LA AXARQUÍA EREMÍTICA Y SUS PIEDRAS MISTERIOSAS DE VALLE NIZA (MÁLAGA)


Foto: Carmen Fernández Milanés

guia-del-suspense-en-la-provincia-de-cadiz

Muy cerca de la antigua carretera nacional 340 (dirección Málaga Almería), en el sitio conocido por Valle Niza, perteneciente al término municipal de Vélez Málaga, se encuentra un centro de poder que conserva sobre si, y en buen estado, una de las manifestaciones sacras más antiguas de las culturas mediterráneas. Es el Complejo de Almayate que guarda el conjunto rupestre, eremítico más importante de Andalucía.


Foto: Pepe Valdés

En su simplicidad, el hombre malagueño consagró gran parte de su vida a erigir gigantes de piedra que pudieran constituir su reclamo, su protección y su testimonio. Ya se trate de los enormes bloques sensibles colocados en resonancia sobre puntales de granito en dólmenes vibrantes como los de Antequera, o de las piedras-antena hincadas en el suelo de Sierra Tejeda, para que el cielo pueda dar su respuesta equinoccial en su cima.


Foto:  E. Arboleda

¿Qué afán tenía el hombre por remover tales masas? ¿Qué pregunta debía formular y qué respuesta recibir por medio de estas piedras que ciertamente la transmitían?
Piedras de culto, piedras dóciles, piedras achatadas, piedras emotivas de sacrificio que la tierra sacó de su seno. Sin la piedra, la vida del hombre hubiera sido prácticamente imposible. La piedra es su lenguaje, señala sus jalones y su orientación. Es también su geografía.


Foto:  E. Arboleda

Los eremitas o ermitaños malagueños de Almayate se retiraron a este paraje, apartado, para dedicarse a la contemplación como primera forma de vida religiosa; entregándose a la oración y a la soledad, ocupándose de diversos géneros de penitencias y mortificaciones, sin descuidar en ningún momento la labor de manos para evitar la ociosidad. Su asentamiento comienza con motivo de las primeras persecuciones de los paganos en Andalucía.


Foto: Carmen Fernández Milanés

Los ermitaños malagueños profesaban las reglas de san Benito, eran verdaderos monjes que habían aprendido, por largas pruebas en el monasterio y con el socorro de muchos a combatir al demonio. Se sentían con bastantes fuerzas para dejar la compañía de sus hermanos y emprender por si solos y sin el socorro ajeno la lucha contra los vicios de la carne y de los pensamientos. Estaban siempre solos, sin permitírseles hablar entre si, ni tampoco criar animales.


Foto: Carmen Fernández Milanés

Los más jóvenes ocuparon los lugares más apartados. Levantábanse todos los días del año para recitar maitines a las dos, después de media noche cada uno tocaba la campana de su oratorio, pero con tal orden que se respondían los unos a los otros, de modo que de no hacerlo, al amanecer, el más cercano debía llegarse a la ermita para saber la causa y avisar.


Foto: Carmen Fernández Milanés

Los eremitas de Almayate se infligían mortificaciones varias: algunos se obligaron a vivir siempre de pie y su aislamiento les producía alucinaciones, especialmente los que escogían la celda tapiada de la macrocueva, antiguo templo precristiano. Para estos eremitas o ermitaños sus estados alterados de conciencia, tenían unas dimensiones que superaban la realidad que conocemos cotidiana. La misma realidad de los antiguos malagueños del Complejo de Almayate que hoy, poco a poco, nos desvela sus secretos.

libro-trazos-jerez-asombroso


Foto:  E. Arboleda

ORBES EN LA CUEVA DE LA RÁBITA EN CANILLAS DE ACEITUNO (MÁLAGA)

guia-del-suspense-en-la-provincia-de-cadiz

Los seres humanos tendemos al misticismo cuando no entendemos algo. A veces, la excitación que nos provoca la posibilidad de encontrarnos con un fenómeno excepcional, nos ciega ante respuestas más que evidentes  o reales. Algo que no se contradice con aceptar que a medida y a la par que el ser humano se expande en su propio conocimiento, tanto en lo referente a lo externo como interno, igualmente le sucede a sus posibilidades de descubrir o ver lo que antes era incapaz de percibir. En este sentido, el tema de los Orbes no nos es ajeno y las nuevas tecnologías ayudan a ello.

Orbes son esos círculos blancos o de color que en ocasiones, aparecen en las fotografías tanto analógicas como digitales, estén tomadas estas o no con flash. También son captados en soportes de video, curiosamente en los mas diversos lugares del planeta. Los orbes no son perceptibles al ojo humano y no parecen tener luminosidad propia pero reflejan la luz del flash fotográfico y la radiación infrarroja. Este es un aspecto complicado de entender, ya que si son capaces de ser iluminados por el flash de la cámara, también deberían ser detectados a simple vista.
Los orbes o también llamadas “esferas de luz”, aparecen fotografiados en escenarios vitales de alta carga emotiva, por lo tanto no debemos extrañarnos que la Cueva de la Rabita en Canillas de Aceituno (Málaga), muy antiguo lugar de culto por los musulmanes de la Axarquía y en donde se conservan los restos mortales de tres hombres santos sufíes, se haya convertido en sitio preferente en la investigación de dicho fenómeno.

Investigadores del fenómeno Orbe que visitan la Cueva de la Rabita o de los Morabitos en Canillas de Aceituno no se ponen de acuerdo en cuanto a las explicaciones de qué pueden ser esas esferas, discurriendo sus hipótesis desde las mas sencillas hasta las mas fantasiosas, aunque todo apunta a que son aparatos mentales de comunicación que registran y transmiten información. Dicho de otro modo son simplemente artilugios o “maquinas” “mentales” que pueden manejarse así mismas en cualquier situación, registrando y trasmitiendo información en nuestro Universo.

libro-trazos-jerez-asombroso

LAS PISADAS DEL SEÑOR EN LA AXARQUIA MALAGUEÑA

EXTRAÑAS HUELLAS DEL PASADO ENCONTRADAS EN LAS TIERRAS MALAGUEÑAS DE LA ALTA AXARQUÍA.
LA CULTURA RURAL LLAMA “LAS PISADAS DEL SEÑOR” A DOS HUELLAS MILENARIAS

guia-del-suspense-en-la-provincia-de-cadiz

En el limite de la provincia de Málaga y Granada, más concretamente en el término municipal de Alcaucín, muy cerca de la cortijada llamada Los Espinos y a la vera del camino real de Granada, hay dos huellas del más remoto pasado a las que los lugareños rinden culto religioso y rural sumido en un estricto secreto.


(El agujero en la huella fue hecho desgraciadamente por algunos niños para jugar a las canicas)

Los pocos habitantes de esta zona despoblada han heredado la información respecto a la existencia de estas extrañas huellas directamente de sus antepasados, transmitiéndose de padres a hijos bajo el más fuerte secretismo, rayando un hermetismo duro y puro propio de las gentes de campo alejadas de los círculos industriales y académicos.

Los pobladores de la zona comprenden estas curiosas huellas bajo la denominación de “Las pisadas del Señor”, aludiendo que son las “pisadas” dejadas por el calzado (albarcas) de Jesús el Nazareno, mientras su verdadero conocimiento es todavía una incógnita

Alejándonos de cualquier creencia religiosa que merece de ante mano nuestro respeto, queda por estudiar si las huellas pertenecen a un pie animal (bípedo) porque es “imposible” (no descartable) que respondan a ser humano por el estrato geológico, a no ser que se dé entrada o cabida a hipótesis difíciles de demostrar, y que por si mismas rayan lo insólito, como son las de proceder del calzado (bota) de alguien que visitó o estuvo en la misma época de los dinosaurios.

Hay que recordar que son muchas las culturas en el planeta que guardan culto a seres venidos del espacio (dioses) a los que han denominado repetitivamente bajo el titulo de “Señor o señores” y que recogen reiterativamente los textos antiguos como son por ejemplo la Biblia y los viejos escritos védicos.

trazos