EL “INNOMBRABLE” Y EL ROCK

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Bailando con el diablo en Jerez, tiene su iconografía. Si nombras a Satán, aparece. Sus historias en el rock son truculentas, siniestras oscuras. Los grupos musicales duros en los “jereles”, no son precisamente “El Dúo Pimpinela”. Tienen una respuesta.

¡Deja de adorar a tus propias criaturas! ¡Deja de venerar a los símbolos que tú mismo has creado! ¡Deja de seguir ciegamente las leyes “sacrosantas” que tú mismo has inventado! ¡Deja de creer en dogmas que tú has elaborado! ¡Deja de consultar los “libros sagrados” que tú mismo has escrito! ¡Deja de obedecer gregariamente a las autoridades “infalibles” que tú mismo te has impuesto!.

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Las únicas religiones que persiguen son las monoteístas. Solo las religiones monoteístas son perseguidoras. El rock es un perseguido.
De él se ha dicho de todo: “oír su música produce ser desobediente, rebelde, asesino, pedófilo, drogadicto, pederasta, produce incesto, te conviertes en alcohólico, te vuelves prostituta, gay, lesbiana, tienes fuertes deseos de experimentar cosas, te atrae el suicidio, saber del más allá, jugar a la guija, que te lean las manos, que te echen las cartas”.
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¡Mírate! ¡Eres un auténtico hijo de Dios! No por redenciones ni por salvaciones que nadie te haya regalado, sino por tu misma naturaleza; una naturaleza que participa de la Divinidad. ¡Siente! ¡Vive el rock!

Jerez nos aprisiona, nos hace rozar la gloria a través de la sensualidad, el deseo, el vivir… Es cielo y éxtasis.
Es rock.
Un “chute” en vena. Un tiro al corazón.
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FUENTES: Overdry, Feral, R. Lobo, otros.