CATÓLICOS A LA GREÑA CON EL DIABLO

Que el demonio ande suelto por España, no es nada nuevo, eso sí, últimamente huele mucho a azufre intenso por todos sus rincones.
Algunos católicos segovianos están inmersos en la “cruzada santa” de evitar, como sea, la colocación de una escultura de un diablejo. Para los peticionarios católicos: “resulta ofensivo porque supone una exaltación del mal”. Además, el que esté sonriente empeora las cosas, porque “se representa el diablo solo, dándole todo el protagonismo, sin estar al lado de una iglesia, ni en ningún otro entorno que refleje rechazo hacia esta figura”.
Determinados mal pensantes rumorean que los dominicos, o “Perros canes” del Santo Oficio, empiezan a desempolvar sus viejos libros inquisitoriales. El populacho se apresta a coger primera fila para ver como echan al escultor José Antonio Abella, al río, con piedras atadas a sus pies. Si flota es inocente, dicen los más piadosos.

La creencia en los demonios se remonta muchos milenios. Ya desde el Zoroastrismo, se enseña que hay 3.333 demonios. La mayoría de las grandes religiones de la humanidad hacen referencia en mayor o menor medida de la existencia de los demonios. Existen muy pocas obras dedicadas al diablo o al infierno. Tal vez incluso los más osados artistas experimentan un recelo, terror o escalofrío por todo el cuerpo cuando se trata de representar una obra que “no solo va en contra de la moralidad, sino de todo lo que es bueno, quebrando los principios esenciales de la existencia humana y condenándole a un castigo eterno de fuego y angustia”.

Tanto el satanismo, como lo luciferino, están en auge, frente al retroceso del catolicismo. Bernardo Montoya, el asesino confeso de Laura Luelmo, un gitano luciferino, con una cruz colgada al cuello, y una querencia nada casual a visitar Jerez de la Frontera, deja mucho que pensar. ¿Qué hay en esta ciudad?
La escultura segoviana, representa a un diablillo sonriente de 1,70 metros de altura, que con una mano sujeta un móvil y se hace un selfie. Posiblemente las personas que han interpuesto la denuncia, no van muy descaminadas, detrás hay un tufillo en el ambiente demoníaco.