SAN SERVANDO Y SAN GERMÁN, LA ROMERÍA DE LOS CAÑAILLAS DE SAN FERNANDO EN EL CERRO DE LOS MÁRTIRES

guia-del-suspense-en-la-provincia-de-cadiz

Los cañaillas son los oriundos de la Isla San Fernando en Cádiz, una isla de la cual se tiene constancia ha estado poblada continuamente a partir del Neolítico
Los primeros seres humanos identificaron –posiblemente por el olfato- los sutiles poderes que se encerraban en las plantas, atribuirían sus virtudes a algo invisible y sutil que las habitaba: al mundo de los espíritus y a la magia, entendida ésta no como un acto de fe, sino como un esfuerzo en el que se unen la mente consciente y el poder inconsciente para lograr una concentración de fuerza y energía dirigidas a la consecución de un objetivo.

La romería consiste en el traslado de los Santos, en procesión, desde la Iglesia hasta la Ermita, donde se celebra misa y es día de júbilo en las familias isleñas por ser fiesta local.
A los pies de la Ermita, distintas carpas y chiringuitos amenizan el día con actuaciones y degustaciones gastronómicas. Es típico de esta romería el consumo de productos de la estación otoñal, como castañas, nueces, piñones, almendras…

Es una fiesta agrícola cristianizada en un lugar de enorme poder energético y trasfondo mágico, motivo por el cual siempre ha estado poblado  y tenido culto. Se celebra el 23 de octubre, una semana antes de la noche de Todos los Santos.


En la antigüedad las castañas eran el alimento de los difuntos en su viaje al Más Allá. En la actualidad para aplacar las iras de los difuntos, además de encenderles las típicas lamparillas de aceite en la noche de Todos los Santos, hay costumbre de dejar unas castañas como ofrenda y así las almas de los difuntos no se interesarán por otros frutos, ni estropean la cosecha guardada.

Llevando una castaña en el bolsillo, nos aseguramos la buena suerte. Si soñamos con un castaño quiere decir protección, ningún enemigo va a conseguir desviarnos de nuestro camino. Si soñamos que comemos castañas crudas significa que debemos ser previsores para alcanzar nuestros objetivos; si comemos castañas cocidas o asadas, presagia visitas de amigos en casa.

Hay una brujería muy buena, eso dicen las brujitas locales, que  para romper definitivamente las relaciones: se necesitan cinco nueces con su cáscara, que hay que hervir en dos litros de agua hasta que se reduzca a la mitad. Luego se echa el agua (separadas ya las nueces) en el baño y hay que sumergirse tres veces. Así se cortan las ligaduras kármicas. Muy importante: NO HAY QUE VOLVER A MANTENER RELACIONES SEXUALES bajo ningún concepto con la persona de la que nos estamos desligando.

En cuanto a las nueces la tradición que manda que en la fiesta de los fieles difuntos se dé a elegir a una chica soltera entre dos nueces, una vacía y otra llena, si escoge la vacía, no se casará ese año, si escoge la llena, pronto encontrará marido.
Si encontramos una nuez con tres “costuras”, en lugar de las dos que normalmente tiene, debemos guardarla, porque tiene un gran poder mágico para atraer la prosperidad y como protección. También es normal colocar  una nuez en la cuna de los bebés para protegerlos de las maldiciones y encantamientos. Se recomienda a las embarazadas que lleven una nuez sin romper en el bolsillo para evitar el aborto
Referente a las almendras, estas simbolizan el secreto que debe ser descubierto para poder nutrirse de él, física o espiritualmente. Se dice que de una rama de almendro era la vara mágica de Aarón.
Los hombres (no sirve para las mujeres) que quieran que su relación perdure, han de cortar con sus propias manos una ramita de almendro, cortar de ella un pedacito pequeño y llevarlo consigo durante una luna (28 días). Al cabo de este tiempo, tocar disimuladamente a su amada con dicho trocito y por fin guardarlo en una caja de plata; mientras la ramita permanezca allí, continuará la relación.

En la época neolítica de la Isla de San Fernando, existía el matriarcado y un máximo predominio de la Diosa y su culto en el
sentido más estricto de la palabra. Se la veneró bajo diversas formas, con nombres personales. Incluso en las edades posteriores, y a pesar de la enorme influencia del cristianismo y de otras religiones, la Diosa Madre persiste en la magia, las supersticiones, disfrazada de lujuria, de alegría, de maternidad, etc. Sin darnos cuenta, todavía nos referimos a ella cuando hablamos de la madre naturaleza o a madre tierra. La importancia de la colaboración femenina en la generación, considerada entonces aún más valiosa que ahora, contribuyó a subordinar la vieja idea de la divinidad masculina a la feminidad triunfante de la Gran Diosa, y a que los órganos y funciones femeninas y maternales se convirtieran en los signos por excelencia de la vida, y de la muerte (como termino terreno de esta) y la existencia de ultratumba (como renacimiento).

Por aquí, en estas tierras, hallamos a la triada terrestre: Persefone, Demeter y Hecate; y a la triada celeste: Artemisa, Selene y de nuevo Hécate (que era considerada una diosa triple por si misma). Incluso la idea sobrevivió al cristianismo encarnada en la Virgen María, su madre, Sta. Ana y su abuela, Santa Emerencia
El simbolismo de la “diosa madre” es un referente de Gaia, de la naturaleza, y de la vida… Luego fue sepultada (parcialmente) por el simbolismo del dios padre, referente de la ciencia y la destrucción… Luego, el dios abstracto.


Los santos Servando y Germán nacieron en La Emérita Augusta, hoy conocida por Mérida, en el seno de una familia de la grandeza romana, hermanos de diez hermano/as más, que tenían sus padres Marcelo y Nónia, los cuales fueron todos martirizados y degollados. Algunos historiadores dicen que ella, la madre, no murió de forma violenta.
Marcelo, o Publio Elio Marcelo, que así se llamaba,  era centurión del poderoso ejército romano y cuyos dos hijos Servando – que significa “el que guarda” y Germán “lancero guerrero”, – servían en las legiones romanas como soldados, por eso se les representan vestidos con esas faldas que se usaban entonces como parte del uniforme.
Marcelo, murió martirizado en Tánger el día 29 de octubre, fecha que conmemora la iglesia católica en recuerdo de aquel santo varón, los demás hermanos fueron cayendo en la siguiente cronología: los tres primeros que cayeron en el suplicio, fueron Claudio, Lupercio y Victorio, degollados en León por sentencia de Diogeniano, sus reliquias se guardan en el convento de San Claudio en León, celebrándose fiestas en su recuerdo el 30 de Octubre. A continuación fueron sus hermanos Celedonio y Emeterio, los que alcanzaron la palma de la gloria que se traduce en su muerte por martirio y degollamiento. Esto ocurría en Calahorra celebrándose fiestas en su honor el día 3 de marzo.
Por una razón o por otra, los cañaillas de la Isla de San Fernando en Cádiz a estos santos metidos con calzador, ni pitos ni flautas y ellos soterradamente van a lo suyo que es un sentimiento milenario por su Señora a quien la llevan marcada a sangre y fuego en su corazón, Aún perdura en el subconsciente colectivo las diosas Isis, Astarté y otras que el pueblo cañailla ha ocultado sabiamente.

libro-trazos-jerez-asombroso

DIA DE TODOS LOS SANTOS EN SAN FERNANDO (CÁDIZ)

guia-del-suspense-en-la-provincia-de-cadiz

A unos se les da bien unas cosas, a otros las suyas propias, y a Paco Blas se le ha otorgado, sin saber él por qué razón y para qué, el don de ver a los seres muertos. No todos naturalmente, si no sería un guirigay, tan solo a unos cuantos. Con algunos de ellos puede hablar, con otros no cruza ni media palabra.
Ver fantasmas o muertos, por denominarlos de alguna manera, tiene desde luego sus incomodidades para Paco Blas, por ejemplo escuchar sus pasos en el pasillo o dentro de su propia habitación en el momento que no lo desea, le ponen verdaderamente atacado de los nervios, y si encima intenta conciliar una siesta, ésta ese día es siesta perdida. Ni que decir cuando el desencarnado de turno ha sido inquieto en vida.
A los muertos Paco Blas los ve desenfocados, al principio le costó trabajo acostumbrarse a este tipo de visión, mas con el correr del tiempo se habitúo a ello y ya no echa de menos la falta de nitidez en los seres desencarnados,  sus ritmos de vivencias y cosas.
A estas alturas de sus años, puede decir sin temor a equivocarse que tiene buenas artes y mañas para charlar con estas personas fallecidas, mientras a su alrededor los demás tan sólo notan en él como si estuviera rezando o hablando en voz baja cosas ininteligibles.
Ochocientas cincuenta y siete monedas, ahí están”, escucha le dice refiriéndose al Callejón de Cróquer, un pintoresco pasaje en la isla San Fernando con tiestos a lado y lado del mismo. Quien se dirige a Paco Blas es un hombre de unos sesenta y pocos años con buen porte y altura, atuendo militar de la época napoleónica. Respondió en vida al nombre de  Francisco, llevando de apellido Miranda. Nació en tierras de ultramar, lo que hoy día es Venezuela, muriendo en el Penal de la Carraca o de las Cuatro Torres, por masón, enamorado, mujeriego, pendenciero y revoltoso.
—Ochocientas cincuenta y siete monedas de oro es una buena suma, en los días de ayer y no menos en los de hoy—, le contesta Paco Blas mientras se encuentra acodado sobre la barra del Bar Reverte en la calle Real, apurando una copa de vino de Chiclana, acompañada con la especialidad del local, consistente en  flamenquines.


Un día de Todos los Santos, de un año cualquiera, en el apeadero y estación de trenes Bahía Sur,  conozco a Paco Blas mientras hago tiempo a la espera  del próximo tren, el que me correspondía lo he perdido por estar haciendo el tonto. A estas horas el recibidor de la estación está prácticamente vacío, ha pasado la hora punta donde las gentes van dale que te pego a lo suyo, repletas de ilusiones y preocupaciones, ensimismadas en mundos sin sentido.
No sé por qué  Paco Blas se sienta a mi lado, la cuestión es que pronto  pegamos hebra. Me contó él,  como de golpe sus cosas se le torcieron en un abrir y cerrar de ojos, yéndole todo de mal en peor, hasta encontrarse con sus huesos durmiendo en la calle.
En su huida hacia adelante y a la par a ninguna parte, se halló un día sentado en un banco en el pueblo gaditano de San Fernando, cerca del albergue Hogar Federico Ozanám, en la mismísima calle Lope de Vega numero cincuenta de la antigua calle Comedias, llamada así en recuerdo al primer teatro en el pueblo del cual tan solo queda en el barrio uno pequeño reciclado en casa de alterne con putas venidas a menos, frecuentado por gentes de dudosa reputación y mal vivir.
En este albergue de acogida a las personas sin techo, regentado por las hermanas de la Orden de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, llamó a su puerta preguntando por Sor Ana, diciendo que le enviaban los Caballeros Hospitalarios de Cádiz. Quien le recibe y atiende en la portería es un antiguo cabo de la Legión, desdentado a causa de las arenas del Sahara, las mismas que a pesar del uso de pañuelos para cubrirse la cara, se te cuelan en las encías, causando a la larga y a la corta el desarbolado de toda la dentadura.
Con un maletín y cuatro cosas es admitido Paco Blas a pasar la noche bajo la condición de hablar con la asistenta social al día siguiente.
La habitación en el albergue asignada a Paco Blas es la tres y la cama adjudicada la uno, figurando en la tarjeta de admisión: 3-1, perdiéndose su nombre a todos los efectos. Entre los suelos limpios y las camas hechas se entretiene mirando el techo machacado por los pensamientos que cruzan por su cabeza, sin ofrecerle respiro alguno.
Esa noche se duerme pronto, inquieto, conciliando el sueño a saltos, despertándose a menudo llevado por la intranquilidad de su situación, viendo y sintiendo como en  poco tiempo ha caído desde el andamio de la comodidad  para verse rodeado de gente atormentada, ladronzuelos, yonquis, asiduos de prisiones y todo tipo de desterrados de reinos inciertos,
De sonido de fondo tiene Paco Blas, los ronquidos sobrenaturales de un compañero de habitación retumbando entre las paredes, acompasados con ventosidades sonoras, verdaderas descargas de fusilería dirigidas directamente a sus pesadillas.
Dormir, dormir, lo que se llama dormir, obviamente no puede, aunque de vez en cuando logra fundirse con la obscuridad total de la habitación. En estas se encuentra, cuando le ve a él por primera vez, llamándole la atención sus movimientos, los mismos que pueda tener alguien que desea pasar desapercibido. Se dirige a la puerta de entrada del cuarto, la abre y cierra con ruido. En la oscuridad puede apreciar Paco Blas que es un hombre joven, delgado, bien formado, cabello largo, un poco rizado, va con el dorso desnudo, viste tan solo ropa interior. A sus sentidos todo es rápido y claro, tan claro como minutos después le sigue el propietario de los ronquidos, con la diferencia que este sí regresa, eso si, es de anotar que no lo ve tan nítidamente como al joven.
A la mañana siguiente, después de varios días de haber estado tirado en la calle, sobre su cuerpo rueda el agua caliente de la ducha que completa con un meticuloso afeitado de oreja a oreja, cuidando de no dejar pelo en su barba sin tronchar. Se pone muda limpia, de las pocas que aún le quedan de la espantada precipitada en Granada capital. Del Albaicín  fue expulsado por no pagar el alquiler a su arrendataria Ángela, una enfermera cuyo principal atributo y único es el poseer un culo bíblico, majestuoso y monumental tamaño tres estadios.
Las calles de San Fernando son rectas, de un pueblo que floreció como Cádiz a partir de las naves que regresaban de las Indias, en sus atarazanas se reparó infinidad de barcos militares, no sorprende entonces que su población haya estado relacionada con la marina, engalanando la ciudad con casas señoriales.
En la plaza de la Iglesia Mayor se topa Paco Blas con el  joven de la noche anterior por tercera vez entrando a través de ese inmenso portón que da acceso al templo principal de la población. Desde el otro lado de la plaza y junto al hotel Roma no duda en reconocerlo. He dicho por tercera vez, dando a entender hay una segunda que no debe uno de saltar. La segunda ocasión fue en el cuarto de las duchas mientras se encontraba bañándose dispuesto a empezar el día, Estaba solo porque madrugó, evitando las aglomeraciones posteriores de gente,  antes que la campana sonará en el albergue llamando al desayuno.
Tenía él  la cortina del baño entreabierta, dejada a ex profeso para vigilar su bolsa de aseo, donde guarda además  de las cosas propias de baño, la cartera, el pasaporte, el móvil,  Le mira directamente a sus ojos a través del espejo. Él también le atisba. Esta vez va en vaqueros, camiseta y zapatillas deportivas. Todo es rápido y no le presta más atención por encontrarse pendiente  de cuidar sus pertenencias a la par de los que van o vienen. Cuando sale de la ducha ya se ha marchado y pronto se olvida del joven, hasta este preciso momento cuando lo encuentra de nuevo, como ya he dicho entrando en la Iglesia Mayor parroquial de San Pedro, San Pablo y los Desagravios en la plaza principal del pueblo.
Dentro de la Iglesia Mayor de San Pedro y San Pablo, está sentado paco Blas en el segundo banco, un poco antes se ha arrodillado por impulso delante del retablo de Nuestra Señora de la Soledad y el Santísimo Cristo de la Redención. Al poco tiempo toma conciencia de él, el mismo que vio por primera vez en la habitación del albergue, que situándose a su lado le dice con voz hueca: “ve al Panteón de los Marinos Ilustres”.  Todo acontece muy rápido, poco más y no escucha sus palabras, ya no siente su presencia, tan solo sus últimas indicaciones: “Bajo la lámpara de los treinta y dos escudos”.
El joven se llamaba en vida José Monge Cruz. Veinticuatro años debe tener José Monge Cruz, ha tomado esta apariencia porque es la época en que fue más feliz llevando consigo la compañía de los acordes de Paco de Lucía y el sobrenombre de Camarón de la Isla. Ahora frecuenta y recorre sus pasos, de un lado a otro, aquí en su isla natal, vestido de traje blanco. En el “Bar 44” le ve Paco Blas a menudo, se sienta frente a él mientras toma los domingos en la mañana café con leche y churros. Le mira, Paco Blas observa. Se deja estar. Sus ojos no son de aquí, ni de otro lado, dan tranquilidad y sentimiento. De ellos siente muchas cosas en el resonar de sus silencios, mientras los colores de los murales del propio bar le trasladan a tiempos cuando existían montañas blancas en las salinas y cuando del yunque del padre del Camarón en la fragua saltaban las chispas chisporroteando el compás y el cante por lo bajito. En este “Bar 44”  se reúnen los que salen en la madrugada a faenar por ser el  primero en abrir las puertas permitiendo meter en el cuerpo un golpe de alcohol, calor y fuego.


Con él, el único, uno de los grandes del flamenco, recorre Paco Blas, a ratos, tramos de las calles pasando por Las Siete Revueltas o el Callejón de las Ánimas colgado de las historias que le va contando, del ayer, del presente y del mañana. Yendo los dos, de un lado para otro, en este más que curioso San Fernando, van a parar a un lugar en donde se extraía el barro para hacer ladrillos, dando nombre al parque que ahí se ha construido llamado El Parque del Barrero. En estos mismos espacios, por allá en los años 1810 cuando los españoles estaban a la gresca con los franceses, tres ejércitos (ingleses, portugueses y españoles) montaron un guateque para fastidiar al enemigo, o sea a los franceses.
Después de esquivar y rodear los dos un lúgubre sitio impregnado de dolor, miedos, angustias y sufrimiento en el que se escuchan los lamentos de una mujer muy joven, tira de él  José Monge Cruz y llevándolo a uno de los rincones del parque donde hay un escrito sobre piedra que le hace leer en voz alta, un par de repetidas veces.
“Cuando el Sol ilumine mi despertar temprano,
Cuando sienta en el aire el aroma de una flor,
Cuando contemple a un niño,
Cuando mi risa se funda en otras risas,
Cuando las nubes oscurezcan el cielo,
Cuando me encuentre solo y abatido,
Cuando mi llanto quede preso en mi pecho,
Cuando mirándome al espejo me dé cuenta del tiempo
que ha pasado,
Cuando transcurra la diaria rutina,
Cuando me sienta vivo…
tu rostro soñado se cruzará una vez más,
en mi camino…
y sabré con certeza que permaneces viva”.

trazos

MASONES SOBRESALIENTES EN EL PANTEÓN DE MARINOS ILUSTRES – SAN FERNANDO (CÁDIZ)

guia-del-suspense-en-la-provincia-de-cadiz

Una gran mayoría de las casas importantes de Cádiz miran al mar que la circunda. Esta antigua ciudad mercante, museo viviente de un pasado milenario, babel del comercio mediterráneo y de la ruta a las Indias Occidentales, baluarte de la resistencia española a la invasión napoleónica y sede de las famosas Cortes liberales de 1812, fue un hervidero de actividad masónica, como lo corroboran numerosos estudios recientes, y fue también, secretamente, el taller de forja de la revolución de la independencia americana.
1717 es el año que suele darse para señalar el inicio de la masonería moderna. En esta fecha, cuatro logias londinenses fundaron la Gran Logia de Londres. En 1723, fueron redactadas las “Constituciones de Anderson” que contienen las primeras formulaciones de los nuevos fines de la masonería en las que se basan la mayor parte de los masones, los “regulares” -, todavía, hoy.
El término masón viene del francés maçon, que significa albañil. Eran los antiguos picapedreros o constructores de catedrales que se juntaban por gremios. En 1711 dos pastores protestantes hacen las primeras constituciones masónicas en Inglaterra y deciden que en lugar de hablar de Jesucristo o la Virgen María, ya que eran protestantes y no es una sociedad religiosa, decidieron llamar al ser supremo el Gran Arquitecto del Universo en lugar de Dios, Alá o Yahvé.
El Tribunal de la Inquisición en 1738, prohibió la Masonería. Esta prohibición fue sancionada por el apoyo de la autoridad real, mediante un edicto del Rey Fernando VI, en 1751. Y mantenida por Carlos III, pese a su aureola de ilustrado. Este, siendo Rey de Nápoles, había prohibido la masonería bajo severas penas, por considerarla “gravísimo negocio o perniciosa secta para el bien de Nuestra Santa Religión y del Estado”.
Estas prohibiciones supusieron una barrera casi infranqueable que impidió, prácticamente, el desarrollo de las ideas masónicas.
La primera logia de la que se tiene noticia en España fue la fundada, el 15 de febrero de 1728, en la madrileña calle de San Bernardo, por el Duque de Wharton, con el nombre de “Las Tres Flores de Lys”.
La segunda logia que se creó en el continente europeo fue en Gibraltar. Se constituyó el 9 de marzo de 1729. Llevaba el nombre de “Lodge of St. John of Jerusalem”. Estaba registrada con el número 51, inmediatamente después de la de Madrid, como “Gibral­tar Lodge”. En 1750 algunos militares franceses e ingleses celebraron diversas reuniones masónicas en Barcelona, pero no llegaron a constituir logias regulares. En 1755, fueron denunciados ante el Tribunal de la Inquisición, un grupo de súbditos extranjeros que se reunía en Cádiz.
En 1772, unos soldados holandeses de la Guardia Walona de Su Católica Majestad el Rey de España, constituyeron una logia, en Madrid, por mediación de “La Discrète Imperiale” de Alost, dependiente del Gran Maestre Provincial de los Piases Bajos. Según los procesos inquisitoriales que se incoaron en aquella época los masones que había, en la España del siglo XVIII, eran en su mayor parte súbditos extranjeros, iniciados en sus respectivos países, que estaban sólo de paso, y que descono­cían muchas veces, incluso, la prohibición que pesaba sobre la Masonería en los territorios de la Corona Española.
Hablar de la masonería gaditana es hablar de más de doscientos años de presencia de masones en estas latitudes. Desde la época dorada de la actividad comercial de sus puertos con América, Cádiz ha constituido una fuente inagotable de logias y de masones. No es casualidad que la presencia de comerciantes, marinos y transeúntes de las más diversas nacionalidades conformasen el carácter abierto y liberal de la población que supo asimilar las costumbres, gustos y novedades que le aportaba esta presencia. De hecho, la primera noticia documentada que se tiene en Cádiz de un masón es en el año 1777 y referida a la documentación que se recoge al fallecimiento de un vicecónsul ruso en esta ciudad. En 1755, hay clara constancia de que Cádiz un grupo de franceses e ingleses, procedentes de Gibraltar, tuvieron reuniones y diversos contactos antes de ser delatado a la Inquisición.
A finales del siglo XVIII existía en Cádiz dos logias de rito escocés, pero su labor en sus principios era fundamentalmente comercial. Sabido es que las sociedades secretas surgen de un sentido de solidaridad ante un peligro o ante una necesidad de cooperación. Una de estas logias es, sin duda, de las más antiguas de España.
El comercio con el extranjero estaba escasamente salvaguardado por el estado, de tal manera que los comerciantes que necesitaban de una series de ayudas, contactos, medidas de autoprotección, solamente en las secretas podían encontrar todas estas necesidades.
La casa en que acostumbraban a reunirse, principalmente para extranjeros sobre todo franceses era la llamada “de la Camorra” (bautizada así por el pueblo, por los ruidos de las discusiones que en él se originaban), se sospechaban actividades de tipo masónico, ateneo artístico-literario. Se supone que, en un principio, fines comerciales y culturales fuesen los únicos que llevaron a los comerciantes de Cádiz a la creación de este círculo, quizá el primero que se funda en España, que se crea, con el fin de recibir y poner al alcance de sus socios los periódicos extranjeros, así como los libros más importantes que se publicaba en España y fuera de ella.
Se conoce, incluso, dos nombres de ciudadanos franceses que en 1794 fueron delatados a la Inquisición por francmasones y por retención de libros prohibidos, constan dos nombres de dos gaditanos oficiales de la Marina en la logia de la Reunión Española de Brest en 1801.


Ignacio María Álava y Sáenz de Navarrete


Gabriel Císcar y Císcar


Federico Gravina y Napoli


Casto Méndez Núñez


Francisco Antonio Mourelle de la Rúa


Victoriano Sánchez Barcáiztegui


Cayetano Valdés Flores

libro-trazos-jerez-asombroso

EL CIERRO DE DOLOR, MUERTE Y MIEDO – SAN FERNANDO – CÁDIZ

guia-del-suspense-en-la-provincia-de-cadiz

Las poblaciones de provincia tienen un encanto especial, un sin sabor, un sin sentido. En el interior de estas hay lugares en que el tiempo se ha marchado o no ha nacido, permitiendo que otras sensaciones te besen el espíritu mientras los duendes, las historias se introducen en todos los resquicios de tu cuerpo y alma.
En San Fernando (Cádiz) hay una plaza andaluza adonde nadie llega, a no ser que se haya perdido o tenga un propósito y “mandao”, es la Plaza del Santísimo Cristo de la Vera Cruz. Ahí el levante se apacigua, la brisa se hace muy tenue, entretanto las moscas “cojoneras” de verano “machadianas”, se arrancan por “alegrías” de Cádiz:

Tirititran tran tran tran…
tirititran tran tran tran…
tirititran tran tran tran…
tirititran tran tran …trantero
tirititran tran tran …

…y los mosquitos salineros hacen palmas tarareando a su Camarón de la Isla.

Muy cerca de esta plaza hay una calle y en esta calle el número 13. En el número 13 de la calle Méndez Núñez, ante ella fue tiroteado el alférez de navío José Varela Vásquez  una madrugada del 21 al 22 de julio cuando corría el año 1936, muriendo a causa de las heridas. En los herrajes del cierro de esa casa del número 13, aún se pueden apreciar varios impactos de bala. Dicen algunos vecinos, aunque la mayoría calla, cuando cae el día y se escapan las luces, se suelen escuchar gemidos masculinos y lamentos llamando o pronunciando un nombre de mujer.
En Andalucía hay un pueblo, en ese pueblo hay una plaza, en esa plaza hay una calle cercana, en la calle hay número 13 y en ese sitio hay un cierro en donde a alguien, previamente a su hora, se le desquebrajó la vida una madrugada de verano, poco antes que cantara el gallo y repicaran las campanas de un pueblo de provincia: San Fernando.

En la arquitectura doméstica andaluza se utiliza la palabra “cierro” para designar el balcón o mirador acristalado y enrejado. Más allá de la ventana y de su finalidad de iluminación-ventilación (ventus), el cierro es un elemento arquitectónico que sobresale del muro para acercarnos a la calle, una salida encubierta del espacio privado al espacio público, incursión justificada en el concepto de la casa árabe y mediterránea.
En el actual urbanismo son casi prohibitivos por invasión de calzada y escasez de espacio. La época gloriosa del cierro es el siglo XIX, perviviendo en el siglo XX y adaptándose en su decadencia a los nuevos materiales constructivos en la actualidad.
Un cierro, de mayor complejidad que la ventana, se compone de varios elementos. El vano es de grandes proporciones y, a veces, mayor que la puerta de la casa. Con un marco o bastidor que se prolonga hacia fuera forma un pequeño recinto de madera acristalada, protegido de las miradas exteriores por visillos. Este receptáculo descansa sobre un antepecho o podio de ladrillo o de obra y se remata por arriba con una cubierta de forma trapezoidal. Los cierros se construyen en planta baja y alta, teniendo mayor importancia los primeros
Desde el interior del cierro se puede apreciar la perspectiva de la calle con una gran visibilidad y hace innecesaria la salida exterior. En los antiguos cierros era la celosía de madera la que protegía de las miradas callejeras; con el siglo XIX el cierro incorporó cristales y visillos, creando un espacio confortable y permitiendo la colocación de asientos.

libro-trazos-jerez-asombroso

CÁRITAS SAN FERNANDO (CÁDIZ) – UNA LUZ A LA ESPERANZA

guia-del-suspense-en-la-provincia-de-cadiz

La ilusión por el cambio es lo único que puede salvar al pensamiento creador de su colapso, de su destrucción; esto no es nuevo ya sucedió en Roma cuando sus gentes no fueron capaces de imaginar una alternativa a lo establecido. Estamos ante un cambio interior y exterior, para esta transformación se requiere la calidad del sujeto real. Si se consigue hay un atisbo de esperanza, sino entra la humanidad en una nueva parte de su historia que es el empezar la era de la “sub humanidad” o lo que es lo mismo, una involución. El sujeto es la clave. Se necesitan unos nuevos seres humanos viables.

¿Quiere un café? Son las primeras palabras alegres que recibe y escucha aquella persona que se acerca en las mañanas al Servicio de Atención Social de Caritas San Fernando. La persona que en medio de su desarmonía y desanimo, arrojado por la resaca de la marea en sus circunstancias personales, atine llegar al local de Caritas, no saldrá defraudado en su intento de aferrase a esos últimos atisbos de dignidad humana que aún quedan en los rescoldos  de todo ser, de todo individuo.
El calor encontrado entre unas palabras, la ternura de una sonrisa en medio de esta inmensa y desierta vastedad de sociedad con la brújula perdida, son bálsamo en el corazón del afligido, apaleado por la sinrazón de la razón de los que vendieron su alma por treinta denarios convirtiéndole en un “desechable” social.

Cuando cruja definitivamente el sistema, en el “Día Después, el individuo no sabrá ser individuo, lo ha olvidado, lo ha perdido. Sitios como este de Caritas u otros, posterior a “La Gran Catástrofe enseñaran de nuevo el camino a retomar como la buena semilla que son.  Será posible recuperar las cualidades humanas hoy día ya desaparecidas, como son la inteligencia, la voluntad, la sensibilidad, la cortesía, el amor al amor, el coraje, la disposición para el sacrificio, la generosidad, la voluntad, y el entusiasmo por la libertad, la sociabilidad,  el olvido de sí mismo.

El sistema político actual que tiende al Gobierno Único Mundial, bajo una Moneda Única, y un Control Policial Único, cercena las cualidades humanas, exige que nos olvidemos del lenguaje y de los ingredientes relacionales. Ahora se quiere un subhumano funcional, componente eficiente en la empresa en términos no de producción sino de poder. Se busca un sujeto dócil en lo económico y en lo político. Ser dócil es mirar benévolamente lo que tenemos delante.

Una sociedad en la que el individuo se hace cargo de sus responsabilidades las jerarquía tienen menos trayectorias, Cuando la gente no se hace cargo las tareas caen en manos de dos o tres. Las jerarquías vienen de la falta de compromisos. Compromiso al cambio individual a su heroísmo, humanismo y espiritualidad, hay que darlo todo, es un cambio que afirma lo humano.
Una de las mayores victorias del sistema “masónico”, “Illuminati” y “sionista” es el habernos convencido de que la moral es burguesa. La moral afecta al sujeto en tanto que es sujeto. Mientras que el sujeto tenga una línea de conducta de sí mismo está actuando. La pérdida del sentido moral ha sido catastrófica. La ética crea un sujeto que obra por convicción interior aceptando responsabilidades. Una sociedad de sujetos éticos es una sociedad sin jerarquías, sin políticos corruptos.
Los seres humanos nos necesitamos unos de otros, al sistema no le conviene porque las relaciones unidas es fuerza y la fuerza son problemas
El sistema sionista-masónico-illuminati está moldeado con una inteligencia perversa de deshumanizar al individuo. Estamos ante una catástrofe social generada, debemos hacernos cargo de esto en su dimensión más elevada. Tiene que haber una salida personal donde se mantengan las propias convicciones morales cristianas de nuestro histórico entorno.

libro-trazos-jerez-asombroso

Está muy clara la relación entre la soledad y las enfermedades físicas. La gente solitaria enferma mucho más. Somos testigos del declive de la solidaridad y aumento de una sociedad de sujetos solitarios. Una sociedad de sujetos solitarios es incapaz de hacer un cambio.
La sociedad es un componente sustantivo del sujeto. No hay sujeto sin sociabilidad y la sociabilidad es un mundo en sí mismo. Lo que en nuestros abuelos sabían ser sociables naturalmente, hoy ya no lo es. No sabemos estar con los demás, no sabemos convivir, no sabemos callar cuando hay que callar o hablar cuando hay que hablar, no sabemos.
En el “Día Después, habrá un proceso de reconstrucción de lo humano larguísimo por delante. Estamos obligados a definirnos sobre estas cosas directamente o por omisión, algo que ahora es muy común. Hay una sociedad de nuevos siervos que aman sus cadenas, han vendido su alma a los políticos, a los banqueros y adoran al becerro de oro (el dinero) olvidando el Amor a su prójimo, en definitiva a ellos mismos.

En los posos de una taza de café en Cáritas San Fernando, podemos VER que aún hay luz a la esperanza.

FOTOS: Albergue San Vicente de Paúl en San Fernando

FRANCISCO DE MIRANDA EN EL PENAL DE LAS CUATRO TORRES

FRANCISCO DE MIRANDA EN EL PENAL DE LAS CUATRO TORRES, UNA HISTORIA INCONCLUSA Y MAL CONTADA

guia-del-suspense-en-la-provincia-de-cadiz

Nombre de pila: Sebastián Francisco Párvulo de Miranda Rodríguez.
Nacido en Caracas el 28 de marzo de 1750.
Murió en La Carraca – San Fernando (Cádiz), a la 1:05 am del 14 de Julio de 1816.

1M_lznNew

Su nombre está inscripto en el Arco del Triunfo, su retrato en el palacio de Versalles y su estatua en Valmy, frente a la del General Kellerman. Este hombre del que Napoleón dijo: “es un quijote que no está loco; tiene fuego sagrado en el alma”, sedujo al mundo entero con su cultura, su elegancia y sus convicciones. Las personalidades más rutilantes de toda una época se rindieron a los encantos y a las ideas de Miranda.
Ve la luz masónica en el año de 1783, en la muy Respetable Logia de Filadelfia, EEUU, siendo su padrino el General Francés Mario José Lafayette, conocido Maestro Masón. Junto al General Washington, masón avanzado.

2M_lzn

Miranda fundó La logia “Gran Reunión Americana”, en Londres a fines de 1798. Fue el autor intelectual de la fundación de la Logia “Lautaro”, en Cádiz, el año 1880. Desde Londres, donde residía, ya que su cabeza fue puesta a precio por la Corona de España, sugirió para la histórica logia, el nombre de “Lautaro”, en homenaje al caudillo araucano que venció al conquistador Valdivia en Tucapel, en 1554.

4M_lzn

La mefítica Inquisición junto a la Corona Española conspiraron en su contra, es acusado por el Tribunal Inquisitorial de Sevilla por retención de libros prohibidos y pinturas obscenas. En Cuba, Miranda fue acusado de infidencia y contrabando por el Obispo porque el prelado sospechaba que era ateo y librepensador, y porque Miranda no le rendía la debida reverencia. Mientras la Corona Española le acusaba de desertor entre otros cargos.

6M_lzn

A nadie escapa que la actuación de identificación de los restos mortales de Francisco de Miranda ha sido una “chapuza” motivada por prisas, protagonismo y particulares intereses.
A poco de indagar, cualquier bien intencionado investigador se entera que la primigenia fosa común estaba justo detrás de la Iglesia del Rosario en el Arsenal de la Carraca, fosa que se trasladó sin orden y miramientos a donde hoy se levanta una cruz en memoria de todos los ahí sepultados.

8M_lzn

Francisco de Miranda gozaba de grandes y poderosos protectores (padrinos), sin ellos no se justifica y comprende que estuviera tanto tiempo en prisión retrasándose su ajusticiamiento militar, como era de uso y costumbre de la época según las ordenanzas militares.
Amigos fieles no le faltaron hasta sus últimos momentos, estos hicieron desaparecer el cadáver y levantado el bulo bien orquestado de la fosa común, los mismos que poco antes preparaban su fuga vía Gibraltar.

9M_lzn

El esclarecimiento pasa en hallar respuestas a través de sus amigos los Turnbull, Duncan, Shaw, sin olvidar obviamente a Pedro José Morán y el misterioso enterramiento de un tal Conde José de Amindra.
En la alta noche del 13 al 14 de julio de 1816 el reo de Estado, Francisco de Miranda, agoniza en una sala del hospital de la prisión de La Carraca, en San Fernando (Cádiz). Lo acompañan silenciosos y sobrecogidos una monja, el prisionero peruano Manuel Sauri y su fidelísimo Pedro José Morán.

14M_lzn

Hay una importante carta con mensaje encriptado que se hace entrega junto a un ejemplar de la Gaceta de Madrid, del 22 de julio de 1816, y uno del Political Herald, de Londres, correspondiente al 4 de agosto. En donde La Gaceta de Madrid enfatiza que murió cristianamente, cumpliendo en todo con los deberes de un buen cristiano. Según el escrito, el mismo Albar Sánchez, capellán mayor del presidio, fue el encargado de suministrarle los santos sacramentos de la extremaunción: le leyó los salmos, le colocó incienso en el cuerpo y lo roció con agua bendita, aunque no alcanzó a darle la comunión. Sin embargo, Morán, desmiente esta versión. Él dice que el Generalísimo, antes de entrar en coma, se negó rotundamente a aceptar los servicios católicos: “Por favor, déjeme morir tranquilo” repetía testarudamente cada vez que el capellán mayor se los ofrecía (hay que recordar que, si bien Miranda creía en la existencia de un ser supremo, creador de todo, no lo hacía según los cánones de la iglesia católica, sino de la masonería, ideología teológica). Su fiel compañero, señaló además que Miranda, en su lecho de muerte, lamentó muchas de las cosas que lo decepcionaron de la vida, bendijo a la Patria, a la América colombina, y a los que sobrevivían luchando por su libertad.

12M_lzn

11M_lzn

13M_lzn

10M_lzn

15M_lzn

libro-trazos-jerez-asombroso

EL PENAL DE LAS CUATRO TORRES_lzn

UN ABRAZO MATRIARCAL ETERNO DE HACE SEIS MIL AÑOS

guia-del-suspense-en-la-provincia-de-cadiz

El antropólogo busca las claves de las costumbres funerarias de la Prehistoria observando los enterramientos y ritos funerarios de las sociedades locales por esto no puedo evitar poner el foco en un hecho inusual.
Se trata de una inhumación doble en fosa simple que constituye toda una rareza al hallarse a dos individuos frente a frente y con los miembros inferiores y superiores entrelazados.
La pareja de San Fernando (Cádiz) presenta una datación de C-14 AMS efectuada directamente sobre un hueso de uno de los individuos cercana a los 6 mil años a.C.
No hay duda acerca de la intencionalidad por parte de los que efectuaron el enterramiento de que hubiese contacto físico entre ambos individuos, debido a que debió existir entre ellos un fuerte vínculo afectivo.
La presencia de los miembros entrelazados de ambos individuos sugiere una muerte sincrónica o muy próxima en el tiempo. Es a destacar la presencia de ocre (pigmento rojo) depositado en la mitad inferior de ambos individuos así como la localización de diversas agujas de hueso en la parte posterior del cráneo del individuo adulto probablemente relacionadas con el tocado del peinado. Hasta que no se demuestre lo contrario, hablamos del enterramiento de una mujer mayor y una persona joven. El individuo depositado a la derecha corresponde a un adulto con una edad dental estimada entre 35-40 años, cuyo sexo está pendiente de confirmar a través del estudio antropomórfico y antropométrico, mientras que el de la izquierda corresponde a una posible niña de unos 12 años.
Los ritos funerarios tienen un significado claramente religioso, ya que son, en primer lugar, una respuesta elaborada a la constatación del hecho de la muerte -una reflexión trascendente- y una exaltación de la memoria de los muertos.
El culto a los muertos de la población neolítica de San Fernando implica la presencia de la conciencia de la muerte, probablemente la creencia en los espíritus de los muertos y en una comunidad de difuntos, y casi con toda seguridad, una concepción de la muerte como una prolongación de la vida con unas necesidades más o menos similares a ésta.

Hace unos 8 mil años a.C. se inició la revolución neolítica, que implicó el primer periodo de cambios radicales en la historia de la civilización humana. La agricultura, la domesticación de animales, la invención de la alfarería y la industria textil, la aparición de tecnología compleja, la sofisticación de las creencias mágico-religiosas y otros adelantos en el desarrollo de las comunidades humanas sucedieron durante esta época.
El último periodo cultural de la Edad de Piedra se ha denominado tradicionalmente Neolítico y presenta una de las etapas históricas más interesantes por las transformaciones de toda índole que experimentaron las sociedades de aquellos momentos.
El Neolítico se caracteriza esencialmente por la producción de alimentos, es decir, agricultura y domesticación de animales. Estos dos factores conllevan el sedentarismo y la piedra pulimentada, que junto a la cerámica son absolutamente necesarios para definir un horizonte neolítico. Estas características se asientan sobre factores medioambientales, materiales y espirituales. La agricultura, la cerámica es creación de una sociedad matriarcal, un descubrimiento de la mujer. Durante el Neolítico se produjo un aumento del prestigio de la mujer, hasta el punto de que muchos poblados eran matriarcales, el poblado gaditano de San Fernando de hace 6 mil años antes de Cristo no es una excepción.

libro-trazos-jerez-asombroso