PIEDRA DEL BRUJO O PIEDRA FILOSOFAL

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Piedra filosofal o Piedra del brujo, se la ha llamado así por su relación con la magia y la brujería. Una sola sustancia que era capaz de dar a su propietario vida eterna y riquezas sin límites. Un antiguo secreto vinculado a brujería y magia negra, oculto en extrañas imágenes y sugerentes códigos, una supuesta fuente de gran poder, riquezas sin límites, incluso la inmortalidad.  Quien tuviera el secreto de la Piedra filosofal podría fabricar cantidades insipientes de metales preciosos y desestabilizar no solo el mercado de divisas de su país, sino el del mundo entero, por esto la alquimia era ilegal en la mayoría de los estados modernos.

La Piedra filosofal tenía la facultad de transformar instantáneamente aquello que tocaba porque albergaba todos los procesos de transformación del mundo natural.

Aunque se describe en términos ambiguos está claro que la Piedra literalmente no es una piedra, no es algo que pueda hallar un aventurero o desenterrar un casa tesoros, sino que lo deben fabricar los buscadores de conocimiento y los hombres de ciencia. La Piedra filosofal no es una sustancia solida o rocosa, es un concepto que puede ser casi líquido. La descripción más usual es la de un polvo rojo inusualmente pesado o a veces una piedra roja o glóbulo rojo, en ocasiones puede ser un material  parecido al ámbar.
En el mundo antiguo un filósofo era buscador de sabiduría, un poderoso sabio entregado a desvelar los secretos del mundo natural, se decía que la piedra filosofal era la clave de todo esto.

Durante miles de años la Piedra obsesionó al mundo civilizado, ningún objeto excepto el Santo Grial la supera en leyenda. El efecto de la Piedra filosofal sobre el cuerpo humano era supuestamente extender la vida al máximo, convertía al propietario de la piedra casi en inmortal.

Son los filósofos de medio oriente quienes escriben en el siglo VI y VIII, que uno de ellos ha encontrado el secreto y dicen conocer los ingredientes para fabricar el compuesto llamado Piedra filosofal y haber dominado los peligrosos procesos para combinarlos. De esta misma época es cuando se aplica otra palabra a los buscadores: “alquimistas”. Es durante las cruzadas cuando las leyendas de la Piedra filosofal empiezan a llegar a Europa. La idea de la Piedra filosofal no tarda en atrapar a los estudiosos europeos y armados con las traducciones de los textos orientales emprenden su propia búsqueda para producir la piedra pero será una búsqueda envuelta en el secreto. Este arte se transmitía solo directamente a los aprendices y no debería difundirse.
En el siglo de oro del XVII la alquimia occidental y sus ejercicios parecían lógicos y alcanzables. Son los científicos europeos del siglo XIII quienes emprenden la búsqueda la Piedra filosofal mas en firme, creen que este compuesto puede convertirse en el elíxir de la inmortalidad o añadir a metales bajos para producir oro, aunque parecen divagar para nosotros poseen solidas bases científicas.


Los alquimistas medievales, como mas tarde los masones, usaron símbolos y palabras enclaves que siguen desconcertando a los estudiosos del tema. Cualquier libro de alquimia está lleno de simbolismos, imágenes y extraños jeroglíficos. Tenemos que recordar que la alquimia nos lleva a los artesanos y estos tenían fama de preservar los secretos, habilidades y conocimientos. Lo conseguían a través de símbolos y un lenguaje especializado.
Aunque muchos alquimistas anotaban formulas, paso a paso, para fabricar el compuesto conocido como Piedra filosofal, los ingredientes que utilizaban continúan envueltos en el simbolismo. Por ejemplo un león verde tragándose al sol, significa que hay una piedra que disuelve el azufre o un pavo real en el interior de una redoma, la cola del pavo representa el color que se forma justo antes de producirse el elíxir rojo o Piedra filosofal.
Quienes han estudiado los registros de la alquimia creen que uno de los ingredientes utilizados en la Piedra filosofal es el mercurio ya sea en forma pura o modificada. Los otros ingredientes son objetos de debate pero esta claro que la mezcla debe purificarse y transformarse una y otra vez mediante el fuego, también hay que seguir distintas fases indicadas por distintos colores. Empezamos con el negro que cambia a blanco y este a amarillo y finalmente a rojo y sobre este la proyección de la Piedra filosofal es inminente.

Al trabajar con metales es muy fácil alterar sus propiedades, se puede perfectamente hacer un cobre amarillo como el oro o blanco como la plata, podemos cambiar la dureza de los metales.

La transmutación es un proceso que se ve constante alrededor nuestro, en la naturaleza que nos rodea las cosas siempre se convierten en otras: el mosto se convierte en vino y luego en vinagre, en el mundo orgánico los gusanos se transfiguran en mariposas. Si este tipo de cambios es normal por qué no aplicarlo a los minerales.  Antiguamente se creía que los metales más bajos se convierten en el interior de la tierra en metales más nobles. Se puede acelerar el proceso en los metales aplicando un calor constante igual o mayor que el que se encuentra en el centro de la tierra de modo que se acelera el proceso de crecimiento orgánico y natural.
Para el alquimista el mismo proceso que puede convertir el metal en oro también puede producir longevidad e incluso la inmortalidad. Algunos alquimistas creían que la Piedra filosofal acabaría con las impurezas del cuerpo y devolvería la salud perfecta. La transformación del oro era una prueba que se había tenido éxito, trocando la naturaleza pero también las almas y en ultimo termino accediendo a la inmortalidad.


La alquimia recurre al mercurio como uno de los metales para fabricar la piedra filosofal, trabajar con mercurio entraña muchos peligros, uno de ellos es que provoca cambio de personalidad y aberraciones mentales y emanar sus vapores es toxico, se pueden caer los dientes y provocar convulsiones.
Crear la Piedra filosofal exigía crear la mezcla de metales pesados que el alquimista debería ingerir intencionadamente o no. Al calentar los fogones con carbón se tenía el riesgo de envenenarse con monóxido de carbono. En la búsqueda de la longevidad se estaba acortando la vida propia o como poco dañándola. Los buscadores de la Piedra filosofal también tenían peligros fuera del laboratorio. Los verdaderos alquimistas no solían difundir sus textos entonces corrían el riesgo de acabar secuestrados y torturados para lograr sus secretos.

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