TORTILLA DE PAPA GADITANA

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La papa es originaria del Perú y ha sido cultivada desde hace 8000 años en América del Sur y era alimento importante de los Incas quienes desarrollaron técnicas avanzadas para almacenarlas. En el siglo XIV los conquistadores españoles la trajeron a Europa y en 1573 ya se vendía papa en Sevilla. En el 1900 se convirtió en uno de los principales alimentos del mundo. Sin embargo, pasó por temores y dudas en algunos lugares ya que se la atribuía ser la causante de muchos males, desde la lepra hasta la lujuria.
Cuenta una vieja leyenda andina que los hombres cultivadores de la quinua (cereal), dominaron durante muchos años a los pueblos de las tierras altas y, a fin de dejarlos morir lentamente, les fueron disminuyendo la ración de alimentos para ellos y sus hijos.
Ya al borde de la muerte los pobres clamaron al cielo y Dios les entregó unas semillas carnosas y redondeadas, las cuales, después de sembradas, se convirtieron en hermosas plantas que tiñeron de morado las gélidas punas con sus flores. Los dominadores no se opusieron al cultivo, con la mañosa esperanza de cosechar todo para ellos, llegada la oportunidad. En efecto, cuando las plantas se amarillearon y los frutos parecieron, maduros, los opresores segaron los campos y se llevaron todo lo que juzgaron era una óptima cosecha. Desconsolados y moribundos de hambre, los vencidos pidieron otra vez clemencia al cielo y una vez les dijo desde las alturas: “Remuevan la tierra y saquen los frutos, que ahí he escondido para burlar a los hombres malos y enaltecer a los buenos”.
Y así fue, debajo del suelo estaban las hermosas papas, que fueron recogidas y guardadas en estricto secreto. Cada mañana, los hombres de las punas añadieron a su dieta empobrecida una porción de papas y pronto se restablecieron, cobraron fuerzas y atacaron a los invasores que, viéndose vencidos, huyeron para no regresar jamás a perturbar la paz de las montañas.
La papa entró en Europa, primero saltando a las islas Canarias, después a Cádiz para continuar su camino dirección Sevilla en donde las autoridades eclesiásticas no estuvieron de acuerdo con el nombre del tubérculo dado en Canarias y en Cádiz, argumentando que no se podía llamar como la cabeza de la Iglesia católica: su Santidad el Papa, y optaron por algo mas cercano como “patata” de “batata”.
Los gaditanos que son muy gaditanos y pocos dados a los amaneramientos de estirados y lechuguinos, le han llamado y llaman por secula seculorum: “papa”, como Dios manda.  Igualmente canarios e hispanoamericanos, que puestos a sumar son mucha gente.
Que mal suena decir por estas tierras gaditanas “patatasss aliñadasss” (papas aliñaa). O ir de fino (hortera de ciudad) pidiendo una “tortilla de patatasss”, cuando lo suyo es “tortilla de papa” o “tortilla de papas”.
Da la impresión de que la tortilla de papas fue un plato humilde, una receta de subsistencia, antes de convertirse en un plato aceptado por las cocinas burguesas o, lo que es lo mismo, pudo existir durante siglos antes de entrar en los recetarios impresos. Que no conozcamos una receta de tortilla anterior a una fecha no quiere decir que no existiese sino que es posible que simplemente los escritores culinarios no le prestasen atención
A los gaditanos les repampinfla, si las tortillas de papa la llaman “española”, si la inventaron los navarros o los extremeños y menos aun admitir que las mejores se hacen en Bilbao.
La tortilla de papas es uno de los símbolos mayores de la cocina que opta por lo directo y lo sencillo. El hacer una buena tortilla de papa es una asignatura definitiva en el arte del buen cocinar. Con los mismos ingredientes, no hay cocinero o cocinera gaditana que haga una tortilla igual a otra.
En la tortilla de papas es importante el aceite, los huevos y sobre todo la calidad de la papa. El tema de la tortilla es rico y jugoso. Precisamente la última palabra define bien a la tortilla, “jugosidad”. Me repatea una tortilla secarrona, la malaje congelada y mas  aún los “culi limpios estiraos” que me corrigen papa por patata.

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EL CARNAVAL QUE VENCIÓ A LA IGLESIA Y A UNA FÉRREA DICTADURA


Lo más factible es que el origen del vocablo “Carnaval” proceda del término del latín medieval “Canelevarium”, que quiere decir “eliminar la carne”, aludiendo a la prohibición de comer este alimento durante los 40 días de La Cuaresma. Sin embargo, los lingüistas sugieren otras tres opciones posibles: “Carne tollendus”: que quiere decir también “se ha prohibido la carne”. “Carne vale”: Es el equivalente a la expresión “adiós a la carne”.
Y “Carrus navalis”: es la versión más erudita que hace alusión a la forma en que el antiguo dios supremo de Egipto, Ra, el sol, aparecía en el firmamento.
El germen de su celebración parece probable venir de las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto. Según algunos historiadores, los orígenes de esta festividad se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5.000 años, con celebraciones muy parecidas en la época del Imperio Romano, desde donde se expandió la costumbre por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir del siglo XV.


El comienzo más antiguo del Carnaval data de la antigua Babilonia hace 4.000 años, pero poco se sabe de cómo era esa celebración. Más seguro es el antecedente que vincula esta fiesta con “Las Purulliyas” o celebración de la primavera de los hititas, pueblo guerrero y sabio que habitó en Turquía.
Los egipcios tenían una fiesta en honor del Buey Apis, intermediario entre Ptaht, el dios creador, y sus fieles. El toro Apis era una divinidad masculina, símbolo de la virilidad, que contenía el espíritu del señor de la creación Ptaht. En la ciudad de Menphis se celebraba, con la incipiente primavera, un ritual de adoración al toro sagrado de oro puro, Apis, ídolo que era adornado con guirnaldas de flores y se le hacían ofrendas de trigo y frutos, ya que simbolizaba la fertilidad de la tierra y era un dios fálico relacionado con la procreación.
Pero, presumiblemente, la fuente más clara de la fiesta de Don Carnal estuvo en Roma, concretamente en los rituales en honor de dos dioses: Baco (Dionisos en versión latina) y Saturno, el dios de los infiernos.
En realidad, y siendo mucho más precisos, debemos decir que las fiestas carnavalescas esconden bajo su manto, o bajo sus mascaradas, un sinfín de antiguos cultos y que son algo así como un arca de mitos y leyendas ancestrales que han subsistido en ese espacio del calendario destinado a acoger ciertas fiestas libres de normas.


Desde el punto de vista de su simbolismo, el Carnaval representa un periodo que está fuera del orden, una fiesta (o una cualificación del tiempo), creada conscientemente para abolir el orden establecido, y de ese modo liberar lastre, o sea, que se trata de crear las condiciones propicias para poder dejar atrás aquellos condicionamientos que nos hemos fijado en nuestra psique y que nada tienen que ver con nuestra verdadera naturaleza. Ese caos al que se vuelve cíclicamente es, desde el punto de vista del viaje iniciático, un paso ineludible en el camino del Conocimiento. En la Cábala, es decir, en el esoterismo judeo cristiano, se le llama plano de Yetsirah, en el que se dice que uno debe perderse para encontrarse. Se trata de la necesidad de volver al caos primigenio, o lo que es lo mismo, de la posibilidad de renacer a un nuevo y superior estado de conciencia. Ese punto de vista sobre las cosas es el que hace que una fiesta folklórica y profana se convierta en un símbolo sagrado, y revelador para aquel que logra despertar su significado, aunque éste pueda seguir siendo totalmente desconocido incluso para quien participa de tales festejos.
El Carnaval personifica un tiempo destinado a los ritos de purificación, y por lo tanto un espacio donde lo grotesco y la fealdad son exaltados. Esa es la razón de que sea tan característico de los carnavales resaltar todo aquello que exprese inversión de roles, cambio de papeles, de sexo, de identidad. Desde el punto de vista simbólico, se trata de un espacio creado para que lo invertido y oscuro que llevamos dentro salga a la luz, se exprese y concluye así su ciclo. De ese modo, tras su muerte, se consigue que estas influencias dejen de constituir un impedimento a la posibilidad de alcanzar un nuevo renacer. Dicho de otro modo, un tiempo destinado a que las bajas pasiones y las tendencias inferiores se manifiesten y pueda así vivir su existencia y agotarse antes de que inicie el ciclo nuevo, siendo eso precisamente lo que da sentido a tales festejos.


En cuanto agrupaciones nos hemos de referir, las fiestas de Cádiz datan de 1821, nacen de una manera espontánea, aunque son los genoveses quienes a partir de del sXV traen sus costumbres a esta ciudad. No extraña entonces encontrar en el Carnaval gaditano componentes de  ese Carnaval italiano, como pueden ser las máscaras, los confetis. Mas que mascara se quedó el antifaz, esa máscara pequeñita de tela, el arlequín, el pierrot y la columbina que aún traídos por los genoveses, eran venecianos. Cádiz aportó por su lado una parte muy importante como es la música: el tango.


El Carnaval gaditano es la calle, no se puede entender este, sino es con la participación de todo el pueblo en él, siendo el concurso de agrupaciones el farolillo que alumbra y anuncia su llegada.
En Cádiz, el Carnaval era totalmente libre hasta 1862, en ese año el ayuntamiento municipaliza el Carnaval, se  da este paso por la eterna lucha entre el pueblo contra las autoridades civiles y religiosas, especialmente estas últimas que lo querían desterrar. Por estas fechas se reglamenta el Carnaval y se asigna un presupuesto de las arcas municipales.


En el año 1937 por decreto del estado (léase por cojones), el dictador General Franco en el poder, abolió el Carnaval en todo el territorio español, y en Cádiz concretamente lo secuestró. Pese a todo, los milenarios gaditanos,  cuando llegaban los tiempos de estas fiestas siguieron cantando las coplas de Carnaval en los bares y colmados, bajo el paraguas del miedo. Recordemos que el asesinato de la población gaditana por las huestes y seguidores del general Franco fueron terribles, oscureciendo el cielo maravilloso de  la Tacita de Plata.


Afortunadamente en Cádiz, no se perdieron todo lo que suponía las tradiciones típicas del Carnaval y se mantuvieron del 36 al 47, a trancas y barrancas, aguantado el celo religioso que pesaba por todos los rincones. En el anonimato las gentes y sus grupos, seguían cantando en los colmados, en las trastiendas de los bares, en fiestas familiares,  sacando por lo “bajini” las letras aducidas a su Carnaval.
En 18 de agosto de 1947 hay una explosión en Cádiz, llenándose la ciudad de tristeza, entonces se recupero la fiesta con la condición de no aparecer la palabra Carnaval por ningún lado, llamándole fiestas de coros que terminó denominándose como “Fiestas típicas gaditanas”. Bajo este nombre se mantuvo hasta el año 1976 que con la democracia volvió a retomar el nombre de Carnaval y su celebración en el mes de febrero para beneplácito de todos los amantes de la alegría y sana libertad.

LA PLAZA DE LAS TORTUGAS, SITIO DISCRETO DEL OCULTISMO GADITANO

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Las tortugas son muy queridas por ser consideradas animales de buena suerte, que simbolizan la longevidad y la protección. Por ello, las tortugas aparecen en multitud de templos y ciudades.
Muy acertadamente se ha hablado de la tortuga referente a que no tienen amigos ni enemigos en la naturaleza. Resalta en ella su falta de necesidades. Las tortugas pueden vivir de casi nada. Llama la atención su edad, no solamente a que pueda vivir mucho tiempo, sino a la existencia de la especie sobre la faz de nuestro planeta. No podemos pasar por alto su muy enigmática y filosófica sonrisa, indicándonos que  sabe algo que no imaginamos.
Nada es casual en la Plaza de Las Tortugas. Cuatro tortugas hay en este mas que curioso lugar gaditano. Cuatro es el segundo número par y el regreso a la unidad fundamental en un nivel superior, como lo evidencia su reducción mística en la que 1 + 2 + 3 + 4 = 10 = 1 + 0 = 1,   simbolizando la potencia por excelencia, pues en él, la unidad completa al ternario al unirse al mismo dando origen a la cruz y al cuadrado y, lo que es más importante, a las cuatro dimensiones del espacio, es decir, la determinación material y corpórea. Son los cuatro principios elementales, Fuego, Tierra, Aire y Agua, que conforman el Universo; los cuatro puntos cardinales, los cuatro pilares del Universo, las cuatro fases de la Luna y toda la infinidad de cuaternarios que sirven para definir una unidad superior.
Platón decía que el ternario es el número de la idea y el cuaternario es la realización de la idea. Por esta causa, en la séptuple organización de las direcciones del espacio, el ternario en la Plaza de las Tortugas, se halla situado en la vertical (tres mundos o tres niveles) mientras que el cuaternario se encuentra dispuesto en la horizontal, en el mundo de lo manifestado.
En la Masonería operativa el trabajo consiste en actuar sobre la individualidad psíquica. Lo que se define como “devastar la piedra bruta”, es decir: actuar volitiva e intencionalmente sobre los aspectos más oscuros de la individualidad humana con el propósito de transformarlas en fuerzas de bien. En la Plaza de Las Tortugas, la propia tortuga se mueve lentamente recordándonos: si la divinidad prima en el hombre se adquiere las cualidades del CONOCIMIENTO, SABIDURÍA, FÉ y VERDAD.

La tortuga se relacionó con la magia debido a las tradiciones orientales de leer presagios sobre su caparazón; todavía más, la tortuga era en sí un animal mágico que podía vivir eternamente sin necesidad de respirar ni comer. La magia del reptil consistía también en que su coraza era por un lado la representación de la tierra y por el otro, la del universo. La importancia de este animal crecía en la medida en que se observaba la cura de enfermedades cardíacas y renales gracias a los poderes medicinales de la concha.
La tortuga aparece en la mitología, en la magia y en la religión de muchos pueblos desde la más remota antigüedad, con una marcada coincidencia en la utilización de sus símbolos: asociada al agua y a la tierra; representación del silencio, del cosmos y del sueño; emblema del tiempo y de la inmovilidad.  Resulta asombroso ver cómo la tortuga ha sido creada recurriendo, consciente o inconscientemente, a los atributos que la mitología de los pueblos primitivos le otorgó. En las fábulas, por ejemplo, la tortuga se burla sabiamente de otros animales bajo el pretexto de su torpeza o por su aspecto pétreo que la asocia, casi invariablemente, ya al tiempo, ya al movimiento.

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LUCIFER, EL MEJOR SECRETO GUARDADO

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Cuando nada existía y no había cielo ni estrellas, cuando no había universo y lo absoluto reposaba en la nada eterna, un rayo de luz quebró las tinieblas. Un fuego fulgurante nació y encendió los mundos. A ese fuego primigenio se lo llamó Lucifer, que significa “el que porta la luz” o “el que trae la luz”. Lucifer fue la primera manifestación de Dios saliendo de su letargo. Es el primer ángel que tuvo como misión encender la chispa primera que dio luminosidad al universo. Luzbel fue el primer ángel y querubín en ser creado, y era además el más poderoso. Solo Dios lo superaba en inteligencia y poder. Irradiaba más claridad que cualquier otro ángel, y su belleza era como ninguna antes vista en el cielo. Lucifer fue el primer ángel que despertó a la Creación y fue la más grande criatura de magnificente belleza en la aurora cósmica. Este ángel tenía una hermosura increíble y no comparada a ninguna otra creación. Todos los Ángeles que fueron creados después de él, no tenían la belleza ni la grandeza que poseía el primer ángel de la mañana. Él fue el encargado de encender las primeras luces del universo, y en memoria a aquella primera luz se llamó Lucero a la primera estrella de la mañana, el Lucero del Alba.

  .-Demonio-Cortijo de la Fuente—Sanlúcar de Barrameda–Museo Provincial de Cádiz

Muchos  saben que misas negras se han realizado en los altares y lugares gaditanos durante siglos. Por poco que echemos la vista atrás en el rico pasado de Cádiz, nos topamos con una historia jamás contada, aunque por todos percibida: La Magia y los demonios.
Un demonio puede cambiar su apariencia a voluntad, la mayoría de ellos se nos presentan como seres grotescos que combinan aspectos físicos de rostros humanos con cuerpos de animales, a nuestros ojos se nos parecen monstruos. Si quieres ver como lucen los demonios, visita las catedrales o iglesias construidas por los caballeros templarios. Las llamadas gárgolas son las representaciones de los espíritus demoníacos descritos en el antiguo libro de los aullidos conocido como “La Goetia”.
La Magia documentada llegó a las antiguas tierras andaluzas, primero de mano de los griegos y poco después con los fenicios que estudiaron de Fallujab, Basrah y Bagdad, obteniendo las mismas enseñanzas enigmáticas de las escuelas que se habían esparcido a Egipto, donde los faraones reales las usaron en espejos oscuros contactando espíritus (demonios), comunicándose con antiguos dioses de las estrellas: los Annunaki, entre otros seres. Entonces esa misma magia babilónica se mezcló con la autóctona en Cádiz, haciéndose poderosa en templos heredados, como oráculos de enorme prestigio y reconocimiento en el mundo mediterráneo.


  .-Cuarzo del Dolmen de Alberite –Museo Provincial de Cádiz

Con el cuarzo, desde siempre, se ha creado un círculo en el suelo, este círculo era realmente una extensión del aura del mago, una ayuda visual para decirle al espíritu convocado: “es mi dominio, esta es mi aura y este círculo me protege de ti”.
Desde la más remota antigüedad el hombre de conocimiento ha empleado el cuarzo como instrumento de poder, no de adoración como se empeñan más de un arqueólogo  en colar.
Alrededor del círculo los místicos babilonios escribían los nombres de los espíritus o demonios que vigilan los cuatro puntos cardinales del universo, convocando también a uno o a todos los 72 demonios de la jerarquía del infierno. Luego, en el aire formaban un pentagrama y estocaban este pentagrama imaginario con la Espada Mágica (Athame), desvaneciendo cualquier demonio no deseado en ese momento.


.-Mago y Demonio- Calle San Miguel – Cádiz

Esta figura del mago o hombre de conocimiento con la espada controlando al demonio, mucho después con el advenimiento del cristianismo medieval en el siglo X, vino a ser representada por el arcángel San Miguel blandiendo un arma y aplastando al demonio. Algo que entretenía a la población, mientras una minoría privilegiada de supremacía, se hacia única depositaria de los antiguos conocimientos y manejo de los demonios en provecho propio, apartando de sus beneficios a la humanidad a la vez que la controlaba a través de la ignorancia, el terror y los miedos.

El saber de los magos del rey Salomón llegaron a la Europa medieval de mano de los caballeros templarios y posteriormente por los rabinos y árabes que publicaron sus tratados de magia (Grimonios) e incunables. La magia y sus tratados fueron empleados por reyes, por ejemplo la reina de Inglaterra Isabel I, quien tenía a su servicio al mago luciferino John Dee. Anteriormente el ocultista Henri Cornélius Agrippa, era el mago favorito en las cortes reales de Europa. Uno de los mayores éxitos de la magia luciferina aplicada fue la destrucción de la llamada Armada Invencible de Felipe II.
Los salmos de la francmasonería son exactamente los mismos salmos que fueron cantados por los magos que escribieron los grimorios mágicos. Estos salmos son fundamentales en el arte de convocar espíritus y demonios.
Tenemos que decir que en la biblioteca del Real Observatorio de la Armada en San Fernando (Cádiz), se guarda el grimorio incunable “Introductorium in astronomiam Albumasaris Albalachi : octo continens libros partiales” del mago Abū Ma’shar (Albumasar).


.- La Santa Cueva – Cádiz

A finales del mil setecientos aparecieron en Cádiz los primeros masones y los iluminatis (grupos de potestad), teniendo relevancia en el mil ochocientos. Ahora en nuestro días que corren, es cita obligada tanto para los masones de grado 33 (y superior) de las logias internacionales, como también para los miembros del  Club Bohemian y el Club Skull & Bones, realizar visitas rituales a la capital gaditana (La Santa Cueva, Fuente de las tortugas, etc.) y alrededores en la provincia (Baelo Claudia), rindiendo honores mentales a Luzbel, el Lucero del Alba que tan pingües beneficios les concede.

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EL CHISME

El chisme, por horrible que parezca, tiene en Cádiz varias funciones beneficiosas. En esta localidad, el 50% de las conversaciones está dedicada al chisme y es mucho más sofisticado de lo que podemos pensar. Cumple en la “tacita de plata” gaditana varias funciones importantes que van desde controlar conductas de grupo, hasta definir la adaptación del individuo a este mismo. Cuando en la colectividad alguien se sale de las normas de conducta, la primera línea de defensa es que la gente comienza a hablar de esto y de aquello, haciendo que la reputación del individuo se resienta.
A los hombres gaditanos, les gusta tanto el cotilleo como a las mujeres. Los varones parecen tan dispuestos como las mujeres a dedicarse a las murmuraciones.


El chisme tiene en Cádiz varios significados y muchos efectos. Puede ser una alianza en la medida en que los que chismosean están unidos, y el otro de quien se chismorrea, que irremediablemente se queda fuera.
También está la versión negra que es el chisme ligado a la difamación, se sostiene este en la envidia y  es producto de que alguien tenga lo que a alguno le falta. Podemos decir con toda certeza que esta interpretación es menos frecuente en Cádiz.
El chismorrear en realidad en la sociedad gaditana no tiene un carácter peligroso, ayuda a aliviar tensiones. El bochinche en Cádiz, una de sus funciones es la adaptación de los individuos al grupo. Sirve para establecer alianzas, cuando se chismosea se está de acuerdo en que algo anda mal, alguien le va bien, aquél no debe integrarse, aquél sí, etc.
Son contraseñas que confirman que se es parte del mismo grupo y se tiene análogo concepto de pertenencia. Otra de sus funciones en Cádiz, es como herramienta de comunicación, porque muchas veces el chisme es la forma para que alguien pueda expresar aquello que no se atreve o que no se quiere decir de modo manifiesto.

Los chismes blancos para los gaditanos, son comentarios que se hacen entre amigos, de todos los sucesos que ocurren en sus medios y a veces incluyen en éstos a personajes de la política, religiosos y artistas, y hasta moda. En ocasiones estos chismes van acompañados de picardía, un ribete de sonoras carcajadas y caras de asombro y sorpresa
El chisme, por repelente que parezca, tiene en Cádiz varias funciones beneficiosas para la sociedad en si. Chismorrear puede ser visto como algo trivial, pero es muy terapéutico y hace a la gente por estos pagos, sentirse mejor,
El comadrear, estimula la producción de endorfinas y el sistema inmune y libera el estrés. Esta poderosa arma tiene tres funciones esenciales que ayudan a la mente: genera redes, logra influencias y afianza alianzas sociales.


Todos en Cádiz viven ambos lados del chisme. Un aspecto es el sentimiento agradable de pasar el tiempo con un amigo y compartir historias sobre personas de interés mutuo y ponerse al día. El otro, es la rabia y frustración que se siente cuando se entera de que están hablando mal de ellos. Es innegable la importancia y lo inevitable del chisme en la vida gaditana. Es algo natural relacionado con el rol que se desempeña en el sitio de trabajo y en la comunidad, y que termina siendo saludable en la vida.
Cuando es bueno, une a la gente y facilita su comunicación. Cualquiera que haya vivido en una pequeña comunidad sabe que es un acto espontáneo, siendo muy especial en  Cádiz, donde hay humor por todos los rincones, y buen gusto al chismorrear de algo o de alguien que se tercie y se despelleje de arriba a bajo.

EL CALLEJÓN DE LOS NEGROS

Las fortunas de las familias pudientes gaditanas  se formaron bajo el negocio lucrativo de esclavos.

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El comercio esclavista, que en América comenzó muy poco después del descubrimiento, simplemente continuaba una actividad ya llevada a cabo desde siglos antes por comerciantes europeos, fundamentalmente genoveses establecidos en Cádiz, no es de extrañar la gran cantidad de apellidos de procedencia italiana que existen en la actualidad en esta localidad. Con Carlos I, se enriquecieron flamencos y alemanes, mediante un asiento o contrato firmado con la Corona que fijaba la cantidad anual y el precio de venta.
Los portugueses se especializaron en la caza de esclavos en su lugar de origen y en su transporte, habituados a las costas africanas y al trato con las poblaciones nativas. Los esclavos negros procedían fundamentalmente de una franja situada entre Senegal y Angola. Las pequeñas islas situadas enfrente servían de base logística. La cantidad y procedencia de los esclavos negros varía según las épocas, pues las relaciones internacionales favorecían o perjudicaban las operaciones. Esta es la causa de la gran variedad de poblaciones que llegaron a América y de la diversidad actual. Los grandes puertos a los que arribaban los barcos esclavistas fueron los de Veracruz (México) y Cartagena de Indias (Colombia), desde donde se distribuían al resto del continente. Por su parte, los puertos de origen eran fundamentalmente Cádiz, Lisboa o Canarias. Las embarcaciones usadas solían ser pequeñas y de poco calado, para facilitar su llegada a los puertos africanos y poder remontar los ríos. Para adquirir esclavos en África se usaban dos procedimientos: o bien se capturaban directamente, o bien se adquirían a un jefe indígena, quien vendía a prisioneros de guerra o a personas que habían contraído la esclavitud por deudas. Por este motivo, los negreros solían fomentar la guerra entre distintos pueblos. Cuando se obtenían mediante negocio, a cambio se entregaban diversas mercaderías, como algodón, hierro, alcohol, armas, cuentas de vidrio, etc. A veces, conseguir un número suficiente de esclavos podía llevar un año, y las penosísimas condiciones del viaje hacían que sólo los más fuertes pudieran llegar sanos y salvos a los puertos americanos.
El convento de Santo Domingo se construye en un sitio idóneo por lo significativo: en el solar donde los piratas de 1596 arrojaron la imagen de la Virgen del Rosario después de arrástrarla por las calles de la ciudad; una especie de barranco que servía de basurero y en el que según las crónicas se atenta contra la moralidad. En 1667 el nuevo templo enorgullecía a Cádiz y más teniendo como joya preciada a la Virgen del Rosario.

No lejos del monasterio de Santa María, junto a la Cuesta de las Calesas y con vistas al puerto, se encuentra el convento de Nuestra Señora del Rosario y Santo Domingo, íntimamente vinculado a América por servir de albergue a los frailes predicadores destinados al Nuevo Mundo.
Aquí fue acogida una cofradía propia de la importante población esclava de color, cuyos miembros llegaron a representar, por su número, un elemento típico del Cádiz de los siglos XVII y XVIII y que todavía se recuerda en el actual callejón de los Negros que discurre por un lateral de la antigua Fábrica de Tabaco.
El “Callejón de los Negros”, claramente al margen de las vías más transitadas, era usado para transportar a los esclavos africanos con los que se comerciaba en la península sin crear demasiado alboroto entre la población.

A fines del siglo XVI constituía ya una realidad la Cofradía del Rosario, la más remota en Cádiz, radicada en el Hospital de la Misericordia y fundada por individuos de raza negra, importante población esclava de color, cuyos miembros llegaron a representar, por su número, un elemento típico del Cádiz del siglo XVII, todavía recordado en el actual Callejón de los Negros del barrio de Santa María.

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CONFIDENCIAS PARA NO ESCUCHAR – Tomado de la novela EL HOMBRE QUE ANDABA SOLO de Sir Charles Edward Grove


Un “bache” en Cádiz es un abrevadero etílico a donde solo van borrachos, uno que otro japonés perdido o algún antropólogo desnortado a quien lo han empujado los aires como hojas de otoño.
Ya quedan pocos “baches”, y a estos se los come irremediablemente el tiempo. En ellos se encuentran filósofos que arreglan el mundo y más de una sorpresa, como es la de toparse con un antiguo miembro del servicio de espionaje y contraespionaje del Vaticano que me ha confesado más de un secreto.
Con Luigi me crucé en el “bache” La Carbonera, del callejón San Fernando, un día que estaba deambulando inmerso en mis pensamientos bajo un viento de levante gaditano escandaloso.
Machacado por el alcohol y el tiempo, Luigi aún conserva el aroma de haber mamado de buen pecho, arropado bajo armonioso techo y dentro de cómoda cuna, alejado de estrecheces y sustos económicos. A lo anterior  le sumamos ese aire característico delator que queda impregnado a toda persona que ha pasado por algún seminario sacerdotal.
Sus manos son pulcras, aunque agobiadas por los temblores del alcohol que poco a poco le carcome por dentro, en un viaje sin retorno. Viste desaliñado y notoriamente abandonado, curiosamente sus zapatos son de piel y están impolutos, con un lustre de espejo. Emplea pañuelos de tela y están marcados con iniciales diferentes a su nombre. Desprende Luigi aroma de colonia Calvin Klein, entremezclada con un pestazo de  alcohol y tabaco, echando para atrás al más pintado. Realmente su olor espanta bichos y tumba aviones. Los años y el paso del tiempo le han encorvado, su vicio le mantiene delgado, come poco, a ratos cuando se acuerda, ahí donde le pille la necesidad que es bien escasa en él.
Nació Luigi en Milán, hace ya una eternidad, estudió con los jesuitas, doctorándose en la universidad de Lovaina, obteniendo excelentes notas. Ahora está cagado de miedo, sabe que tarde o temprano darán con él, entretanto hunde sus temores en una copa de vino, mientras se esconde en este avispero de espías que ha sido, es y será siempre Cádiz. Aquí, a diferencia de Finisterre,  no termina el mundo, empieza la última frontera: la infinitud. No teme morir, sino que le hagan un “completo”, o sea: secuestro, interrogatorio, tortura y asesinato.
Trabajó Luigi durante un largo tiempo en la Biblioteca del Vaticano, bajo las órdenes del “Escriptor”, el responsable del archivo secreto, lo que le permitió tener acceso a los documentos papales, enterándose de muchos “fregados” de los que buena parte daba conocimiento al Prefecto, como se le llama al jefe del Servicio Secreto del Vaticano, su otro jefe del que nadie tenía conocimiento.
Por cuestiones del destino Luigi ha estado inmerso en curiosas situaciones, por ejemplo en una reunión efectuada justo poco antes de ser elegido Albino Lucinai como Juan Pablo I, y que mantuvo con algunos cardenales cercanos a él. Ahí recuerda muy bien Luigi, se comentó que quien saliera elegido en el cónclave tendría serios problemas con las finanzas vaticanas. No mas acceder al papado Juan Pablo I, manifestó su férrea voluntad de realizar cambios, entre ellos el Banco Vaticano y luchar directamente en contra de la mafia y de la masonería. Los cinco cardenales que se hallan en ese corro fallecen casi inmediatamente, con una edad entre sesenta y setenta y cuatro años y en el período 1979-82. Eran cardenales que estaban a favor, incluido Juan Pablo I, de abrir una investigación al Banco Vaticano. Todos están muertos, el único que queda con vida de los que estuvo ahí presente y ahora en paradero desconocido es Luigi, este se ha convertido en un testigo incómodo.
El 28 de septiembre de 1978, tras treinta y tres días ocupando el cargo máximo de la Santa Sede, el sumo pontífice Juan Pablo I, fue hallado muerto en su habitación, según informaciones oficiales el Papa había fallecido debido a un ataque agudo de miocardio producto de una mala dosis de su medicamento, sin embargo ha sido víctima de un atentado gestado en los círculos mas internos de la Iglesia y la mafia italiana. Aunque se dijo que su médico de cabecera le había recetado por teléfono un vasodilatador, el médico rechazó esto al aclarar que no le había mandado nada al Papa aquella noche, ni las anteriores tampoco debido principalmente a que él gozaba de buena salud. Así mismo la religiosa que encontró al santo padre en el lecho, sor Vicenza, aseguró que Juan Pablo I, yacía en su cama extrañamente con el rostro calmado y en una posición de reposo, algo que no coincide con la de una muerte violenta si hubiera sucedido el supuesto ataque cardiaco.
En opinión de Luigi, Juan Pablo I, lo que quería era reordenar, dar un nuevo significado bastante en la línea tradicional, la línea pura que se conservaba en el Archivo Vaticano, una filosofía transgresora que contravenía lo establecido, se atrevió a dar esos pasos, por eso tenía los días contados.
La noche que muere Juan Pablo I, de un raro infarto, misteriosamente se le ha retirado la guardia suiza y la escolta de los agentes del servicio secreto papal. Esa dramática noche él no tiene protección alguna en su habitación. La monja Vicenza que era su camarera papal, dice que cuando descubren el cadáver, el Papa tiene el mando de la alarma en la mano… y no sonó.
Luigi guarda ciertos documentos, los mantiene a buen resguardo, nadie sabe donde. Cuando se abran estos escritos, nos vamos a encontrar con una serie de testimonios cuya realidad ha sido totalmente distorsionada. Saldrán archivos que tendrían que ver con la Logia P2 y la Banca Vaticana, las relaciones que tuvo el cardenal Ratzinger con lo que eran los objetivos de Lior, donde se relaciona a Lior con el Banco Ambrosiano. Toda esa trama oscura que acabó con uno de los banqueros principales: Roberto Calvi, ahorcado desde el Puente de los Monjes de Londres, todo orquestado, simbólico y no dejado al azar. La logia P2 estaba conectada con el Banco Vaticano y con monseñor Marcinkus, que estuvo envuelto en el escándalo del Banco Ambrosiano de Roberto Calvi.
Están entre los papeles de Luigi, también los caballeros de Malta, que son los aristócratas de la masonería y que manipulan, por orden del Vaticano, a la propia masonería. La orden de Malta está controlada por los jesuitas, por su general, Kolvenbach y que está a cargo de esta misión, que también incluye a los sionistas. A su vez, está conectada la aristocracia, familias como los Rothschild, los banqueros del Vaticano.
Luigi por saber esto y mucho mas, tiene su existencia caducada, no obstante me resulta entrañable este viejo sacerdote, ex agente de LA ENTIDAD como se conoce al servicio secreto vaticano. Los  servicios secretos no se les llama por su nombre original, a la CIA se le denomina LA COMPAÑÍA, al CNI español como LA CASA, por nombrar algunos ejemplos.
Me despido de él, nos encontraremos de nuevo adelante, otro día, en la Plaza de las Flores. Le doy la espalda y marcho conmigo mismo, absorto en mis sentimientos, ajeno a lo que irremediablemente sucederá o se atisba en el devenir de los acontecimientos. Suenan las campanas de una iglesia cercana, es el templo de Santo Domingo,  mientras el golpeteo cadente de los pasos me acompaña retumbando en el silencio de mi corazón.

¡¡¡CONTINUARÁ!!!