RETORNO DE LA SECTA “LOS ALUMBRADOS” A JEREZ

Los alumbrados pueden englobarse dentro de una corriente mística similar desarrollada en Europa en los siglos XVI y XVII, denominada iluminismo que no debe ser confundida con la secta de los iluministas bávaros (o illuminati), ni, evidentemente, con la Ilustración. Creían que el hombre puede tener contacto directo con Dios a través del Espíritu Santo expresado mediante visiones y experiencias místicas. Por ello renegaban de cualquier rito o ceremonia eclesiástica, inútil ante sus ojos, así como la veneración de imágenes o esculturas. Además leían e interpretaban la Biblia sin necesidad de sacerdotes, prefiriendo la oración mental a la misa. Todo esto ayuda a la persona, como individualidad y sin mediadores, acercarse a Dios, lo cual pone en entredicho sacramentos como la comunión o la confesión.
El peligro que representa los alumbrados consiste, sobre todo, en no tomar las mediaciones eclesiales. En cambio, el catolicismo ortodoxo introduce como intermediarios la jerarquía eclesiástica, la ejemplaridad de los santos.
Los alumbrados fueron objeto de persecuciones inquisitoriales y de habladurías populares que incrementaron su propia leyenda negra. Para desprestigiarlos se ha dicho que es un movimiento religioso español del siglo XVI en forma de secta mística, que fue perseguida por la Inquisición por considerarse herética y relacionada con el protestantismo.

A todas estas creencias se les sumó la idea, extendida por sus enemigos católicos o no, de cierta disolución carnal, profanaciones y relaciones ilícitas entre sacerdotes alumbrados y sus creyentes, quienes creían que a través de las relaciones sexuales alcanzarían el poder místico para comunicarse con Dios.
Se hizo correr la voz que los llamados “Alumbrados” o “Iluminados” eran una secta calificada como insidiosa y depravada, “mostraban menosprecio por los preceptos divinos y realizaban profanaciones de lugares sagrados. A esto unían una disolución carnal inconcebible y las penitencias que imponían, eran de carácter sexual, haciéndoles creer que el Mesías nacería de las relaciones sexuales entre ambos”. Algunos místicos como Teresa de Ávila, y miembros de sus conventos (Jerez), fueron sospechosos de pertenecer a los alumbrados.
En la actualidad, entre miembros muy minoritarios de las hermandades procesionales jerezanas, más creyentes de base, se está retomando, soterradamente, las viejas ideas en la línea de Teresa de Ávila y haciendo proselitismo de las mismas. Nos encontramos en Jerez de la Frontera, ante la misma secta mística, cuyo origen se remonta al año 1511, y su consolidación se fija con el Edicto de Toledo en 1525. La que por sus ideales fue perseguida como rama relacionada con el protestantismo y con la herejía, llegando a promulgarse tres edictos en su contra por la Inquisición, en tiempos en que los conventos y los monasterios se llenaron de monjas y frailes, mientras en las aldeas proliferaron “brujos y hechiceras”.

FUENTE: Augusta E. Foley, otros.