ENCUENTRO CON EL “ESPIRITU” DESENCARNADO DE LA DUQUESITA


En España se vive bien pero en Andalucía mucho mejor y lo que es en Cádiz ya es una jartá. A la vuelta de un recoveco callejero me topo de narices con una placa que dice: “El Excmo. Arzobispo de Sevilla, don Luis de Salcedo y Azcona concedió cuarenta días de indulgencias a todas las personas que con devoción rezare un credo  delante de este santísimo cristo de las aguas. En 28 de 1727”.


Obedientemente rezo el credo más un padre nuestro y tres aves marías de propina por si no es suficiente, contando con aquello de la inflación. Me pregunto si esos cuarenta días cotizan para el paro o la jubilación.


Es tarde para desayunar y temprano para mojar mi cuerpo serrano con manzanilla “pasada”, me decanto por un cafelito con leche.
De un momento a otro y, en un instante no calculado, se acentúa un fuerte olor a  azahar y melocotón, mientras los gorriones saltan a mi vera y las golondrinas efectúan mil piruetas de vuelo rasante sobre mi cabeza

–Hola Eduardo
Así me saluda una mujer menuda y arrugada.
–¿Sabes quién soy?
Después de mirarla con fija atención, contesto que si.
La señora se sienta a la mesa en donde me encuentro. Sacando y encendiendo ella un pitillo (no sabía que en la otra vida se permitía fumar), entabla conversación. Tiene las piernas entrecruzadas, una mano descansa sobre su regazo mientras su cuerpo está inclinado hacia adelante. Su voz es clara, agradable, con rico vocabulario, se nota acento del sur más aires de marisma. Viste pantalón, una blusa y a pesar del calor tiene sobre si una rebeca. El calzado es plano y de piel, sin ninguna floritura. Su cabello lo lleva muy cuidado resaltando un especial brillo. Las manos son huesudas y acompaña las palabras con ellas. Sus dedos tan solo transportan una sola y discreta sortija, son largos y diáfanos.
Hablamos, entonces, de lo mundano y de lo divino, sin faltar el buen humor entre nosotros.
Se prodiga en juicios de opinión, muy contundentes y claros, siempre acompañándose de una placentera y pícara sonrisa.

“Si quieres dominar y controlar a la gente, mantenla en la ignorancia e inyéctales el miedo. Desde muchas atalayas se dispara constantemente y a quema ropa con estas dos premisas, de tal modo que la gente termina creyendo irremediablemente que esto es una realidad. No conviene que se sepa sobre la muerte y los diferentes planos de existencia, la clase minoritaria dominante perdería una gran basa, especialmente la religiosa establecida y oficial. Mejor invertir en tonterías como películas de zombis que tanto pululan y que la juventud traga enteras sin llegar a pensar en el daño que así mismo se causan”.
Nosotros estamos rodeados incesantemente, sin darnos cuenta de ello, por espíritus desencarnados, ocupándose de aquello que les interesa según su estado de progreso. La influencia que podamos recibir de los espíritus estará en consonancia con el estado moral y evolutivo de nuestro Espíritu.
El espíritu no es en modo alguno un ser abstracto e indefinido, que sólo la mente puede concebir. Es un Ser real y circunscrito, que en ciertos casos se vuelve perceptible para los sentidos de la vista, el oído y el tacto. Con un poco de suerte y no fijando la perspectiva, usted podrá muy ver y percibir estos seres que están en otros planos de existencia. Si logra desaprender la realidad que nos han inculcado, es mas que seguro que establecerá comunicación con ellos.


Los espíritus desencarnados que están en un plano cercano al físico-material, no necesariamente se encuentran por sus apegos a la materia o cumpliendo un castigo, como machaconamente se repite desde todos los púlpitos habidos y por haber.  Ellos tienen la facilidad de ver nuestro mundo de forma más clara, nuestro pasado y nuestro futuro.
Cuanto más sensible es el individuo, mayores posibilidades tiene de captar las vibraciones. El espacio está repleto de esas vibraciones, que son diferentes unas de las otras; cada vibración percibida puede producir una revelación o fenómeno correspondiente. La retina del ojo humano aprehende vibración de luz solar, pero no las de la luz astral, a no ser cuando interviene a través del fenómeno muy conocido de la “clarividencia”.
El que me diga a mí que el mundo de los  espíritus no es real, soy capaz de corretear a escobazos por imprudente.

Un comentario sobre “ENCUENTRO CON EL “ESPIRITU” DESENCARNADO DE LA DUQUESITA

  1. Claro que si, debemos entender la contundencia de la frase que termina la narración del antropólogo Arboleda pues “El alma, para ellos, no era una mera concepción o abstracción; sino que realmente incluía en si misma vida y pensamiento…era material” (Pike;398). Así mismo aceptamos que la duquesita debía ser encantadoramente purificada para lograr ascender y subir los escalones y gozar de la compañía del antropólogo Arboleda, que en la foto última, se muestra “dulce y agradable”.
    Como siempre fotografías espléndidas. Últimamente, demasiados reencarnados/as. Los vivos o las vivas, podemos ofrecerle un buen trote, aún. No nos abandones.

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