EL MÁS OCULTO SECRETO TEMPLARIO EN ANDALUCÍA

EL MÁS OCULTO SECRETO TEMPLARIO EN ANDALUCÍA, LA SEPULTURA DE D. ALONSO FERNÁNDEZ DE LUGO Y GUTIÉRREZ DE ESCALANTE

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Una iglesia modesta andaluza nos depara el encuentro con una sepultura y lápida muy especial. Concretamente es la Iglesia de la Santísima Trinidad de Sanlúcar de Barrameda, conocida popularmente como Iglesia de la Trinidad.
Se describe esta como una iglesia pequeñita y blanca, característica principal de las iglesias de los pueblos marineros, construida fuera del recinto amurallado de Sanlúcar, y que servía de faro a los hombres de la mar, donde se cobijaban y rezaban sus oraciones cuando llegaban tarde y no podían entrar en la Villa. La Trinidad es el segundo templo más antiguo de Sanlúcar, tras la parroquia de Ntra. Sra. de la O y el primero que se construyó en el Barrio Bajo. Se trata de uno de los edificios religiosos más emblemáticos de la ciudad. Esta iglesia mudéjar fue edificada en el siglo XV (1440) en pleno centro histórico, siendo reformada en el siglo XVII.

Estamos muy de acuerdo con Hurtado García y Fernando Arroyo, cuando suponen que las lápidas son un recuerdo, para todos los que a ellas se acercan, de la persona que hay enterrada en esa tumba, por tanto entendemos que allí reposan los restos de un hombre que en su momento, y según el discernir de aquél que diseñó la lápida, encarnó el principio de la dualidad, al Hombre Verdadero, al «Sigilum Templi» en su más profunda acepción, puesto que además en lo alto están las dos cruces “patés”.
La lápida de Sanlúcar de Barrameda, es el documento mas claro en piedra de la posterior presencia del Temple, una vez abolido y perseguido a muerte.
El gnosticismo siempre ha sido y será tachado de herético por la autoridad eclesiástica. En la singular Iglesia de la Trinidad, estamos ante un iniciado en el esoterismo cristiano. Aunque la Iglesia católica no reconozca la existencia de enseñanzas esotéricas en la doctrina cristiana, y la realidad de una gnosis cristiana, simplemente aparenta que no le interesa.

La simbología de la lápida de D. Alonso Fernández de Lugo y Gutiérrez de Escalante nos depara las claves de interpretación del mensaje en la misma, aunque es naturalmente un ejercicio de análisis arduo que toma tiempo.
A pesar de muchas y variadas opiniones contradictorias, parece ser que la lápida y el sarcófago siempre han estado en el mismo lugar, manteniendo su curiosa orientación respecto a la entrada y el altar mayor. La lápida en si, no cuenta con ningún especial cuidado de conservación y sufre las inclemencias de un “relativo” mal trato más un aparente abandono y consideración respecto a su incalculable valor.

Nuestra primera actuación es cerciorarnos de quien está realmente enterrado bajo la lápida templaría, o a quién pertenece la misma. Aclaramos, entonces, una grave confusión malentendida hasta el sol de hoy, al creer erróneamente en Sanlúcar, que es la tumba y lápida de D. Alonso Fernández de Lugo y de las Casas, General, Justicia y Primer Adelantado de Canarias, conquistador de Gran Canaria, Palma y Tenerife; Capitán General de las Costas de África, persona fallecida en 1525, cuyos restos se encuentran tras el altar mayor de la catedral de La Laguna (Canarias). Parece ser que este señor hizo en vida mil perrerías a los guanches y por esto para los canarios no es santo de mucha devoción. Los de La Laguna, cuando de pequeños iban a dicho templo o catedral de La Laguna, siempre recitaban aquellos famosos versos que decían: «Aquí yacen, según dice / Seño Juan el campanero, / los restos del bandolero / que conquistó Tenerife«.

El año 1441 D. Alonso Fernández de Lugo y Gutiérrez de Escalante y su mujer Catalina Martínez de Luna, fundan la iglesia y hospital de la Santa Caridad y Obras de Misericordia, fuera del recinto amurallado de la villa de Sanlúcar, a poca distancia de los jardines del palacio de los duques de Medina Sidonia, dedicándolo especialmente a pobres transeúntes que pasaban a Canarias.
La documentación dice Muere en Sanlúcar en 1450 D. Alonso Fernández de Lugo y Gutiérrez de Escalante, fundador de la iglesia, hospital y cofradía de la Santísima Trinidad. Está enterrado al pie de las gradas del altar mayor de dicha iglesia, bajo una losa azulada con su busto en relieve”. El año de su muerte lo corrobora la propia lápida pudiéndose leer la inscripción «SENOR AVED MERCED DE ESTE TU SIERVO ALONSO DE LUGO QUE FIZO ESTE AL-BERGUE PARA LOS QUE DESECHAN EL MUNDO PASO ANO DE MCCCCL».

Los templarios otorgaban especial importancia a la cruz de ocho puntas, denominada heraldicamente “Cruz de las Ocho Beatitudes” o “Bienaventuranzas”, que según diversos autores contenía en sí el alfabeto secreto de la Orden. La cruz de ocho puntas, incluida en un polígono, producirá un octógono. Así pues, dicha cruz serviría como símbolo base para el trazado octogonal en la planta de las capillas mistéricas templarios. En este plano arquitectónico, al signo mediador del “8”, los caballeros constructores añadían la significación central de la cruz, la Unidad, invisible en la construcción material pero sin la cual ésta no existiría.
Los templarios o los cátaros representaron su saber a través de un simbolismo iconográfico destinado a la transmisión iniciática, a la comprensión de los iniciados, no precisamente a los analfabetos. Es la estructura cruciforme de ocho puntas – dos por cada brazo de una cruz griega de aspas iguales – sobre la que, supuestamente, está basado un alfabeto secreto que emplearon los templarios para dar cuenta cabal y críptica de sus transacciones comerciales y de determinados mensajes confidenciales. Las letras en este alfabeto, estarían representadas por ángulos y puntos determinados por la estructura misma de la cruz y podrían ser leídos mediante un módulo en forma de medalla que algunos caballeros portaban pendiente del cuello. Sin necesidad de que hayamos de conceder credibilidad absoluta a esta suposición, no cabe duda de que un alfabeto de esta clase o muy parecido fue utilizado por las logias de constructores medievales.

En 1314 el papa Clemente V suprimió la rica y poderosa orden del Temple. En 1319 el rey Don Dinis asignó las propiedades portuguesas y privilegios de los templarios a la recién fundada Orden de Cristo, que se convirtió así en la continuación del Temple en Portugal. No obstante, la Orden de Cristo mantenía una fuerte vinculación con la corona portuguesa, que se arrogó desde el principio el derecho a nombrar el Gran Maestre. Eso, junto al abandono de la Regla del Temple, en cuanto a nombramiento de cargos, normas de ingreso e independencia frente al poder secular, permite considerar a la Orden de Cristo como una sucesión del Temple en un aspecto meramente formal, a fin de dar cabida al enorme potencial humano y recursos económicos de los caballeros templarios, fundamentales para mantener Portugal a salvo de invasiones o incursiones enemigas.

Después de la soberana chamusquina que hicieron con el Temple, los caballeros que huyeron a otros países formaron nuevas órdenes como por ejemplo: en Portugal la de Cristo, en Finlandia la de San Andrés, en España la Montesa
No es de extrañar que D. Alonso Fernández de Lugo y Gutiérrez de Escalante fuera Comendador de la Orden de los Caballeros de Cristo. La Orden de Cristo es una orden militar portuguesa, heredera del Temple en esta nación.

Otro detalle que refuerza esta teoría, que no es otra que el expresar el caballero en la lápida, su condición de iniciado, es que el personaje elegido para representarle emprende la obra alquímica trabajando con tres principios y cuatro elementos, simbolizados en las tres patas, en el que sólo uno de los rabos de los dos canes se alza entre las piernas del Mago o Alquimista
Los dos ángeles y el Alfa y Omega, el Principio y el Fin, recordando al Mago, lo que él ya sabe: que hoy es el primero y el último día de la Creación, un proceso al que se suma el alquimista, cooperando con el Creador.

El mago, es en resumen, un símbolo de inicio y representa a un individuo capaz de transformar la realidad mediante energías sutiles, a través de los ciclos naturales. Mago el nombre Hebreo equivalente a “Soy” y se le atribuye como sephirat a Kether, la corona. Su sombrero, al igual que la corona, es un objeto circular, cóncavo, colocado sobre la parte más alta del cuerpo humano, y en particular sobre los órganos del conocimiento (ojos, orejas y nariz) y del poder (la boca, con la que se expresa la voluntad), y que se presta tan bien para exprimir un simbolismo de tipo cósmico. La opinión más extendida es que la punta del sombrero funciona como la punta de una pirámide, de forma que el descenso de la energía que se condensa en un punto (el pico) va amplificando, evolucionando, fortificando, multiplicándose hasta que toma contacto con el chacra coronario y por ende a todo el sistema energético de nuestro cuerpo. Como tal, el sombrero es signo de energías superiores, aquellas que se ubican simbólicamente sobre la cabeza, y en este sentido se relaciona con la corona. Como sirve para resguardar del sol, el aire y el agua, es símbolo de protección. Además, el sombrero funciona como protección del cuerpo etérico, si se consagra como tal. La punta hacia arriba, como por ejemplo los cipreses en los cementerios, tiene la finalidad de hacer que la energía acumulada en la tierra ascienda. Se supone, en todo caso, cada operante debe consagrar su sombrero para el fin que sienta y crea necesario, ya sea cónico, plano, un tocado con capucha u optar por un simple pañuelo puesto en la cabeza.

La Historia ha sido muy distorsionada. El encuentro de la lápida es la punta del iceberg, en ella hay muchos mensajes ocultos referidos a datos e informaciones concretas. Encontramos las claves de muchos de los misterios que son clasificados como secretos. Especialmente nos incita a descubrir la realidad o la fantasía de lo que sucedió con los templarios. No pretendemos demonizar ni beatificar. No hay que ensalzar a nadie.

LA DORMICIÓN DE LA VIRGEN GADITANA

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Menudo lío es todo esto, y yo con pocas ganas de entenderlo, mis neuronas se resisten, mientras echan chispas a destajo. En el convento de las Carmelitas Descalzas, una de las edificaciones mas sobresalientes de Sanlúcar de Barrameda, destaca la impresionante figura que representa la “Dormición de la Virgen”.
La representación del cuerpo de la mujer en el imaginario simbólico cristiano ha ocupado habitualmente dos posiciones extremas: máxima exaltación y máxima degradación, lugar de santidad o lugar de pecado, virgen o prostituta. El cuerpo de María, «la Virgen», como madre de Cristo, obtiene una consideración excepcional. La liturgia se dirige a ella como «Tú sola entre las mujeres», y la fe e imaginación populares no podían resignarse a que su destino terreno fuera el común al resto de los mortales. Por ello, ya desde los primeros siglos comenzaron a circular relatos y leyendas al respecto. Las más antiguas toman la forma de la dormición (el cuerpo de María, separado de su alma, habría sido transportado a un lugar oculto, preservado de la corrupción, en espera de la resurrección final).

La palabra ‘dormición’, que se usa principalmente en la Iglesia griega no debe llevarnos a confusión pues significa la muerte de la Virgen María. La muerte no es condición esencial para la Asunción. Y es sabido, también, que el Dogma de la Asunción no dejó definido si murió realmente la Santísima Virgen. Lo que verdaderamente era importante, es que María subió a los Cielos gloriosa en cuerpo y alma, soslayando el problema de si fue asunta al Cielo después de morir y resucitar, o si fue trasladada en cuerpo y alma al Cielo sin pasar por el trance de la muerte, como todos los demás mortales.

Hasta el Siglo IV no hay documento alguno escrito que hable de la creencia de la Iglesia, explícitamente, acerca de la Asunción de María. Sin embargo, cuando se comienza a escribir sobre ella, todos los autores siempre se refieren a una antigua tradición de los fieles sobre el asunto. Se hablaba ya en el Siglo II de la muerte de María, pero no se designaba con ese nombre de muerte, sino con el de “tránsito”, sueño o dormición, lo cual indica que la muerte de María no había sido como la de todos los demás hombres, sino que había tenido algo de particular. Porque aunque de todos los difuntos se decía que habían pasado a una vida mejor, no obstante para indicar ese paso se empleaba siempre la palabra murió, o por lo menos «se durmió en el Señor», pero nunca se le llamaba como a la de la Virgen así, especialmente, y como por antonomasia, el Tránsito, el Sueño.

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¿De qué género de muerte murió la Virgen Santísima? La Virgen no murió ni por martirio ni por muerte violenta; tampoco de enfermedad o vejez. Los teólogos afirman comúnmente que la Virgen murió a causa del ardoroso amor de Dios y del vehemente deseo y contemplación intensísima de las cosas celestiales.

No puedo evitar recordar la pintura Caravaggio, encargada por los carmelitas en 1605, siendo colocada en el retablo en 1606 para ser descolgada en 1607. Una obra revolucionaria para la iconografía, dando una versión completamente profana de la dormición de la Virgen. Aquí se nos presenta un velatorio, con el cadáver de la Virgen rodeado de las figuras auténticamente compungidas de los apóstoles. El cuerpo se halla mostrado de un modo completamente real, no en tránsito, sino muerto, con la carne ya macilenta e hinchada. Los apóstoles se encuentran dispuestos al modo de un relieve, situándose el cuerpo de la Virgen en sesgo. En este cuadro se aprecia una evolución dentro de la obra de Caravaggio, apareciendo numerosas figuras y mostrándonos un fondo bastante detallado. Esta obra fue un fracaso, considerándose como falta de decoro al correrse la voz de que se había inspirado para la figura de la Virgen en el cadáver de una prostituta ahogada en el Tíber.

Desde luego que en esto de la interpretación de los dogmas, no llueve a gusto de todos y menos tener la última palabra. Por el bien de mi alma, decido poner “punto final en boca”, y continuar el camino.

FUENTE DE LA VIDA: EL JARDÍN DE LAS PILETAS, SANLÚCAR DE BARRAMEDA

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Sanlúcar es un lugar que, día tras día, voy descubriendo con curiosidad. Históricamente, ha sido un importante punto de tránsito de personas y mercancías. Cervantes lo menciona en El Quijote (1605) como un lugar lleno de pícaros y ladrones: “Pensó el huésped que el haberle llamado castellano había sido por haberle parecido de los sanos de Castilla, aunque él era andaluz, y de los de la playa de Sanlúcar, no menos ladrón que Caco…”.

En cuanto a su habla, Sanlúcar presenta una variante del andaluz caracterizada por el seseo, el yeísmo, y la sustitución de la [l] por la [r]. También se observan fenómenos como la pérdida de la [d] y [r] finales, y la aspiración de la [s] final. El uso del pronombre «ustedes» en lugar de «vosotros» es común, aunque se acompaña de formas verbales de la segunda persona del plural, como en «ustedes vais».

El jardín de Las Piletas, un espacio recreativo representativo de la Sanlúcar romántica y regionalista, estuvo abierto al público hasta hace unas décadas, cuando su deterioro llevó a su cierre. Tras años de abandono, fue rehabilitado por una Casa de Oficios, aunque perdió gran parte de su esencia original. Las estatuas de Hipócrates, Galeno y La Fama, que adornaban el jardín, han desaparecido.

Este conjunto escultórico simbolizaba la exaltación de la ciencia y la medicina, con Hipócrates y Galeno como figuras emblemáticas. La personificación de «La Fama» representaba las propiedades curativas de las aguas del lugar. Originalmente, estaban presentes también dos caballos alados, símbolos de la fama y la creatividad.

Ubicado cerca de la playa y protegido por la barranca del Espíritu Santo, el jardín cuenta con un entorno de antiguos «navazos» —huertos cercanos a la playa— y un paseo rodeado de vegetación, que incluye plátanos orientales, higueras, y diversas plantas aromáticas y medicinales. Este espacio es significativo tanto para los sanluqueños como para los veraneantes, quienes lo visitan para disfrutar de sus manantiales.

Históricamente, Las Piletas fue considerado uno de los cuatro manantiales más importantes de los veinticinco que existieron en Sanlúcar en el siglo XIX. Su diseño y elementos artísticos destacan su valor estético. Uno de los primeros visitantes de Las Piletas fue el escritor Tomás de Iriarte, quien llegó en mal estado de salud y se recuperó gracias a sus aguas.

Leopoldo Cabrera, conocido como «el de Las Piletas», era una figura legendaria para los niños, cuidando los jardines y vendiendo golosinas. Se cuenta que, en una ocasión, un extraño personaje se le apareció, rodeado de seres fantásticos, mientras Leopoldo ofrecía altramuces como gesto de despedida.

A su alrededor, una serie de personajes curiosos se fueron uniendo a la escena, creando una atmósfera mágica que culminó con el llamado a cada uno por su nombre, guardando a estos seres en una dorada caja de sorpresas, esperando ser despertados algún día por la mirada de un niño.

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Nota: Revisado el 24/10/2024

UNA CAPSULA DE ILUSIÓN EN EL TIEMPO: MONASTERIO DE LA CARTUJA EN JEREZ Y SUS MONJAS DE CLAUSURA

UNA CAPSULA DE ILUSIÓN EN EL TIEMPO: MONASTERIO DE LA CARTUJA EN JEREZ Y SUS MONJAS DE CLAUSURA

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La sociedad occidental, tal y cómo la conocemos se viene abajo. Mientras algunos buscan soluciones mágicas, lo cierto es que en el ambiente ronda un tufo pestilente de “fraude” incrustado en todos los ámbitos y rincones de la sociedad. Es triste decirlo pero todo suena a engaño.
No escapa a esto también la Iglesia institucional arrastrada por haber apostado por lo terreno, encontrándose muy alejada de lo espiritual e inmersa en escándalos económicos (Banca Ambrosiana), asesinatos (P2), descomposición social (pederastia).
En la España Barroca el término beguina se utilizaba de forma peyorativa para caracterizar a las beatas alumbradas, embaucadoras o cualquier mujer que practicara una vida religiosa ajena a las normas civiles y eclesiásticas. En realidad Beguinas era simplemente una forma de vida creada por mujeres y dirigida a las mujeres. «Quisieron ser espirituales pero no religiosas. Quisieron vivir entre mujeres pero no ser monjas. Quisieron rezar y trabajar, pero no en un monasterio. Quisieron ser fieles a sí mismas pero sin votos. Quisieron ser cristianas pero ni en la Iglesia constituida ni, tampoco, en la herejía. Quisieron experimentar en su corporeidad pero sin ser canonizadas ni demonizadas». «Para hacer viable en su mundo este deseo personal, inventaron la forma de vida beguina, una forma de vida exquisitamente política, que supo situarse más allá de la ley, no en contra de ella. Nunca pidieron al papado que confirmara su manera de vivir y de convivir ni se rebelaron, tampoco, contra la Iglesia».
En los tiempos que corren este camino es casi intransitable aunque no imposible. El feminismo que se ha vuelto “hembrismo” en una guerra manipulada de dividir al hombre y a la mujer, envenena, destruye la pareja, la familia y favorece a aquellos que aplauden la homosexualidad como forma de vida (No interpretar como un juicio homófobo).

En el Monasterio de la Cartuja de Jerez, las hermanas de Belén, de la Asunción de la Virgen y de San Bruno, su vida, está caracterizada por ser: vida litúrgica, vida de silencio y soledad, de comunión fraterna, de obediencia, vida de estudio de la verdad y de trabajos manuales con los que se sustentan. En España las hermanas de Belén tienen comunidades en el monasterio de santa María de Sigena-Huesca y en la Cartuja de la Defensión-Jerez de la Frontera. A pesar de seguir la regla cartujana, una regla de intensa y rígida vida espiritual esta orden monástica no sufre crisis vocacional. Y esto es algo bueno en unos tiempos en que la vida del espíritu religioso está en crisis. Es una vida pobre y austera, sumergida en una adoración continua del Dios de todo. Los monasterios de esta Familia monástica intentan ser imagen de la gruta de Belén, lugar de silencio, soledad y pobreza, donde sólo Dios reina en lo oculto y donde ellas se reservan exclusivamente para Él.

La familia monástica de Belén nace en 1950, cuando el Papa Pío XII promulga, el 1 de noviembre de dicho año, el dogma de la Asunción de la Virgen María. Doce semanas después de la promulgación, en el pueblo de Chambres se constituye la primera comunidad de religiosas. Con túnicas blancas y con el pelo tapado, las Hermanas de Belén se enfrentan al día sabiendo que su ‘deber’ es dar la vida a Dios y a la Virgen. Una clausura que en ningún momento la entienden como un encierro, sino todo lo contrario. Para ellas significa libertad, no imposición. La interpretación que le dan a las escrituras estas mujeres es una interpretación amorosa desde el fondo del espíritu. Entienden una Iglesia por el espíritu y al poder de la oración infinito, la oración transforma. Sin la oración no podemos tener experiencia mística ya que abre el alma. La mística no es propia de unos cuantos. LA MÍSTICA ES LA CERTEZA DE LA PRESENCIA, en donde el temor de dios es el temblor que tiene el alma hacia lo desconocido. No hay temor de Dios, no hay miedo.
La mujer ha formado parte de la mística occidental, ha formado parte de la mística en todas las religiones. Las mujeres fueron evangelizadoras y cuando se institucionalizó la iglesia desaparecieron. En un principio hubo diaconas que se dedicaban a la comunidad, al servicio de la comunidad. Siempre sempiternas sospechosas en la mística cristiana, tanto por carecer de una línea tradicional de maestros capaces de interpretarlas, como por la dificultad real de distinguir las visiones auténticas de todo tipo de fenómenos puramente psicológicos.

En los tres primeros siglos de la cristiandad hubo ordenes diaconisas, eran diáconos ordenados después se dedicaban a la ayuda de la comunidad junto con las viudas; cuando se consolido la institución, las mujeres pasaron a un segundo plano. Estas mujeres se caracterizan por una sólida formación cultural y teológica, unida a una experiencia mística personal profunda, acompañada, con frecuencia, de experiencias visionarias y/o extáticas que sorprenden a sus contemporáneos que carecen de elementos para juzgarlas pero que no pueden descalificarlas como fruto de la histeria femenina, ante la solidez teológica de sus escritos. Todo ello acompañado de una vida de radical austeridad y libertad de espíritu, que adopta tres modelos fundamentales: las monjas cistercienses, las beguinas y las reclusas, modelos que en algunas de ellas corresponden a distintos momentos de su vida y de tiempo en la historia.

Entre las nubes de incienso, el crepitar de las velas y los melodiosos cantos, se desarrollan en el interior de la Cartuja de Jerez, las ceremonias religiosas del cristianismo, en especial los domingos tarde, teniendo como eje central de los ritos, la Misa. La oración de las monjas de clausura es como el corazón que bombea la sangre a todas partes del cuerpo. Su presencia silenciosa y orante da vida a la Iglesia y además es un consuelo constante a Cristo. En medio de una vida de oración, de silencio, de recogimiento, de trabajo manual y físico, de penitencias corporales,… estas almas van adentrándose en el corazón de Dios y gracias a esa intimidad con Él, van haciendo de este mundo un mundo más humano y más del Creador.
El hombre necesita tocar, oler, ver, gustar, oír… no conoce ni se expresa sino por sus sentidos. Necesitamos de la sensibilidad del Monasterio de la Cartuja en Jerez y sus monjas de clausura. Aquí los cantos corales enganchan y también se convierten en lenguaje, pues no sólo son lenguaje, sino también los gestos… ¡y también el silencio!

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SANLÚCAR DE BARRAMEDA ESOTÉRICA: LAS COVACHAS

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Covacha quiere decir: cueva pequeña. Las Covachas de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), son una galería porticada o logia formada por diez arcos ojivales que recaen sobre pilares, sobre cada uno de los cuales hay dragones.
Según Borges, en el dragón hay nueve semblanzas: sus cuernos se parecen a los del ciervo, su cabeza a la del camello, sus ojos a los de un demonio, su cuello al de la serpiente, su vientre al de un molusco, sus escamas a las de un pez, sus garras a las del águila, las plantas de sus pies a las del tigre, y sus orejas a las del buey. Algunos hay que en lugar de orejas tienen cuernos, pero oyen bien, posiblemente a través de éstos. Sus huesos, dientes y saliva tienen virtudes medicinales. Puede ser visible o invisible a voluntad. En la Primavera sube a los cielos, en Otoño se sumerge en el mar. Hay Dragones Celestiales, que llevan en sus lomos los palacios de los dioses; Dragones Divinos, que rigen los vientos y las lluvias; Dragones Terrestres, protectores de arroyos y ríos y Dragones Subterráneos, guardianes de tesoros…

La cueva es una de las moradas más típicas de los dragones. Se cuenta que los dragones que no tienen alas, o no son aficionados a volar, prefieren las cuevas por encima de cualquier otro hábitat. Muchos dragones construyen ellos mismos sus cuevas utilizando sus zarpas o su aliento de fuego (que es tan potente que deshace la roca y la tierra). Los dragones que gustan de los tesoros también suelen elegir este tipo de morada para ocultarlos por ser de más fácil defensa ante eventuales saqueadores y de más seguro resguardo.
Algunos dragones hacen tratos con arquitectos o enanos para que les construyan sus cuevas, y luego viven allí, rodeados de riquísimos ornamentos. Otros, como los de Las Covachas en Sanlúcar, simplemente fueron criados o sentenciados a vivir en una cueva a los únicos efectos de custodiar alguna cosa muy preciada (tesoro, portal, elemento mágico), luego son olvidados por sus dueños; o bien, en otros casos, ignoran que sus amos ya han fallecido y, por lo tanto, ellos permanecen “prisioneros” de ninguno, custodiando con su vida el tesoro de nadie.

El dragón, a diferencia de la mayoría de las criaturas, posee una clase de magia que persiste más allá de la vida y de la muerte, por lo que ciertas partes de su cuerpo continúan teniendo propiedades mágicas a través del tiempo. Poseer un ojo de dragón significa tener el don de la videncia, el poder de contemplar las cosas que suceden a gran distancia y los hechos que ocurrieron en el pasado o que ocurrirán en el futuro. El ojo de dragón logra ver más allá de lo evidente y puede atravesar las tinieblas que cubren las cosas que el ojo humano no puede ver.
Mucho del folclore del dragón nos dice que los dragones eran bestias repugnantes y malévolos enemigos de la humanidad. Pero los dragones nacieron en un tiempo distinto al del hombre; un tiempo de caos; un tiempo de creación fuera de la destrucción. El dragón es una figura simbólica fabulosa y universal encontrada en la mayoría de las culturas a través del mundo.
Se le representa más bien como una serpiente enroscada en el centro de la Tierra, origen de la creación del mundo. El cielo y las constelaciones se mostraban casi siempre también con una gran serpiente que recubría la Tierra, tanto en Occidente como en Oriente. Ahora bien, simbólicamente, ha sido ligado e identificado con este fabuloso potencial de energías primordiales -a la vez destructoras y creadoras, celestes y terrestres—, que el hombre lleva en él y que también están en la Tierra. Como si una fuerza increíble, superando todo lo que podamos imaginar, fuera retenida prisionera en el seno de la Tierra igual que dentro del ser humano.

Entre sus primeras formas, los dragones fueron relacionados con la Gran Madre, el dios del agua y el dios guerrero del sol. Estas capacidades tenían el poder de ser tanto benevolentes como destructivos y eran criaturas todo-poderosas en el universo. A causa de estas cualidades, los dragones asumieron los papeles tomados por Osiris y Set en la mitología egipcia. En el inicio del período egipcio se desarrolló un considerable culto de adoración al dragón – y a la serpiente. Este culto gradualmente se esparció a Babilonia, India, el Oriente, las Islas Pacíficas y finalmente al continente norte americano, ya que más y más culturas comenzaron a reconocer y a apreciar los poderes especiales y la inteligencia de los dragones. El culto alcanzó su cúspide durante los días del Imperio Romano y desapareció con la llegada del cristianismo.

En cada civilización la figura del dragón juega un papel importante como dios, guardián, y en algunos casos como demonio, pero todos están de acuerdo en que era un ser muy poderoso y en algunas civilizaciones es reconocido también por su gran sabiduría. Pero no solo eso: los dragones a menudo pasan por tener un significado espiritual mayor en varias religiones y culturas del mundo. En la simbología cristiana se recurre con mayor frecuencia a la figura del dragón para expresar la noción del ego, su tremendo poder y la terrible amenaza que supone para la vida humana.
La forma del dragón surgió de su poder particular de controlar las aguas de la tierra y dio origen a muchos de los atributos distinguidos por diferentes personas cuando se desarrolló todo el mito. Para los cristianos europeos el dragón era una bestia maligna, un ser diabólico En muchas de las mitologías anteriores al cristianismo se le consideraba un ser del inframundo que llevaba la muerte y la destrucción. Para los cristianos de la Edad Media encarnaba el pecado y el hecho de representarse bajo la figura de santos y mártires simbolizaba la victoria de la fe sobre el diablo. En las leyendas de la época guardaban grandes tesoros o princesas cautivas y el héroe que lograse matarlos habría logrado vencer a la más astuta e imponente de las criaturas.

Los Dragones fueron tenidos, en toda la antigüedad, como símbolos de la eternidad y de la sabiduría. Durante la Edad Media, se le consideró símbolo de apostasía y de traición, aunque también de cólera y envidia. La palabra latina draco, que dio origen al vocablo “dragón”, significa “la serpiente”, por ello el Cristianismo lo ha asociado históricamente a este animal diabólico y pecaminoso. Algunas traducciones la palabra “dragón” se utiliza para describir a la Bestia (es decir: el Diablo), mientras que en la iconografía religiosa se representan algunos santos cristianos en el acto de matar a un dragón. Muchos dragones representaban la Sabiduría. Matar un dragón era considerado un pasaporte a la riqueza, y la demostración de que un héroe era realmente hábil y astuto.
Como Dragón en Las Covachas, representa simbólicamente a nuestra naturaleza inferior que debe ser vencida y dominada. De hecho el dragón es una representación idealizada y fantástica de los saurios prehistóricos. De ellos, nos guste o no, proviene y desciende zoológicamente el ser humano. Y hay que vencer a este dragón-saurio en nosotros y sus tendencias agresivas, egoístas, separativas y materialistas sublimando por entero a nuestra naturaleza. Esto, por cierto, no es fácil. De ahí la imagen de «bañarse en la sangre del dragón».

El dragón sanluqueño encierra nuestra parte de sombra, eso que hay en nosotros y que, pese a la fuerza interna que tiene, no queremos aceptar pero que está allí. La sombra es una realidad del mundo dual que nos hace que si amamos a algo odiamos a lo contrario, que si deseamos esto, evitamos aquello. La pureza no puede existir en un mundo dual y de eso es de lo que se encarga el Dragón en Sanlúcar, en decirnos que hay parte de sombra en nosotros. La famosa idea del amor incondicional sólo es posible si no hay sombra, y porque no es siempre posible vivir así, tememos al dragón. En resumen: el Dragón defiende todo aquello que no queremos ver, por eso se le teme. ¿Qué es entonces vencer al dragón? Es alcanzar la pureza del sentimiento y pensamiento no dual, es afrontar la vida desde una posición de auténtico Iluminado, es trascender de nuestra condición humana para empezar a entrar en la dimensión Espiritual.

Los dragones son seres alados retratados en las mitologías antiguas de la mayoría de las culturas. Se relacionan con los dioses alados de los cielos que vinieron a la Tierra para crear la raza humana y son una simbología muy importante en el diseño creacional de nuestra realidad.
De ahí que para el hombre, vencer al dragón se convirtiera en una búsqueda, para hacerse con estas fuerzas primordiales, primitivas, que le encadenan en el ciclo infernal e interminable del nacimiento y la muerte, seguido de un nuevo nacimiento y una nueva muerte, etc. Una vez más, los mitos y los símbolos del dragón se integran en la simbología alquimista. Al igual que el ciervo, el gran principio femenino y mercurial, el dragón debía ser sacrificado para que pudiera serle extraído el azufre, el gran principio masculino. Esta mágica y poderosa criatura cumple siempre uno de estos dos roles fundamentales: o bien el de destructor, o bien el de guardián. Estos dos conceptos resultan, a simple vista, opuestos e irreconciliables y están siempre presentes en Las Covachas de Sanlúcar de Barrameda.

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EVOLUCIÓN DEL ESCUDO HERÁLDICO DEL AYUNTAMIENTO DE SAN FERNANDO (CÁDIZ)


San Fernando, señorío de la Casa de Arcos hasta 1730, pasó a la jurisdicción de la Corona en 1729 con el reinado de Felipe V, se convierte en Municipio propio e independiente por Real Cédula de Carlos III en 1766.
Año 1812

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Los primeros indicios sobre las Armas de la Villa se encuentran recogidos en el acuerdo del Cabildo de 2 de diciembre de 1801, refrendadas por otro de fecha 16 de diciembre del mismo año, donde se describen éstas, en la forma que sigue: «en campo de plata un monte o pradal Sinople (verde) expresivos del cerro en que hay tradición derramaron su sangre los ilustres mártires San Servando y San Germán, con sus imágenes al natural en la cumbre, y en medio de las dos la del Patriarca Sr. San Josef en memoria de los beneficios que recibió este Pueblo por su poderosa protección en la epidemia contagiosa que se apoderó en el año próximo pasado y en la porción inferior en campo de Sinople un puente de plata perfilado de gules (rojo) imitando de escudo en la figura y luz de cinco ojos o Arcos sobre el río de San Pedro, obra magnífica que es de inmemorial antigüedad que tanto distingue a esta, va conteniendo también las antiguas armas de Hércules de que usa la ciudad de Cádiz esculpidas en el mismo Puente y por su parte al escudo las dos columnas con el «nom plus ultra» que siempre los ha adornado y por simero sobre su coronel, el busto de la misma gentilicia deidad con la clava y la piel de león, parte de la cual cae sobre dicho Coronel y un ángulo del Escudo, en cuya vista y reiterando este Ayuntamiento..»


Año 1820

En los años posteriores, se retoma el proyecto y se acuerda solicitar un nuevo escudo para la Ciudad. Así, en 1820 se diseñan diversos modelos para elegir -de entre ellos- el más idóneo.
El escudo heráldico municipal es concedido a la Ciudad por Real Orden de 26 de febrero, cuyo modelo se aprueba en Cabildo de 11 de marzo de 1821. Este modelo es el que remata la fachada de la Casa Consistorial de San Fernando, el denominado cuerpo del reloj.
Sus principales motivos son: el puente Zuazo, símbolo de la trascendencia histórica de la ciudad, principio, medio y fin de la evolución de su término municipal; las columnas de Hércules, símbolo de la fuerza invencible que supuso este enclave; la cinta que las enlaza con la inscripción «Unión y Fuerza» entre la data 1810-1820 y de la que pende una llave, que refuerza la idea de inexpugnabilidad frente al enemigo; el ojo de la Divina Providencia con rayos luminosos, símbolo de la vigilancia permanente, clarificada por la fe providencial; Corona Real cerrada, sosteniendo las ramas de roble y palma, que atribuyen las virtudes de ánimo y constancia, junto con las del triunfo y la victoria o fecundidad. A modo de tenantes, aparecen las figuras alegóricas de la justicia, en el lado diestro y la Fama, en el siniestro.


Año 1859

José Antonio Delgado Orellana, en su obra Heráldica Municipal en la provincia de Cádiz, estudia otro similar que lo fecha en 1859. Diseño idéntico al de las medallas que portan los maceros en los actos oficiales solemnes y en las procesiones cívico-religiosas Asimismo, es el escudo grabado en los clarines que acompañan a la Corporación Municipal cuando concurre a ellas, las denominadas bajo mazas:


Año 1862

Conforme a una certificación del Secretario General se da fe de que el 1 de septiembre de 1813, se saca del legajo el diseño aprobado para hacer un cuadro, que tras la restauración por el pintor isleño Eduardo Martínez, se ha comprobado su datación en 1862, y su autoría por el también pintor isleño Sánchez Márquez. Encargado con motivo de la visita de la reina Dª. Isabel II y que parece, se inspira en el representado en los primeros modelos de 1812 y 1813, permutando los esmaltes y colores heráldicos descritos en éstos, pero conservando algunos motivos. Este modelo de escudo aparece pintado en el tranpantojo del Salón Regio de la Diputación Provincial de Cádiz:


Año 1867

En la sesión de 12 de diciembre de 1867, se acuerda ampliar el uso del escudo acordándose crear una medalla de plata que reprodujese el blasón para que los Capitulares lo ostentasen en los actos oficiales.


Año 1879

Aunque existe un escudo encontrado en orla que enmarca unos grabados de San Fernando, de la Imprenta Alemana de Cádiz, que se podrían fechar alrededor de 1873 por llevar corona mural, año del advenimiento de la I República y donde ya se incorpora, un ancla, entre otros ornamentos militares. Es en las Ordenanzas Municipales de 1879, cuando se imprime un escudo similar al actual, cuya descripción heráldica –como puede observarse en la ilustración que sigue- reitera la simbología expresada más arriba, aunque en esta etapa aparece un nuevo motivo, el sol naciente, añadido al parecer con posterioridad, símbolo de la esperanza en el devenir de la población y que no aparece representado en el boceto original aunque sí en el modelo inmediatamente posterior de 1931. Asimismo, se hace referencia al orlado de ramas de palma y roble, indicadoras de las virtudes «ánimo y constancia» así como a las de «triunfo y victoria».


Año 1931

La corona real, que predomina en todos los modelos es la borbónica o cerrada y en su la aplicación en los documentos oficiales, hubo épocas en que careció de ella como el modelo citado de 1873, ostentando más tarde la Real borbónica hasta la II República en 1931 en que se retoma de nuevo la corona mural como se aprecia en la siguiente ilustración:


Año 1940

El 12 de enero de 1940 y en virtud de la estrecha vinculación de la Ciudad con la Armada, se aprueba por unanimidad, que dada la relación existente entre las Fuerzas Armadas y este Municipio, se convirtiera en realidad la idea de modificar los símbolos que integraban el escudo de San Fernando de ese momento completando los mismos con la adición del ancla, fundamental atributo de la Armada. Y por otra parte, la tradicional corona real cerrada se torna en abierta para timbrar estas Armas. Mencionamos que este modelo de escudo ha sido considerado por la doctrina como pictórico, por lo que no se adapta a las leyes de la heráldica y por este motivo es deseo del Ayuntamiento registrarlo como modelo heráldico:


2012

Escudo español de un solo cuartel. De blanco o plata, un puente de tres ojos de oro mazonado de sable, sobre ondas de azur y plata, sumado de dos columnas dóricas de plata, unidas por una cartela, con la inscripción en sable: «1810 Unión y Fuerza 1820» de la que pende una llave de oro. En jefe, triángulo de oro, resplandeciente de rayos de lo mismo, cargado de un ojo humano, que es símbolo de la Divina Providencia. En el flanco siniestro, sol naciente de oro con rayos resplandecientes de lo mismo. Sobre la boca superior, en el dado diestro: rama de laurel, de sinople y en el siniestro: rama de acacia, de sinople con su fruto, de gules. Ancla acolada de plata y soga de oro mazonada de sable. Al timbre, corona real cerrada, que es un círculo de oro, engastado de piedras preciosas, compuesto de ocho florones de hojas de acanto, visibles cinco, interpoladas de perlas y de cuyas hojas salen sendas diademas sumadas de perlas que convergen en un mundo de azur o azul, con el semimeridiano y el ecuador de oro, sumado de cruz en oro. La corona, está forrada de gules o rojo. En la punta, de cantón diestro al siniestro, filacteria con los Títulos de la Ciudad, que es una cinta flotante de plata, con la inscripción en sable: Muy Leal y Constitucional, Heroica, Invicta, Parlamentaria y Americanista Ciudad de San Fernando.Y cuyos motivos simbolizan: El puente Zuazo, la trascendencia histórica de la ciudad, principio, medio y fin de la evolución del término municipal. Las ondas azur y plata representan al Caño de Sancti-Petri, que limita y rodea al Municipio y al Océano Atlántico, esencial en el desarrollo marinero, en las comunicaciones con América y en la industria de la sal y la construcción naval, aspectos esenciales en la historia y desarrollo de San Fernando. Las columnas en plata, están referidas a las de Hércules, legendario conquistador de las tierras gaditanas y símbolo de la fuerza invencible que supuso este enclave. La llave de oro, simboliza a la inexpugnabilidad frente al enemigo. Las fechas «1810-1820» son las referidas a los dos gritos de libertad dados en la Ciudad, concretamente, contra la invasión francesa. El lema de «Unión y Fuerza», redundan en su significado. El ojo de la Divina Providencia con rayos luminosos, símbolo de la vigilancia permanente, clarificada por la fe. El sol naciente, esperanza de la población isleña en el devenir. Las ramas de laurel y roble que atribuyen las virtudes de la victoria, como expresión de la identificación progresiva del luchador con los motivos y finalidades de su victoria; así como los de fecundidad que tiene toda vegetación y la inmortalidad. El Ancla, la vinculación imperecedera de la Ciudad con la Armada Española. Corona Real cerrada, símbolo de la nueva forma política del estado Español consagrada en nuestra vigente Carta Magna de 1978.


(Manifestamos nuestra gratitud a D. Antonio Guillén Rodríguez por su gran ayuda al facilitarnos documentación)

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LOS ILLUMINATI Y MASONES EN LA ESPAÑA GADITANA


(Escudo actual de San Fernando-Cádiz)

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La historia no es realmente como no la cuentan y hay que rehacerla.
Están por todas partes. Hábilmente disfrazados. A veces son sutiles otras veces directos, provocativos y alucinantes. Extraños símbolos, signos, amuletos, y apretones de manos son componentes clave de la conspiración que nos confronta con la fuerza máxima y el mal.
«Esta conspiración satánica sólo tiene éxito porque la gente no puede creer que algo tan colosal y monstruosa realidad existe.»
El mundo es un concurso para nuestras almas. Las personas que están empujando los productos, la violencia y el sexo no están funcionando en forma aleatoria, Ellos tienen símbolos masónicos en sus logotipos. Están construyendo una prisión gigantesca sobre la base de su infierno mental. Este es el Nuevo Orden Mundial.


(El ojo Iluminati que todo lo ve es el culto al Sol negro de Saturno)

Para entender, debemos remontarnos a la historia, al 1 de mayo de 1776, el día en que, un ex sacerdote jesuita, formó su grupo ocultista, que designó como Los Maestros de los Illuminati.
Adam Weishaupt fundó su nuevo grupo sobre la base de la Orden Jesuita, con la cual estaba muy familiarizado. Los Maestros de los Iluminati eran una verdadera sociedad secreta, completamente cerrada al mundo exterior. Tenían un Plan preciso para eliminar todas las religiones e instituciones civiles y gobiernos, reemplazandolos con un nuevo gobierno global, un sistema al que Weishaupt llamó El Nuevo Orden Mundial.
¿Cuáles fueron los planes específicos de este Nuevo Orden Mundial? Nesta Webster, al escribir en su libro, «World Revolution» (Revolución mundial), hizo una lista de las siguientes seis metas:
1. Abolición de la Monarquía y de todo Gobierno organizado.
2. Abolición de la Propiedad Privada.
3. Abolición de la Herencia.
4. Abolición del Patriotismo.
5. Abolición de la familia (del matrimonio y de toda la moralidad, y la institución de la educación comunal de los niños) «Educación comunal de los niños» se refiere a la educación pública administrada por el Estado.
6. Abolición de toda religión.
Para lograr este plan, Weishaupt entendió que necesitaba poder sobrenatural, si iba a destruir con éxito la Civilización Occidental, que era religiosamente cristiana. ¡Por tanto, Weishaupt estableció sus Maestros de los Iluminati con una base ocultista!
La escala masónica se compone de 33 partes, masonería azul o en la que los masones hacen actividades buenas y todo bien, mientras suben de grado pasan a la masonería roja, en la que inician estudios y creencias ocultistas y por ultimo pasan a la masonería negra, donde tienen otros puntos de vista con respecto a la humanidad, acentúan mas sus creencias de idolatría cuales tienen como objetivo la unificación o la eliminación de religiones.
En España, la masonería moderna o especulativa, que es la masonería en el sentido actual de la palabra, fue establecida en 1727 al fundarse la Matritense, primera logia de Madrid, por lord Wharton, si bien funcionaba otra desde 1726 en Gibraltar. Años después, en 1739, lord Raimond constituía la Gran Logia Provincial de España, con sede en Andalucía. En 1780, se crea el primer Gran Oriente español, que alcanza gran florecimiento con Montijo, sucesor de Aranda. En este primer periodo, la masonería española tiene ya alcance y significación política debido a la actividad de Aranda y, principalmente, de Montijo, en quien se ha querido ver uno de los responsables del motín de Aranjuez.
Logias masónicas históricas de San Fernando (Cádiz)
4 ABRIL 8
COSMOPOLITA 22
LUZ 1
UNION Y FUERZA


San Fernando tenía logia propia desde 1870. Taller “Unión y Fuerza” fundada bajo el Gran Oriente Nacional de España del Vizconde de Ros antes de convertirse en el Gran Oriente Ibérico, con Boletín masónico de San Fernando (1881)
La masonería gaditana ha estado presente en actuaciones relevantes tales como la protección del general Francisco de Miranda, cuando estaba en vida encarcelado en el Penal de las Cuatro Torres de la Carraca (San Fernando-Cádiz), y posterior traslado de su cadáver a lugar seguro mientras se difundía la falsa y estratégica información de que había recibido sepultura en una fosa común del propio penal.
Protagonismo muy relevante en los actos de la formación y promulgación de la Constitución española de 1812 y su repercusión en Hispanoamérica.
En la actualidad tiene mucha importancia por ser Cádiz punto de reunión de La Fraternidad Skrull & Bones (Calaveras y Huesos)

Skull and Bones se diferencia de otras fraternidades semisecretas en varios puntos.
.- Tanto la lista de sus miembros como sus actividades son un secreto.
.-Es “una sociedad mayor”, debido a que sólo son aceptados los veteranos a los que les queda un año para su graduación.
.-Sus miembros tienen un historial de crímenes más allá de la Orden, aunque se desconoce si estos crímenes son parte de la iniciación o simplemente son un estímulo para rivalizar entre ellos.
.-La Orden inspira de vez en cuando una lealtad fanática. Se sabe de miembros que se han tatuado a cuchillo la insignia de la Orden en su carne.
.-Filosofía: el caos constructivo
“El Caos Constructivo” (podría decirse también desorden provechoso) es la metodología de las familias millonarias para perpetuarse en el poder.

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DIVINA GLOTONERÍA GADITANA: HUEVOS FRITOS CON PAPAS Y CEBOLLITAS NUEVAS

(Obra gastronómica de María —-Nota: La cebolla debe estar frita, no “pocha”. Pocha le llaman en estas tierras gaditanas a cocerla en aceite)

Cuentan, y con mucha razón, que a los “Huevos fritos”, habría que calificarlos como «plato nacional», pero son más que un plato. Representan un símbolo, una identidad nacional que se extiende en la literatura, en la política y en la historia y, sobre todo, en la forma de ser de los españoles en general y de los gaditanos en particular.
El hecho de que sea efectivamente un recurso humilde, o lo fuera en el pasado, no quiere decir que el plato no sea exquisito, ni que, para realizarlo a la perfección, deje de presentar dificultades. En Cádiz es la divina conjunción interactiva de los huevos, el aceite de oliva. Sin olvidar, las papas fritas. Ahora bien, freír un huevo en tierras gaditanas, aunque inicialmente parece una operación sencilla, en la práctica no es tan simple y la mayoría de la veces los huevos fritos, no son tales, sino una coagulación en aceite caliente o un serio desastre como el de Trafalgar.
La antigüedad del plato queda reflejada por la conocida pintura de Velázquez “Vieja friendo huevos”.

Asimismo, Lope de Vega, en una carta al duque de Sessa, habla de los huevos fritos. En una justa poética celebrada el 2 de marzo de 1612, Lope tiene que pedir prestados los espejuelos a Cervantes porque olvidó los suyos. Y escribe: «… Yo leí unos versos con unos anteojos de Cervantes que parecían huevos estrellados cual hechos… »
La humildad del plato puede comprobarse por el hecho de que en ninguno de los grandes libros barrocos de cocina cortesana aparezca.
Dicen, “se entiende comidos en figones, que los mejores huevos fritos con puntillas, los más sabrosos de yema, los más escarolados y crujientes de clara -finísima gorguera-, se ofician en Andalucía, de donde debe proceder la sentencia :
Toma el huevo de una hora
el pan, de aquel mismo día,
el vino que tenga un año
y algo menos la gallina”.

Mas de uno piensa que es gastar espacio y tiempo en formular un plato, cuya confección está al alcance de todo hijo de vecino. No obstante, de freír bien a freír mal un huevo, hay la diferencia de comerlo a no poderlo comer. Freír un par de huevos parece muy sencillo. Pero algo tendrá el asunto cuando algunos de los maestros de la cocina suelen afirmar que un buen cocinero pasa su examen si sabe «freír bien un huevo».
¿Usted qué opina?

LA DAMA BLANCA Y EL HOTEL CON ENCANTO EN SANLÚCAR DE BARRAMEDA

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El Hilton de Las Vegas fue el sitio donde Elvis Presley se presentó por varios años. Siempre se quedaba en el ático, y su fantasma ha sido visto en los bastidores del teatro donde cantaba.
Marilyn Monroe fue huésped frecuente del Roosevelt Hotel. Aunque siempre se quedó en la suite 1200 con vista a la alberca, han visto su fantasma en el espejo del vestíbulo.
Aahh… como nos atraen estos lugares con leyendas. Fantasmas, asesinatos, y niñas sonriendo mientras se alejan por pasillos interminables. Y que gustito, para cualquiera, pasar una noche en el hotel ABBA PALACIO DE ARIZÓN, un lugar idóneo para los amantes del suspense, aunque no del terror.


(Patio sXVII)

Según nos cuenta Patricia, Diego de Arizón fue un rico comerciante de Indias que vivió en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en el siglo XVIII. Siguiendo las crónicas, su familia era la más codiciosa que había en Sanlúcar. Su humilde morada tenía un patio porticado con columnas de mármol rojo, almacenes para mercancías y hasta un oratorio. Porque lo codicioso no quita lo beato.
Desde su torre mirador podía controlar la salida y llegada de las flotas ultramarinas. Entre copa y copa de manzanilla no se perdía detalle.
Pero claro, tanto viajar al Nuevo Mundo acabó pasándole factura. Su mujercita, Margarita Zerver, se sentía sola en esa jaula de oro. Así que buscó el calorcito humano en su criado, Juan Peix. Comenzaron yendo a solas al campo y a comer langostinos a Bajo de Guía mientras contemplaban el atardecer en Doñana. De ahí a compartir la alcoba, hubo solo un paso. En las ausencias de don Diego, se retiraban la doña Margarita y el don Juan a sitios ocultos, subiendo éste las más de las noches, luego que imaginaba estar recogida la familia, a la sala del dormitorio de la referida, donde pernoctaba, saliendo por la mañana en ropas menores. El arrejuntamiento era de dominio público. Como suele suceder en estos casos, lo sabía todo Cristo menos el cornudo.

Un día, el esclavo turco de nombre Cristóbal José, fue con el cuento a su amo. El pobre Diego, que venía tan contento, cargadito de plata indiana, se llevó un disgusto que “pa qué te cuento”. Vamos, que le arruinaron el expolio. Pero como era hombre juicioso, actuó con cautela. Llegó a casa a media noche y se ocultó en el desván. Allí agazapado escuchó al criado entrar a la alcoba de su Marga y todo lo que sucedió a continuación. Después de haber presenciado el festival pasional no le cupo duda de que la acusación era cierta. Entonces decidió tomarse la justicia por su mano. Tras la carnicería los emparedó.
Tiempo más tarde, fue detenido y ajusticiado. Muchos testigos dieron fe del adulterio de su esposa. La defensa alegaba que había actuado legítimamente, al ver agraviado su honor. El 26 de Septiembre de 1736 se dictó la sentencia. Fue condenado a pena de muerte, y posteriormente indultado por Felipe V a cambio de una sustanciosa indemnización. Ese dinerillo tan bien habido, el rey (este no estaba pasmado) lo invirtió en las obras del Palacio Real de Madrid.
Según cuenta la leyenda, las noches de luna llena puede verse a una dama vestida de blanco deambular por la casa y el torreón, hoy magnifico hotel ABBA PALACIO DE ARIZÓN, un regio cuatro estrellas al mando de su atento director D.Tristán Martínez.

También por los rincones sanluqueños se cuenta que justo cuando el viejo galeón cargado de oro de las Indias decidió tomar baños de luna en los arrabales de la Barra, un velo de sal cubrió el medallón de plata que presidía la estancia donde hacía años aguardaba su llegada.
La blasfemia había sonado demasiado hiriente hacia los cielos. El viejo Marqués, asomado a la espadaña que dominaba los océanos, creyó por un momento en su poderío y cuando vio entrando en la bocana el barco cargado de tesoros sintió la necesidad del reto: “Quiera Dios o no quiera, ya soy rico”.

Perdió el desafío. Segundos después la proa de su buque insignia bailaba sobre los ostiones del castillo y su sangre pintaba de azul las piedras de la hacienda y la seriedad de sus blasones.
Años después de los hechos narrados, el huraño Ibrahim atusaba una tarde su blanca barba en el lóbrego local del Callejón de los Perros. La ruina del de Arizón había arrastrado consigo a muchos indianos que basaban sus riquezas en los negocios del Marqués y el viejo judío había sabido reservar sus doblones para trocarlos por tan jugosa ruina.
En un arcón de cuero repujado guardaba, entre legajos que demostraban su noble procedencia, magníficos engarces de zafiros, collares de esmeraldas, adornos de oro y de marfil, gemas de todos los tamaños y colores, pero quizá fuera aquel medallón el que había conquistado sus sueños.

Todas las noches antes de dormir aterrorizado en su jergón de usurero, admiraba la delicada belleza de la dama enmarcada en el interior del medallón como si de una reliquia se tratara, parecía aguardar el momento de escapar de entre aquellos arabescos de plata para tomar posesión del palacio que el Marqués le había prometido.
Bien sabía Ibrahim que no fue el oro perdido la causa de tan gran desgracia en el marquesado, bien sabía que fueron aquellos ojos azules como las mareas de Santiago, los que habían envenenado el alma del comerciante. En el frío corazón de aquel engaste se guardaban los secretos del amor y los ardores de la última pasión.
No lo había notado antes, pero una noche al observar con detenimiento las filigranas que adornaban la tapa del medallón, descubrió, como si de un dibujo más se tratara, una fecha: 15 de agosto de 1712. Al principio no le dio importancia, pareciera que el artífice de aquella joya hubiera querido dejar junto a su firma el día de su terminación.


(Capilla)

Pero aquella fecha se le había quedado grabada en su pensamiento. Miró al calendario que adornaba su angosto despacho y sintió un sobresalto: estaban precisamente en la noche del 15 de agosto. Corrió hacia el arcón tropezando con los cientos de cachivaches que había ido amontonando en los distintos cuartuchos de su cubil, lo abrió sin poder disimular su excitación, al levantar la tapa que cubría el hermoso retrato se le escapó un grito de terror. El rostro de la mujer había desaparecido.
Subió temblando al más alto torreón de su casa, desde donde podía divisar, acunado por el viento de levante, el ahora sombrío caserón del desaparecido cargador de Indias y al punto, como si de un gato acosado se tratara, sus hirsutos cabellos se erizaron: al ver cómo, tras los raídos visillos del salón de baile, la silueta de una dama vestida de blanco llenaba de sombra y luz con el resplandor de una trémula vela los oscuros rincones del abandonado palacio.

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(Aquí se emparedó a doña Margarita Zerver y a su criado-amante: Juan Peix)

TORTILLA DE PAPA GADITANA

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La papa es originaria del Perú y ha sido cultivada desde hace 8000 años en América del Sur y era alimento importante de los Incas quienes desarrollaron técnicas avanzadas para almacenarlas. En el siglo XIV los conquistadores españoles la trajeron a Europa y en 1573 ya se vendía papa en Sevilla. En el 1900 se convirtió en uno de los principales alimentos del mundo. Sin embargo, pasó por temores y dudas en algunos lugares ya que se la atribuía ser la causante de muchos males, desde la lepra hasta la lujuria.
Cuenta una vieja leyenda andina que los hombres cultivadores de la quinua (cereal), dominaron durante muchos años a los pueblos de las tierras altas y, a fin de dejarlos morir lentamente, les fueron disminuyendo la ración de alimentos para ellos y sus hijos.
Ya al borde de la muerte los pobres clamaron al cielo y Dios les entregó unas semillas carnosas y redondeadas, las cuales, después de sembradas, se convirtieron en hermosas plantas que tiñeron de morado las gélidas punas con sus flores. Los dominadores no se opusieron al cultivo, con la mañosa esperanza de cosechar todo para ellos, llegada la oportunidad. En efecto, cuando las plantas se amarillearon y los frutos parecieron, maduros, los opresores segaron los campos y se llevaron todo lo que juzgaron era una óptima cosecha. Desconsolados y moribundos de hambre, los vencidos pidieron otra vez clemencia al cielo y una vez les dijo desde las alturas: “Remuevan la tierra y saquen los frutos, que ahí he escondido para burlar a los hombres malos y enaltecer a los buenos».
Y así fue, debajo del suelo estaban las hermosas papas, que fueron recogidas y guardadas en estricto secreto. Cada mañana, los hombres de las punas añadieron a su dieta empobrecida una porción de papas y pronto se restablecieron, cobraron fuerzas y atacaron a los invasores que, viéndose vencidos, huyeron para no regresar jamás a perturbar la paz de las montañas.
La papa entró en Europa, primero saltando a las islas Canarias, después a Cádiz para continuar su camino dirección Sevilla en donde las autoridades eclesiásticas no estuvieron de acuerdo con el nombre del tubérculo dado en Canarias y en Cádiz, argumentando que no se podía llamar como la cabeza de la Iglesia católica: su Santidad el Papa, y optaron por algo mas cercano como “patata” de “batata”.
Los gaditanos que son muy gaditanos y pocos dados a los amaneramientos de estirados y lechuguinos, le han llamado y llaman por secula seculorum: “papa”, como Dios manda. Igualmente canarios e hispanoamericanos, que puestos a sumar son mucha gente.
Que mal suena decir por estas tierras gaditanas “patatasss aliñadasss” (papas aliñaa). O ir de fino (hortera de ciudad) pidiendo una “tortilla de patatasss”, cuando lo suyo es “tortilla de papa” o “tortilla de papas”.
Da la impresión de que la tortilla de papas fue un plato humilde, una receta de subsistencia, antes de convertirse en un plato aceptado por las cocinas burguesas o, lo que es lo mismo, pudo existir durante siglos antes de entrar en los recetarios impresos. Que no conozcamos una receta de tortilla anterior a una fecha no quiere decir que no existiese sino que es posible que simplemente los escritores culinarios no le prestasen atención
A los gaditanos les repampinfla, si las tortillas de papa la llaman “española”, si la inventaron los navarros o los extremeños y menos aun admitir que las mejores se hacen en Bilbao.
La tortilla de papas es uno de los símbolos mayores de la cocina que opta por lo directo y lo sencillo. El hacer una buena tortilla de papa es una asignatura definitiva en el arte del buen cocinar. Con los mismos ingredientes, no hay cocinero o cocinera gaditana que haga una tortilla igual a otra.
En la tortilla de papas es importante el aceite, los huevos y sobre todo la calidad de la papa. El tema de la tortilla es rico y jugoso. Precisamente la última palabra define bien a la tortilla, “jugosidad”. Me repatea una tortilla secarrona, la malaje congelada y mas aún los “culi limpios estiraos” que me corrigen papa por patata.

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