EL DÍA EN QUE LA VERDAD Y LA MENTIRA SE BAÑARON EN EL RÍO GUADALETE

Hace mucho, muchísimo tiempo, cuando la humanidad empezaba a dar sus primeros pasos, en un lugar de Arcos de la Frontera, llamado Junta de los ríos, se encontraron la Verdad y la Mentira.
-Buen día. Saludó la mentira.
-Buenos días. Contestó la verdad.
-Hace un maravilloso día. Dijo la mentira. Entonces la verdad se fijó en lo que le decía la mentira para ver si era cierto. Lo era.
-Hermoso día. Dijo entonces la verdad.
-Aún más bonito y placentero está el Guadalete. Dijo la mentira. Entonces la verdad miró hacia el rio Guadalete que pasaba remanso y vio que la mentira decía la verdad y asintió.

Inmediatamente corrió la mentira hacia el agua y dijo…
-El agua está muy agradable. Nademos. La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente tenía una temperatura muy grata y confió en la mentira.
Ambas se despojaron de sus vestiduras y nadaron tranquilamente, dejándose llevar por el momento. Al poco rato salió la mentira del rio, y se vistió con las ropas de la verdad, marchándose después. La verdad, incapaz de cubrirse con las vestimentas de la mentira comenzó a caminar despojada de sus indumentarias y todos se horrorizaban al verla. Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo.


Todo lo anterior nos recuerda que, en un pasado no muy lejano, la información veraz tenía prestigio y autoridad, se creía a determinados medios, instituciones, periodistas que solían imponer su fuerza sobre las burdas mentiras. Ahora palidecemos indefensos frente a la avalancha de bulos multiplicados por unas redes sociales que no sólo no los verifican ni eliminan, sino que están programadas para privilegiarlos porque dan más audiencia, más dinero.

La mentira no es cosa nueva, pero está de moda y ahora, más que nunca, goza de impunidad y es infalible. La mentira y la verdad, no pueden vivir en paz. La verdad, aunque severa, es amiga sincera. En ocasiones la mentira es huidiza y oscura, pero en muchas otras se manifiesta ante nosotros estruendosa y deslumbrante. La Verdad en manos de los políticos es falsa moneda.

Nota: “Sigue al conejo blanco”