MALOS MALÍSIMO CON OLOR A AZUFRE

La expresión concreta “contubernio judeomasónico” no fue utilizada en los primeros tiempos del franquismo, a pesar de lo que comúnmente se cree. Contubernio significa alianza contra natura, y durante los años treinta y cuarenta se prefirieron hablar de “conjura”, “confabulación” o “consorcio” para asociar a los judíos y los masones, guardando el término contubernio para la unión de entidades consideradas antitéticas (como las izquierdas y los católicos, por ejemplo), y no para la natural alianza judeomasónica.

La idea de una alianza conspirativa entre judíos y masones surgió por primera vez en la Francia de principios del siglo XIX, aunque podemos encontrar unos cuantos precedentes del siglo XVIII. No es extraño que, esencialmente desde las filas católicas, se identificara a los enemigos seculares de la cristiandad, los judíos, con una nueva amenaza contra la Iglesia, la masonería. Ese mito judeomasónico se difundió en la Europa católica sobre todo a finales del siglo XIX, en la época de la “cuestión romana” (la disputa política creada en torno a la anexión de Roma por Italia, que acaba con el poder temporal del Papa) y llegó con fuerza a España.

FUENTE: Varias