los comparamos con otras alternativas a mi alcance por ejemplo la Datura Stramonium recolectada en el Vetorrillo de los Enamorados o de Ricardo, en el término municipal de Arenas (Málaga) o las muy sufridas y bien empleadas plantas desde la mas remota antigüedad: la mandrágora y el estramonio peninsular (berenjena del diablo), sin pasar por alto el “piojo del centeno” macerado en vino, cuya utilización aprendí en la cuenca del Tajuña mientras estudiaba la cueva templaría de la Media Luna en Titulcia (Madrid), estando aun en vida su anterior propietario Armando Rico.
Se perfectamente por pasadas experiencias, el tiempo disponible en estado alterado de conciencia, me refiero a los efectos alucinógenos que producirá la planta en mí, sus picos álgidos y sus márgenes. Tengo  de tres a cinco horas reales para aprovechar al máximo la ayuda de la ‘Salvia de los Adivinadores’.
Llego al sitio alrededor de las cinco de la tarde cuando estoy seguro que el guarda  ha terminado su jornada y abandonado el sitio encontrándose en ese momento en su pueblo Casas Viejas. Sitúo el coche en un lugar estratégicamente distante, escogido de antemano y a exprofeso, ahí no despertará sospechas.
Todo sale tal como está previsto en el tiempo dispuesto y predeterminado, es una de las mil ventajas de trabajar duro en los preparativos como igualmente tener  los deberes bien hechos.
Si desistimos de atrincherarnos en la parte racional para meternos de súbito en aquello alejado aparentemente de la razón, la experiencia en el Tajo de las Figuras es casi intransferible.

Aparcamos la “anécdota” para otro posterior momento en que abordemos lo que fue la experiencia descriptiva en si con la planta y su extraño comportamiento durante el cual la  “hierba María” (Salvia Divinorum), me hizo pagar un intenso peaje, no exento  de momentos angustiosos, repletos de miedos y pánico en los que fui literalmente asaltado, zarandeado y vapuleado por proyecciones mentales oscuras de nuestro yo interno más extraños seres indeterminados (váyase a saber de dónde salidos). Agravado lo anterior por ser consciente de que todo ese tiempo que iba a estar bajo su influencia (la de la hierba), permanecería a su merced, sin pleno control sobre mí mismo.
Apuntamos que en el abrigo del Tajo de las Figuras, la capacidad de su significado no se reduce a que cuente una historia (recuerdos, sensaciones, emociones). El contenido de sus paredes es un lenguaje peculiar en el límite de aquello que llamamos lenguaje. Sus componentes son unidades de significado, entendiendo estas como todo aquello que producimos en nuestra mente, siguiendo patrones que son invenciones sociales, un proceso psíquico por semejanza. No encontramos aquí un lenguaje universal, tal como lo entendemos, el propio lenguaje no es universal, hay diversidad de lenguas en todos los continentes.

El lenguaje de interpretación de las imágenes del Tajo de las Figuras en estado alterado de conciencia, en cuanto a su significado,  no está pasado por el tamiz de nuestro propio idioma, no tiene un diccionario de la real academia de la lengua a su lado. No es un lenguaje verbal. El lenguaje verbal ordinario, aunque muy útil como medio de transmisión, es en sí mismo una convención de códigos en cada idioma, de cada grupo que lo emplea. No es este un código cerrado internacional como puedan ser las luces de un semáforo. Los lenguajes verbales son anclajes subjetivos, a veces construidos socialmente formando parte del modo de funcionar. El concepto “taburete” por ejemplo entre nosotros, puede tener diferentes palabras, distintos sonidos, o singulares caracteres de escritura que le represente en sociedades y culturas ajenas entre sí.
El Tajo de las Figuras en estado alterado de conciencia, expresa sentimientos, afectos, vibraciones en donde cada uno puede llegar a entender cosas distintas. Connotaciones privadas íntimas. Para hacernos una idea con algo más cercano al mundo cotidiano, lo más parecido que encontramos es la música que tiene esta su propio lenguaje con vivencias personales múltiples.

El llamado Tajo de las Figuras es la amalgama de lo mágico, misterioso y cosmológico en donde tenemos que quitarnos la etiqueta interpretativa del para qué servía. Nuestra percepción interna apunta como lugar de meditación e introspección, eso si, sin teorizar y mucho menos dejar de tener en cuenta el horizonte de las culturas, civilizaciones ajenas a nuestra humanidad que por ahí han pasado transmitiendo mensajes como en la actualidad son los círculos en las cosechas (Crop circles).
A este lugar la luz le concede un espíritu especial pudiéndose alcanzar la mística y el espacio. Somos conscientes de que en nuestras manos tenemos las piezas pero el puzle no está aún definido en su totalidad, ni mucho menos. Estamos inmersos en el mundo de la “transcomunicación”, rodeado de misterios. Aquí la antorcha de la verdadera luz y el Quinto Rayo nos alcanza. Sabemos que no existe un único mundo real y tan solo los elementos objetivos nos permiten acercarnos a esas diferentes realidades. Sus significados e interpretaciones se nos escapan, a lo sumo alumbran pasajes obscuros de nuestra historia, presencias de seres y civilizaciones en este planeta que llamamos Tierra.


Foto: Boca de la Cueva-abrigo El Tajo de las Figuras y el autor.

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FUENTES
Fotos: ARTE SUREÑO
Calcos adaptados por Lothar Bergmann,
según: HENRI BREUIL, M. C. BURKITT, 1929

3 comentarios sobre “LA HIERBA SALVIA DIVINORUM Y EL TAJO DE LAS FIGURAS

  1. Impresionante, me ha encantado su forma de interpretar ese arte que como bien dice es más un lenguaje íntimo que no expresa ideas,sino que incita emociones.
    Me encantaría poder intercambiar ideas acerca del porque y el como se ha perdido esta capacidad expresiva ò como ha resultado mermada en la civilizaciòn actual.
    Enhorabuena por el trabajo, un fuerte abrazo.

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