LOS PAJARRACOS Y LA ARQUEOLOGÍA URBANA EN ARCOS DE LA FRONTERA

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El arcense afirma en la teja su cultura y su poder. La teja, para el hombre de Arcos, marca la línea divisoria entre lo humano y lo divino, la frontera hasta donde llegan, de un lado sus afanes y desvelos, y del otro la trémula marea del infinito con sus ondas de un azul transparente; para hablar de lo terreno y mundano, dice: de tejas para abajo; y para referirse al orden sobrenatural: de tejas para arriba.
Arcos de la Frontera, emerge como una peña de cal. En su cara más brillante, encendida por el sol poniente, el caserío cuelga al borde de un tajo que se precipita sobre el río Guadalete en una caída libre. “Arcos suma un juego de matices que la convierten en el arquetipo ideal de pueblo andaluz: peñas y riscos, huertas y montes, un encantador urbanismo de tono morisco y medieval, de callejas caprichosas entre murallas, iglesias descomunales, conventos, palacios, y sencillas viviendas de muros blanqueados que destilan una elegante nobleza natural”.

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Los pajarracos, como se les denomina a las gentes de Arcos de la Frontera, están acostumbrados a las alturas. No extraña que sus hombres sean muy reconocidos en el mundo de la construcción como valorados tejeros.
La palabra teja viene del termino latino tegula con el cual los romanos denominaban las diversas clases de techumbres que empleaban en las cubiertas de sus edificaciones.
La teja de barro es una pieza hecha en forma de canal usada para cubrir exteriormente los techos y no permitir la entrada del agua de lluvia a un espacio dejándola escurrir. Las tejas pueden ser delgadas placas (planas o curvas), de tierra arcillosa mezclada habitualmente con arena que se endurecen por cocción.
En sus inicios se utilizaba en Asia, de aquí se extendió llegando a las culturas y poblaciones mediterráneas por los romanos.

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La Teja árabe es de una sola pieza, con la forma de tronco de cono, cortado por la mitad longitudinalmente.
La teja árabe, denominada también alomada o lomuda, es un tipo de teja empleada en la cubrición de cubiertas inclinadas. Son de forma troncocónica, obtenida al dar curvatura a un trapecio isósceles
Se coloca en cubiertas inclinadas en hiladas siguiendo las líneas de máxima pendiente. Las hiladas son alternativas con su parte cóncava hacia arriba (la canal) y la convexa hacia abajo (la cobija).  Van amorteradas y fijas al tejado.

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La cubierta de una vivienda o edificación no es más que su techo, el cual tiene la función de aislar el interior y protegerlo contra las inclemencias del tiempo como son la lluvia, el sol, el frío, el calor, el granizo, el viento.
Las cubiertas deben tener unas propiedades que garanticen: Que el agua no penetre en el interior de la edificación, es decir, que sea absolutamente impermeable. Que el calor proveniente del sol no caliente en exceso el interior de la vivienda o edificación, es decir que sea aislante. Así mismo debe impedir que el frío en el invierno se cuele dentro y enfríe el interior.

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Quizás el que las tejas hayan perdurado durante tantos años como principal elemento en la construcción de cubiertas se deba a sus múltiples ventajas: Requieren un bajo mantenimiento, duran muchísimos años, son muy resistentes a las inclemencias meteorológicas, son completamente impermeables, son fáciles de colocar y además son muy estéticas.
Las tejas tienen un alto coeficiente aislante. El efecto aislante se consigue mediante la sobreposición de unas piezas sobre otras y por la cámara de aire que se crea entre ellas que permite una mejor circulación del aire y con ello reduce la transferencia de calor directo a las estructuras inferiores y evita las condensaciones de humedad durante el invierno.
La cámara de ventilación de las cubiertas con pendiente, es de fundamental importancia para eliminar la humedad proveniente de la condensación, o probables filtraciones por mala ejecución.

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El tejado antiguo de Arcos (siglo XVI al XVIII), tiene tres piezas fundamentales: dos tejas canal superpuestas, una que recoge las aguas de lluvia, llevándolas fuera del perímetro de la construcción, y otra que sirve de ventilación. La tercera pieza o teja cobija, tapa la junta entre las canales. Las tejas canal que recogen las aguas están unidas entre sí por una fuerte y gruesa capa de mortero.
El tejado de tres piezas es la mayor aportación de los “pajarracos” al mundo de la construcción,  por su especial singularidad ecológica, economía de recursos, desgraciadamente poco conocido y muy olvidado.

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2 comentarios sobre “LOS PAJARRACOS Y LA ARQUEOLOGÍA URBANA EN ARCOS DE LA FRONTERA

  1. …este detalle técnico de la cultura RURAL, no lo conocen ni los arquitectos técnicos…tendría que ser obligatorio en la construcción. Me lo apunto para el próximo tejado que haga, que será en mi casa de la Axarquia. ¡Salud!

  2. Conozco casas antiguas en la provincia de Huelva, de unos familiares mios, y cuando se accede al soberao, o “doblado” como se le dice allí, se puede comprobar que las tejas canales no se ven, como ocurre en esa casa de Arcos, porque previamente a la colocación de las mismas, la estructura de madera se cubría exteriormente con tablitas, como también he visto en casas palacio mudéjares, aunque en esos casos ya estamos hablando de artesas, muy trabajadas y de maderas nobles. Es peculiar ese sistema para tejar casas en Arcos.

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